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Agenda cultural

María Belén Rodríguez: Rituales, instalación y poética del espacio

La ganadora del Premio Matisse 2021 responde sobre las cuestiones que cruzan y dan forma a su trabajo: el cuerpo y quien lo habita, los procesos sociales y la incertidumbre del porvenir.

Belén Rodríguez. Cortesía

Belén Rodríguez. Cortesía

Altar de la melancolía, obra ganadora del Premio Matisse 2021, es una instalación que aborda la pandemia como generador de estados de depresión y ansiedad, acentuados por un aislamiento social mimetizado bajo interacciones virtuales. Su autora, María Belén Rodríguez, se vale de una cama, una tela blanca y una proyección para condensar un prolongado tiempo de soledad e incertidumbre. La artista, que como resultado del premio cumplirá una residencia de dos meses en la Cité des Arts, en París, comparte aquí algunos aspectos de su investigación visual.

Belén Rodríguez, Altar de la melancolía, 2021. Primer premio. Cortesía

Altar de la melancolía, 2021. Instalación. Cortesía

— ¿Cuáles son las cuestiones o preocupaciones recurrentes en tu trabajo? ¿Hacia dónde se orientan tus líneas de investigación?
— Si tengo que englobar las preocupaciones más recurrentes en mis trabajos, encuentro tres líneas por las que mayoritariamente discurren mis obras: el cuerpo y quien lo habita, los procesos sociales y la incertidumbre del porvenir. Ahí suelo encauzar, sobre todo en temas medioambientales, pero siempre hay otras cuestiones que me interpelan y que me hacen salir de esas líneas tan específicas. La investigación que vengo trabajando últimamente se orienta a la producción de los cuerpos, los imaginarios (incluso los religiosos) y los ordenamientos sociales. Trabajo sobre los impactos de las nuevas tecnologías, no solo sobre los cuerpos sino en las relaciones sociales, las interacciones y la exclusión entre territorio y margen. 

Cartografía de la exclusión, 2021. Restauración fotográfica y fotomontaje digital. 70,5 x 40 cm. Cortesía de la artista

Cartografía de la exclusión, 2021. Restauración fotográfica y fotomontaje digital. 70,5 x 40 cm. Cortesía de la artista

— ¿Cuál es el lenguaje que sentís más próximo a tus intereses o más apto para desarrollar tus proyectos? ¿La instalación?
— Me encanta que lo llamemos lenguaje, porque considero muy importante el medio (lenguaje) para realizar la obra. Es cierto que la instalación es muy recurrente en mis trabajos, pero también hablo a través de fotografías, fotomontajes, collages, esculturas, objetos, vídeos ¡y puedo seguir citando! Hace poco, para la muestra Colmar de memoria el olvido, curada por Luis Ocampos Pompa y Leticia Alvarenga, incluso me animé a hacer un rompecabezas sublimado, porque consideré el soporte ideal para materializar el concepto que trabajé en esa obra.

Anacrónico según Heráclito, 2021. Rompecabezas. 21 cm X 29,7 cm. Cortesía

Anacrónico según Heráclito, 2021. Rompecabezas. Cortesía

— ¿Cómo imaginas la obra en el espacio? Si bien algunas de tus instalaciones son site specific, ¿crees que tienen la suficiente ductilidad como para “apropiarse” de otros sitios?
— Me he cuestionado lo mismo, y creo que esa ductilidad ya es una cuestión de la obra en sí. Quizás al habitar otro espacio cambie el concepto de la obra. Me ha pasado con Proyecciones sobre cenizas, que primeramente estuvo en Casa Castelví (Manzana de la Rivera) y se valió del techo de tacuarillas como soporte. Ahora la obra está en la muestra Brotar con facilidad o abundancia, en el Instituto Cultural Paraguayo Alemán (ICPA), donde el soporte cambia por un cielo raso. Lo que puedo asegurarte es que la mayoría de las veces conceptualizo y materializo las obras partiendo del espacio expositivo.

Proyecciones sobre cenizas, 2019-2021. Instalación. Cortesía

Proyecciones sobre cenizas, 2019-2021. Instalación. Cortesía

— ¿Algún corpus teórico o algún pensador/a en específico cuyos conceptos hayan nutrido o enriquecido tus investigaciones, tu obra?
— Me parece muy oportuno mencionar que muchas veces inicio las obras por medio de una praxis “visual”. Construyo mentalmente la imagen, pero también conceptualizo las obras o las trabajo con base en uno o varios conceptos. Eso, como el lado formal de la creación artística en el arte contemporáneo. Podría citar varios teóricos que han nutrido mis obras en los últimos años pero ha sido Bachelard, con La poética del espacio, quien me animó a trabajar las instalaciones junto con los objetos de la casa, y últimamente Martine Segalen, que habla sobre los rituales contemporáneos. Ambos autores han sido indispensables para materializar Altar de la melancolía, obra ganadora del Premio Matisse 2021.

Devenir cuerpos, 2021. Instalación. Obra seleccionada para el Proyecto Enajenar/En casa ajena (PEECA), de Red Gris. Cortesía

Devenir cuerpos, 2021. Instalación. Obra seleccionada para el Proyecto Enajenar/En casa ajena (PEECA), de Red Gris. Cortesía

Perfil

María Belén Rodríguez es artista multidisciplinar. Licenciada en artes visuales (FADA-UNA), estudió escultura en la Universidade Federal de Santa Maria, Brasil, mediante un programa de movilidad académica. Es parte del colectivo de artistas “Taller de Moreno”, que en 2019 obtuvo el premio Emergentes. Ese mismo año logró el segundo puesto en el Premio Matisse. En 2020 se obtuvo el tercer lugar en el Premio Saturio Ríos (SNC). Ha participado en muestras colectivas en Paraguay, Argentina y Brasil. Reside en Areguá.

 

 

 

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