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Agenda cultural

Muestra de Bernardo Krasniansky en la Manzana de la Rivera

Bernardo Krasniansky, "Sin título". Colección Félix Toranzos. Cortesía

Bernardo Krasniansky, "Sin título". Colección Félix Toranzos. Cortesía

Hoy se habilita en la Manzana de la Rivera la muestra Pequeño acervo, compuesta por obras de Bernardo Krasniansky, fallecido en 2021. Las piezas expuestas pertenecen a la colección de Félix Toranzos, y muestran diferentes etapas creativas de Krasniansky: su serie sobre Leonardo Da Vinci, geometrías, museos, experiencias gráficas y diversas técnicas.

Acerca de la muestra, Félix Toranzos, actual director del centro cultural, expresa: “Presento este retazo de historia visual como un homenaje a un gran artista paraguayo, también amigo mío. Su obra acompañó mi formación de artista y siempre fue mi referente (uno de tantos) como creador por su notable estética. Inspiró siempre mi obra, y su silencio físico se opaca ante estas, un pequeño acervo que embellece la dulce estética de la admiración. Todo este tesoro visual, o parte de él, sirve a la memoria para ser contemplada por nosotros”.

Bernardo Krasniansky fue una figura relevante de la escena artística en Paraguay. Inició su formación artística a principios de la década de los 60 con los maestros Livio Abramo y Leonor Cecotto. En 1966 recibió una mención de honor en el primer Premio Internacional Tayi, en la galería del mismo nombre. En 1968 participó en la I Bienal de Medellín, en el Museo de Antioquia, en Colombia, y al año siguiente en la X Bienal Internacional de São Paulo. Participó en Prospectiva ’74, en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo (USP).

Bocetos de Bernardo Krasniansky para su instalación La siesta. Colección Félix Toranzos

Bocetos de Bernardo Krasniansky para su instalación La siesta. Colección Félix Toranzos

Cursó la licenciatura en artes plásticas por la Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA/USP) en 1975 y una licenciatura en educación artística por la Fundación Alvares Penteado (Faap) en 1977. En 1981 recibió el premio a la mejor exposición del año, otorgada por la Asociación de Críticos de Arte de São Paulo (APCA), por la exposición O Mito do Labirinto, en la Pinacoteca do Estado, en São Paulo. Al año siguiente fue premiado en el V Salón Nacional de Artes Plásticas, en el Museu Arte Moderna de Río de Janeiro (MAM / RJ).

Ticio Escobar se refiere así a Krasniansky en Una interpretación de las artes visuales en el Paraguay (1984): “Bernardo Krasniansky recibió lecciones aisladas de Leonor Cecotto, de Livio Abramo y, en São Paulo, de João Rossi. De ellos aprendió los rudimentos técnicos y formales y asimiló cierto expresionismo básico. A mediados de la década del 60 comienza a desarrollar con más fuerza el dibujo en una dirección satírica; su imagen se acerca a la de Ricardo Migliorisi, con quien empieza a trabajar entonces, e incorpora elementos del pop art con un sentido deliberadamente reminiscente y kitsch. Pero mientras Migliorisi se nutre de la imagen hippie y psicodélica del mundo del circo y el music hall, Krasniansky basa su figuración en la cursilería de ciertos anuncios cinematográficos, así como de los carteles baratos de la década del 40.

“En los últimos años 60 desarrolla experiencias en una dirección más intelectualizada y crítica utilizando diferentes elementos (chapas de hojalata, espejos, cubos de madera) y, posteriormente, ya instalado en São Pulo –donde ingresa en la Universidad de Comunicación y Arte en 1971– trabaja con audiovisuales, dibujos y chapas de acrílico introduciendo planteamientos geométricos. La incorporación de la fotografía (1972) y de la fotocopia (1974) definen el inicio de su preocupación conceptual: las cosas fotografiadas, fotocopiadas, tienen su propia realidad que les permite enfrentar las cosas reales. A partir de allí, sus fotocopias-dibujos y, más adelante, sus pinturas se constituyen en medios de una severa investigación acerca del proceso de constitución de la imagen […]

Bernardo Krasniansky, joven. Archivo

Bernardo Krasniansky, joven. Archivo

“La progresiva utilización de la fotocopia facilita tanto el manejo de imágenes literales y directas, característico de la refiguración, como la incorporación de diferentes medios de representación (fotografía, copia de objetos reales, collages, dibujos, etc.), así como el sentido metalingüístico de la obra: las formas aparecen como signos; siempre lo real está mediatizado por lenguajes, convenciones culturales e imágenes previas y siempre estamos mirando el objeto a través de esa urdimbre simbólica en la que le fuera enredado la mirada de otros hombres”.

En otro pasaje señala el trabajo del artista como “un enorme conjunto de imágenes que reverberan a lo largo de toda la historia del arte moderno del Paraguay. Aparece en la década de los sesentas cuando, con voz propia, se suma con Ricardo Migliorisi al momento de transgresión y apertura que animaba entonces las artes visuales y las conectaba con otros quehaceres creativos. A partir de entonces todo su trabajo se dedicó con pasión, con meditada reflexión, a pensar, sentir y exponer su intenso mundo interior, la historia, el mundo, su país difícil. Como pocos, supo sintetizar la potencia de la expresión con la serena geometría del cálculo, la impaciencia de la imagen con el orden del concepto. Su mejor obra, copiosa, cultiva la forma estética tanto como atiende el severo compromiso poético; se deja seducir por la belleza sin dejar de mirar el abismo, con asombro, con inquietud, con audacia siempre”.

La exposición podrá visitarse hasta finales de mayo, de lunes a sábados, de 08:30 a 20:00 horas, y domingos, de 09:00 a 18:00 horas, en Ayolas y Benjamín Constant.

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