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Agenda cultural

“El presupuesto público de cultura sale cercenado desde este recinto”

En una ceremonia realizada en el Congreso Nacional, Raquel Rojas agradeció el reconocimiento otorgado por el cuerpo legislativo al Grupo Teatral “Aty Ñe’e” (1975-1985). La actriz y directora de teatro señaló en su discurso los problemas que aquejan al sector cultural y exhortó a “refundar la República en un Paraguay con cultura y justicia social”.

Raquel Rojas, parlamentarios y exponentes del teatro. Cortesía

Raquel Rojas, parlamentarios y exponentes del teatro. Cortesía

En una ceremonia cumplida ayer por la mañana en la sede del Congreso Nacional, el cuerpo legislativo hizo público su reconocimiento a la labor cumplida por el Grupo Teatral Aty Ñe’e durante la década 1975-1985 “por su gran aporte a la cultura, a la educación popular, al pensamiento crítico, a la defensa de los derechos humanos y a la construcción de una sociedad democrática y libre”, como se consigna en la Declaración Nº 314 de la Cámara de Senadores.

El discurso

Tras los saludos protocolares, la directora de teatro Raquel Rojas  habló en representación del grupo para agradecer el reconocimiento. Este es el texto de su discurso:

“Que 46 años después de esa década de lucha cultural contra la dictadura el Senado distinga a aquellos jóvenes artistas que, abandonándolo todo -familias, novios, diversiones, amores y hasta futuro económico- con el fin de ofrecer su vida al teatro sirviendo a la cultura en pro de la libertad y la democracia, que esto se comprenda hoy, será un aliciente para jóvenes teatristas.

“En el camino de nuevos paradigmas, el grupo Aty Ñe’e se propuso transitar el territorio hacia el pueblo campesino e indígena para intercambiar con él creación, diversión, canto y vida compartida, descubriéndose a sí mismo en la Patria humanidad de José Martí. Como actores, actrices, directora, músicos, gestores y dramaturgos en la búsqueda de un lenguaje estético, ético y político, el grupo buscó afanosamente que la gente reflexione sobre su realidad para cambiarla. El teatro era la vía más amable para llegar a la razón y el corazón de la gente”.

“El objetivo era el cambio de dictadura a democracia y a recuperar libertades, en tiempos de Estado autoritario y opresivo, endurecido hasta la crueldad, sobre todo en el escenario de remotas campiñas, ciudades, pueblos y compañías de la región oriental. La dictadura jamás dio tregua a las represiones campesinas y los ojos de los pyragues no dormían de noche ni de día, abiertos a la delación, persecución y torturas, azote de la dictadura más larga del continente.

Raquel Rojas, exponentes del teatro y parlamentarios. Cortesía.

Tras la entrega del reconocimiento. Cortesía.

“Que el Senado paraguayo, en su composición multipartidaria, le otorgue hoy el sitial de gesta cultural, cívica y política a este grupo teatral de corazón valiente, en los términos que se imprime en esa placa, la declaración del Senado no sería casualidad, tal vez podría ser signo de causalidad de nuevos tiempos, de estar transitando hacia una luz al final del túnel.

“A quienes sobrevivimos al dolor desazón y muertes que nos ha dejado este tiempo de pandemia del Covid-19, ¡el solo hecho de estar vivos! nos compromete a todos y todas, al más humilde o más encumbrado, a ser ética, política, creativa y solidariamente ¡mejores personas y ciudadanos más responsables!

Ayer marchábamos por recuperar nuestras libertades y hoy nos movilizamos por nuestros derechos y acceso a legítimas condiciones para el sector cultural: salud protegida, con una ley de IPS promulgada.

“Nosotros, los de entonces, seguimos siendo ciudadanos consecuentes; ayer marchábamos por recuperar nuestras libertades y hoy nos movilizamos por nuestros derechos y acceso a legítimas condiciones para el sector cultural: salud protegida, con una ley de IPS promulgada. Seguimos sin protección social en el tiempo de pandemia. El artista de teatro no tiene reposo en su vejez pues no existen jubilaciones, ni pensiones al sector cultural.

“El presupuesto público de cultura sale cercenado desde este recinto, se poda en Hacienda y a los artistas nos llegan migajas. No hay créditos y programas para cientos de grupos, o pymes culturales de creación teatral y educación dual. El teatro y el canto popular, las artes que más han arado los surcos para la democracia en Paraguay, no tienen hoy una silla institucional pública donde planificar presente y futuro.

“No existe un Instituto Nacional de Teatro de políticas públicas de promoción y desarrollo; no hay una Compañía Nacional de Teatro público de arte profesionalizada y tampoco redes de salas privadas alternativas para repertorios y giras nacionales. El teatro popular de arte crítico no se puede dejar librado a la taquilla, debe ser una misión de lo público. Aty Ñe’e encontró el apoyo de fundaciones e instituciones humanitarias democráticas de Paraguay y del Congreso de Estados Unidos para sus giras.

“Estamos convencidos que a la vuelta de la pandemia es imperativo ser ciudadanos consecuentes con la patria y, por ello, a lo lejos sigue resonando en nuestros oídos la consigna de los próceres de mayo de 1811: ‘Viva la Unión’.

“Sí, ¡viva la unión para un cambio con cultura en Paraguay! ¡Viva la Unión! ¡Con una cultura que nos haga cada día más plenamente humanos, que nos dé la capacidad de reflexionar y descubrirnos a nosotros mismos como Nación y destino. ¡Viva la Unión para trabajar juntos en erradicar la pobreza, las profundas desigualdades y exclusiones sociales! El pueblo paraguayo y sus artistas luchamos hasta 1989 y en la transición con las esperanzas de construir un Paraguay, nuevo, próspero, libre y equitativo.

¿Dónde quedaron nuestros sueños e ideales juveniles cuando, luego de 32 años de transición hacia la democracia, vemos indicadores vergonzantes de pobreza…

“Desde jóvenes fuimos con Aty Ñe’e a convivir con los campesinos, para aprender la cultura del jopoi, de la solidaridad, del trabajo en conjunto para vivir en un Tekojoja. Pero ¿dónde quedaron nuestros sueños e ideales juveniles cuando luego de 32 años de transición hacia la democracia vemos indicadores vergonzantes de pobreza en el paisaje devastador de campesinos e indígenas arrasados de sus tierras originarias por algún latifundista con padrino poderoso?

“Los campesinos de nuestras fotos eran agricultores minifundiarios, con tierra y cultivos de autosubsistencia, era el mboriahu ryguata ¡sin un ápice de nostalgia autoritaria! No podemos cerrar los ojos ante nuevas realidades cuando viajamos por el mismo mapa de nuestras giras de antaño: ¿qué fueron de esos montes nativos en Caazapá, Concepción, Pedro Juan Caballero, Caaguazú, Canindeyú, Guairá o Hernandarias? Mares de soja, campesinos sin tierras para cultivar, indígenas a lo largo de las rutas y migrantes engrosando cordones de pobreza extrema en las ciudades. No queremos que este panorama desolador arraigue actitudes de indiferencia social generalizada, no nos identificamos con aquello de ‘estamos peor que cuando estábamos peor’.

Como teatristas sensibles, creadores de utopías, diseñamos los perfiles de un proyecto país. Nuestra propuesta democrática es “refundar la República en un Paraguay con cultura y justicia social”.

Y solo es posible con unidad.  Por ello, ¡Viva la unión de paraguayos y paraguayas honestos, proactivos, con jóvenes estudiosos, trabajadores, innovadores, y solidarios. ¡Unión de la buena gente, que somos los más! Unidos en torno a un proyecto país con la cultura como un “gracias a la vida” en la pospandemia.

(En esa Arca de Noé no cabrán funcionarios corruptos, narcotraficantes, delincuentes, discriminadores, secuestradores, ni usurpadores de tierras públicas).

Con Aty Ñe’e del pasado al futuro decimos, con Eduardo Galeano: “Vivimos y creamos en la casa del futuro, pisando la roca del pasado, para transformar positivamente el presente”.

 

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