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“Embellecer mi muerte”, grabados de Emmanuel López Genes, en Galería Fábrica

Emmanuel López Genes. De la serie Embellecer mi muerte (2021). Cortesía

Emmanuel López Genes. De la serie Embellecer mi muerte (2021). Cortesía

Fábrica Galería/Club de Arte exhibe, a partir de este jueves 18 de febrero, la muestra de grabados Embellecer mi muerte, del artista paraguayo Enmanuel López Genes. La apertura de la exposición, que cuenta con curaduría de Osvaldo Salerno, será a las 18:30 horas, con acceso libre y gratuito, siguiendo los protocolos sanitarios. El ingreso será por Sargento Martínez 271 e/ Telmo Aquino y Abente Haedo. La exposición podrá ser luego visitada de lunes a viernes de 9 a 12 horas y de 16 a 19, previo agendamiento llamando al 0981.616287.

Enmanuel López Genes nació en Asunción en 1979 y desde joven realizó estudios de técnicas pictóricas y artes visuales en talleres privados. Es profesor superior de diseño y licenciado en diseño gráfico por la Escuela de Bellas Artes de Asunción. Culminó especializaciones en Educación Superior en la Universidad Americana y actualmente es director de las carreras de Diseño en  esa casa de estudios.

En un texto de su autoría, que a continuación reproducimos, el artista expone las inquietudes y los momentos de su proceso creativo. 

Emmanuel López Genes. De la serie Embellecer mi muerte

Emmanuel López Genes. De la serie Embellecer mi muerte, 2021

Emmanuel López Genes: Embellecer mi muerte

“Resulta una paradoja pensar que la muerte forma parte de la vida misma. Su figura me intriga: la ignoro o trato de ignorarla, dejándola en el inconsciente, como en general se hace con ella. Creo que nadie la dimensiona hasta que se acerca afectando a un ser querido. Entonces, se vuelve inevitable pensar en ella. No la pienso como un suicida sino con mucho respeto, como algo no resuelto. ¿Qué pasa cuando sucede? ¿Duele? ¿dura? ¿desaparece?

“Estas preguntas se vieron intensificadas a causa de la pandemia causado por COVID-19: en el tiempo que nos toca transitar es imposible  que la pulsión de Tánatos pase desapercibida. Su figura se vuelve consciente. Interpelante. 

“El arte como médium catártico y exorcista promovió un encuentro con ella y me impulsó a enfrentarla, imaginándola, ornamentando su figura para embellecerla ante mis ojos y volverla menos temible.  La manera en que la figura de la muerte fue incorporándose a mi producción fue inadvertida, no estoy muy seguro como fue, pero asumo que se manifestó en mis búsquedas encaradas mediante la técnica del grabado en madera y linóleo.

Las huellas

“El grabado es una de mis técnicas preferidas: lo conocí y practiqué desde mi infancia casi; por eso, grabar me hace recordar a parientes muy queridos que ya quedaron en la lejanía. El nombre técnico del grabado en madera es xilografía, el realizado en linóleo es linografía: ambos términos llevan el sufijo “grafía”, tal como muchos otros (fotografía, tipografía, taquigrafía, iconografía, tomografía). Dicho sufijo significa básicamente  un rastro, una marca, un registro o una huella. El grabado clásico por llamarlo de alguna manera deja un registro gráfico, visual estampando una superficie, generalmente en blanco y negro 

“Explorando el potencial expresivo del grabado comencé a realizarlo mediante la impresión en otras superficies o combinarlo con otras técnicas, de modo a buscar alternativas al grabado ortodoxo. Es así que empecé a incorporar otro tipo de “grabado”, en sentido amplio: el ejecutado con rayos X, es decir con radiografías.

“Las radiografías; siempre me atrajeron; desde niño, me causaban una curiosidad inmensa, ver mi esqueleto debajo de mis músculos, moviéndose, cambiando de posiciones. Siempre me gustaban ver los estudios radiográficos que me hacían cuando me enfermaba. La radiografía, como el grabado clásico, se traducen en imágenes en blanco y negro, sin color.  Por eso, de niño creía que nuestro interior era blanco y negro, sin color, como dos extremos de algo indivisible, que integra la vida y la muerte. En rigor la radiografía no aparece en blanco y negro absolutos, puesto que está compuesta por infinitas gradaciones de grises.

“El esqueleto es el símbolo indiscutible de ella, es una evidencia viva que nos acompaña en nuestro interior desde que nacemos, se hace visible mucho tiempo después de morir, de igual manera lo podemos ver o sentir por medio de la tecnología y de técnicas médicas de imágenes cuando estamos vivos, una de las primeras y más antiguas es la radiografía. 

“El esqueleto funciona a modo de palimpsesto del cuerpo; en él quedan registros del paso de la vida: en su observación por medio del uso de tecnología en imágenes se puede ver la “historia” de una persona. Fue así que empecé a experimentar visualmente con mi propio interior, con mi esqueleto, a modo de un tímido experimento performativo de body art. 

El cuerpo y sus partes

“Hoy en día dichas radiografías ya no son impresas en acetatos, sino que se digitalizan. Yo contaba con algunos estudios radiográficos antiguos, los bajé a la computadora y comencé a retocarlos digitalmente en búsqueda de imágenes con potencial para realizar alguna que otra composición y posterior intervención. Empecé creando composiciones del cráneo y del tórax; el resultado me complació y decidí seguir la búsqueda.

“Contacté con amigos doctores para que facilitaran órdenes de radiografías de todo el cuerpo; estaba consciente de que debían ser muchas sesiones, porque las placas radiográficas no cubren grandes extensiones del cuerpo, pero esperaba que gracias al retoque digital las podría ir uniéndolas para crear imágenes más extensas. Mis solicitudes fueron rechazadas: me explicaron que exponerme a la radiación tantas veces sin motivo médico podría generar intoxicaciones. 

“Esa dificultad me obligó a replantear la idea y trabajar el cuerpo por partes y en lapsos de tiempo prudentes entre una y otra sesión.

“El plazo mínimo entre sesión y sesión es de 3 meses, así que inicié el trabajo con el cráneo (frontal y perfil), vértebras y tórax. Cuando llegó el tiempo de otra sesión fue decretada la cuarentena total por la pandemia; desde ese día nunca más pisé un sanatorio hasta que lo volví a hacer en diciembre del 2020. Así, la cuarentena me atraso inmensamente. 

“Realicé composiciones de tipo busto de cráneo y cuello, las imprimí digitalmente sobre papel de buena calidad y así inicié la búsqueda con las intervenciones empleando matrices xilográficas y linograficas. Para hacerlo utilicé diseños de símbolos que hacen referencia a las pinturas de estilo vanitas y el memento mori. También apelé a figuras de la corriente pictórica del simbolismo, constituida en torno al tema. La intervención tiene la intención de encontrar un punto de belleza en la figura de la muerte, alejándola de la solemnidad científica de la radiografía y de sus propios significados más rigurosos”.

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