Connect with us

Agenda cultural

La travesía de Susana Gertopán

Susana Gertopán. Cortesía

Susana Gertopán. Cortesía

Desde Barrio Palestina con El nombre prestado, esperando El retorno de Eva, vivió El otro exilio y El equilibrista cruza El callejón oscuro tras el encuentro con El guardián de los recuerdos, determina El fin de la memoria, para que aparezca El señor Antúnez y Todo pasó en septiembre, En la casa de la calle 22.

El señor Antúnez, la octava novela de Susana Gertopán, Premio Municipal de Literatura 2016, abre una nueva etapa, tras un ciclo que se cierra luego de diecisiete años de relevante producción; en siete novelas interesantes la autora desnuda el alma de sus personajes, quienes habitan una atmósfera brumosa y nostálgica, donde viven junto a sus recuerdos del pasado en tierras lejanas, donde quedaron la dicha, los amigos, los amores e ilusiones.

En las siete novelas están presentes el exilio, la soledad, el miedo, la injusticia, la persecución y la muerte. Los seres luchan por preservar sus costumbres, su religión, su idioma; viendo crecer a sus descendientes en un mundo que ellos ya no entienden, en donde se sienten extraños, a pesar de encontrar buena acogida en esas nuevas tierras, sienten el abandono y la tristeza.

Pero con El señor Antúnez la escritora explora nuevos temas, creando un clima en que lo verosímil se entremezcla con lo irreal; la historia de un novelista que escribe en un estado de liberación absoluta con un sueño en el que prima el inconsciente. Desarrolla una teoría en la que es asediado por sus personajes, creados por él mismo, que lo invaden para marcarle su derrotero. Lo intranquiliza una llamada desde Buenos Aires, de un tal señor Antúnez, que lo invita a encontrarse con él. El escritor recaba datos de Antúnez y se entera de que es un seudónimo que utiliza para sus publicaciones.

Llevado por su curiosidad, llega a la gran ciudad, donde es atrapado por la vorágine y se mezcla en la vertiginosa marcha de los transeúntes. Nada le gusta, desde que llegó le entran ganas de regresar, pero desea conocer la propuesta anunciada. Se encuentran en el lugar indicado, una cafetería.

Danton Antúnez le confiesa que está hastiado, cansado hasta de escribir y le pide que ponga fin a su novela inconclusa, al tiempo de depositar en sus manos el manuscrito. El escritor pensó que como un hecho insólito e inusitado podrían despertar su curiosidad los conflictos o las estupideces contenidas en la historia. Mientras avanzaba hacia su hotel, iba pensando en los posibles temas que tal vez serían los del mundo actual: la contaminación ambiental, un desastre nuclear, un robo informático, la llegada de marcianos, entre otros.

Pero al llegar recuerda que él también tiene su propia novela que necesita culminar: la historia de una modista de barrio, Marucha, que confecciona trajes de novia, esa es su especialidad; una mujer sencilla que nutre su imaginación con el radioteatro que oye durante su descanso de la siesta. Se deleita con la desnudez de sus clientas, a quienes las desviste para la prueba del traje de novia, luego las hiere como al descuido con un alfiler. A solas practica un rito erótico: se desnuda ante el espejo y se extravía en sus pechos, luego se clava un alfiler; es un momento de enajenación en que se viste de novia y en su desvarío se sumerge en el vacío de su soledad y su deseo irrealizable.

Gertopán construye una novela de estructura superpuesta, como la de las cajas chinas que encajan hábilmente la una dentro de la otra. La historia del señor Antúnez absorbe dentro de sí el relato de Marucha, la modista. El mundo que la modista sueña vivir es el clima de las pasiones ardorosas y violentas con amantes desconocidos que la sumergen en el frenesí, en la oscuridad de su cuarto.

Dos mundos diferentes, el de una mujer ordinaria que vive una existencia oscura y anodina y se encuentra reflejada en la vida de los personajes del radioteatro de la siesta ella no tiene existencia propia, su mente plana no se remonta con la imaginación y no puede vincularse con nadie, solo espera lo inalcanzable.

En cambio, la autora, al referirse al personaje escritor, desarrolla el punto de la creación literaria, del genio del novelista que desenvuelve una historia haciéndoles creer a sus lectores que son sucesos reales. Menciona la recreación de las obras en la mente de cada lector que la lee, es el momento en que el creador se despide de sus personajes para penetrar en la intimidad de otros seres. La historia también relaciona el machismo y el feminismo, sin embanderarse en la lucha de género y dice que, en ningún caso, el lector debe buscar identificar al escritor con sus personajes ni en lo psicológico ni en lo ideológico ni en el aspecto sociológico ni religioso, pues el universo del escritor le pertenece solo a él.

También hace referencia a la identificación del escritor con los acontecimientos de su época, así como rechaza la guerra y los movimientos sociales violentos, puede adherirse a un movimiento artístico contemporáneo o quizá sea sobreviviente de alguna catástrofe social y política o tal vez denuncie su experiencia o la vivencia dolorosa de otros seres humanos.

Un punto interesante y digno de ser resaltado es que el escritor pasa a formar parte de la novela de Antúnez puesto que participaba en el juego de los personajes, es decir, Susana incorpora activamente al lector.

La inserción de una novela dentro de otra, Susana Gertopán la realiza con toda naturalidad encontrando el equilibrio estructural y el psicológico para no turbar la lectura ni crear confusión; declara en un pasaje “Los personajes deambulan dentro de mí, buscando su libertad, luchando por contar su historia o como un espectro de esos de los que no puedo hablar ni escribir porque no los conozco, pero sé que existen”.

La escritora reconoce sus fantasmas que se corporizan una vez que la autora les otorga un nombre y un rol dentro de la historia. Susana Gertopán expone una crítica sobre la manera como surgen los best sellers de las grandes editoriales que hacen el estudio de mercado mediante encuestas a un sector de la población sobre los temas preferidos, luego encargan a grupos de escritores que elaboran sobre los proyectos concebidos como negocio, no como obra de arte de una mente creadora y declara que el escritor no debe convertirse en mercenario de la literatura.

Con la afirmación de estar en presencia de una obra que marca un nuevo hito en la carrera novelística de Susana Gertopán, esta obra no es solo una novela nueva, sino una nueva novela, renovada en su estructura, con una atmósfera trasparente e intelectual, unos personajes como agentes de la acción que se mueven en un ámbito que pone de manifiesto sus cualidades constructivas y en que los caracteres surgen del recurso de la acción y por imperativos del ámbito de la virtud y del vicio poniendo de relieve la dimensión ética.

La novelista supo reflejar la naturaleza de la condición humana, como dice Mauriac (1952); el personaje manifiesta su ideología sobre el arte y se presenta con los atributos del paradigma ideológico sobre la libertad en el arte. También rescatamos la tesis central de Bajtin (1979), en la que el autor se expresa a través de sus personajes, pero sin confundirse con ninguno de ellos.

La novela merece ser leída por la autonomía de sus personajes y la autoconciencia reflejada en la impresión de la realidad. Saludamos el advenimiento de la evolución novelística de Susana Gertopán, que busca indagar nuevos escenarios, nuevos temas como fuente de pasiones y emociones y sale a la búsqueda de nuevos lectores.

 

Nota
Susana Gertopán (Asunción, 1956). Forma parte de la comisión directiva de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP). Es autora de las siguientes novelas: Barrio Palestina, 1998; El nombre prestado, 2000; El retorno de Eva, 2004; El otro exilio, 2007; El equilibrista, 2009, El callejón oscuro, 2010; El guardián de los recuerdos, 2012; El fin de la memoria, 2014; El señor Antúnez; 2015; Primera pregunta, 2017; Todo pasó en setiembre, 2019 y La casa de la Calle 22, 2020. Algunas de sus obras fueron traducidas al inglés, portugués, alemán, francés, hindi y bengalí. Recibió las siguientes distinciones: Mención en el Premio Municipal de Literatura en 2005, Mención de honor de la Sociedad de Escritores del Paraguay en el Premio Literario “Roque Gaona”, Mención de honor en el Gran Premio “Oscar Trinidad” en el área de Literatura, Premio de Novela “Lidia Guanes” en 2010, Premio Municipal de Literatura en 2016.

Nota de edición: El presente texto está incluido en Maribel Barreto. Visión de dos décadas de literatura paraguaya en el siglo XXI, volumen recientemente publicado por Academia Paraguaya de la Lengua Española y la Secretaría Nacional de Cultura.

 

* Maribel Barreto es docente, escritora y actual vicepresidenta y miembro de número de la Academia Paraguaya de la Lengua Española. Su producción intelectual transita los géneros cuento, novela, poesía y ensayo. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 2015.

 

 

Click para comentar

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Los más leídos

error: Content is protected !!