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Agenda cultural

Reconociendo el camino de “Aty Ñe’e”

Todos los medios eran válidos para llegar al lugar donde montar la escena. Archivo Aty Ñe’ẽ

Todos los medios eran válidos para llegar al lugar donde montar la escena. Archivo Aty Ñe’ẽ

Hace unos días la Cámara de Senadores reconoció como bienes culturales de la nación la labor del grupo Aty Ñe’e (1975-1985) y el libro de la actriz y directora teatral Raquel Rojas, El teatro que siembra futuro, reflexiones sobre el teatro paraguayo. No se trata de una distinción cualquiera, Aty Ñe’e marcó la historia del teatro nacional con señales fuertes y motivos contundentes. Por un lado, levantó en plena dictadura de Stroessner una escena abierta a la utopía: al ideal de una sociedad justa apoyada en el trabajo cultural. Por otro, impulsó una tarea descentralizadora y democrática a partir del objetivo de llegar a sectores populares y cubrir territorios desatendidos hasta entonces por el teatro, excluidos de cualquier indicio de política cultural pública. Por último, ese trabajo significó un momento valioso para el teatro mismo. El grupo Aty Ñe’e experimentó con audacia nuevas formas de comunicación y expresión sin caer en la sumisión al vanguardismo europeo; se propuso entretener y divertir sorteando la banalidad de la sociedad del espectáculo y atendiendo al sesgo el trasfondo dramático del Paraguay.

Wal Mayans en Noche de pesca, de Bertolt Brecht, en versión de Tony Carmona. Archivo Aty Ñe’ẽ

Wal Mayans en Noche de pesca, de Bertolt Brecht, en versión de Tony Carmona. Archivo Aty Ñe’ẽ

Esos motivos resultaban amenazantes para la dictadura, no solo porque dejaban entrever aquel trasfondo, sino porque a lo largo de tantos años de experiencia represiva y autoritaria, el régimen stronista había aprendido que las fuerzas creativas son peligrosas porque buscan reimaginar la realidad para asumirla mejor, para intentar cambiarla desde el fondo de la subjetividad y el rodeo de la ficción. Desde la escena puede avizorarse más intensamente la verdad de una historia oscura, velada por los filtros oficialistas: distorsionada por la ideología dominante. El teatro no presenta literalmente el infortunio ni el deseo de revertirlo; re-presenta la realidad a través de rodeos retóricos, satíricos, humorísticos incluso. El trabajo escénico, y esto lo conoció muy bien Aty Ñe’e, permite asumir mejor lo complejo de una realidad que tiene muchos accesos y que, para ser abordada mejor (para ser cambiada, a la larga), requiere juego de máscaras, luces e ilusiones, tanto como insumos de la memoria, energía del deseo y experiencia del entorno.

Pero el teatro no trabaja solo recordando el pasado y exponiendo, a su modo, el presente: siempre mira con un ojo el porvenir. “El arte tiembla de reflejos de futuro”, dice Walter Benjamin para argumentar su idea de que una de sus funciones de todo tipo de arte es diseminar embriones de futuro, que permanezcan latentes hasta ser activados en tiempos distintos. Por eso resulta sugerente que luego de 46 años de la fundación de Aty Ñe’e, sea invocado su quehacer como un aporte válido y necesario. “El teatro que siembra futuro”, según comienza el título del libro de Raquel Rojas, nos plantea el desafío de cosechar esa siempre fructífera labor desde distintos puestos y a diferentes niveles.

Yiya Gunsett en Noche de pesca, de Bertolt Brecht, alusión a la censura y la persecución. Archivo Aty Ñe’ẽ

Yiya Gunsett en Noche de pesca, de Bertolt Brecht, alusión a la censura y la persecución. Archivo Aty Ñe’ẽ

El hecho que el Senado paraguayo haya reconocido este aporte significa una saludable excepción en una larga carrera de olvidos y postergaciones. La cultura es, por lo general, relegada a favor de grandes intereses políticos y corporativos. En su discurso de agradecimiento de la distinción, Raquel Rojas  recordó la deuda que tiene el Estado, incluyendo el Poder Legislativo, ante antiguas peticiones de la ciudadanía cultural; demandas que siguen pendientes, tales como presupuestos adecuados, créditos y programas de auspicio de la profesionalización, fortalecimiento de la institucionalidad cultural pública, sanción de regímenes de jubilación y protección de la salud de los sectores de cultura, etc.

Muchos de los integrantes de la escena original de Aty Ñe’e siguen no solo comprometidos con la escena, sino embarcados en la lucha por obtener respuesta efectiva a esas demandas. Más allá de las postergaciones, resulta edificante constatar la continuidad y la consecuencia de posiciones que, alentadas en su comienzo por el entusiasmo juvenil, siguen hoy activando el potencial latente comenzado a sembrar casi medio siglo atrás.

 

* Ticio Escobar es crítico de arte, curador y gestor cultural. Fue presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte Capítulo Paraguay, director de Cultura de la Municipalidad de Asunción y ministro de la Secretaría Nacional de Cultura.

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