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“A dos orillas”, muestra de cerámica en el Centro Cultural del Lago

Noelia Buttice y Sebastián Schinini invitan a reflexionar sobre la forma y la función, la inutilidad y lo útil, el oficio y el arte.

Cortesía CCDL

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Este domingo 8 de mayo se inaugura la muestra de cerámica A dos orillas. Será a las 11:00 horas en el Centro Cultural del Lago, de la ciudad de Areguá. Inspirándose en una frase de Teresa Parodi (“A dos orillas el mismo sueño que solo busca la libertad”), los artistas argentinos Noelia Buttice y Sebastián Schinini invitan a reflexionar sobre la forma y la función, la inutilidad y lo útil, el oficio y el arte, a través de murales para armar y desarmar, y piezas que se prestan tanto a la contemplación como al uso cotidiano.

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En su texto sobre la muestra, Satina Chamorro expresa: “Noelia y Sebastián nos proponen un juego con unas piezas de cerámica y unas chapas de metal oxidadas, haciendo de superficie y cuadros para armar. Para crear una composición hay que contar una historia, dice Noelia. Esta historia tiene piezas muy delicadas, que parecen salidas de un arrecife, por sus tonalidades contrastantes, sus bordes asimétricos y sus formas orgánicas. Mientras jugamos, nos preguntamos: ¿por qué las cosas tienen la forma que tienen? ¿Por qué la cerámica es utilitaria o decorativa? ¿Por qué necesitamos definir lo que es arte y lo que es artesanía? ¿Por que creamos?”.

Ambos artistas viven en Areguá. La biografía de Noelia Buttice transita entre las artes, la educación y el zen. Por su parte, Sebastián Schinini coordina el atelier Mango Rojo, emprendimiento de creación de cerámica colectiva y de autor.

“Noelia y Sebastián son una pareja que desde hace años viene cuestionando el sentido de este mundo desde un lugar muy honesto: la casa, la familia, la comunidad, la educación de sus hijos, el trabajo… Ambos decidieron vivir en Areguá hace unos 14 años, decidieron que sus hijos tendrían una educación acorde con sus ideales, y para eso crearon una escuela –Kunumi Areté– junto con otras familias, con los mismos ideales, y Lucy Yegros. Sebastián se introdujo en el oficio de la cerámica porque tenía la necesidad de encontrar un lenguaje expresivo que lo conectara con la tierra y el trabajo manual. Noelia se concentró en la pedagogía a través del arte y la corriente la llevó al universo de la acuarela y el zen. Juntos han construido un hogar, una escuela, un nuevo oficio, una nueva forma de estar, de hacer y relacionarse”, agrega Chamorro.

Cortesía CCDL

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Finalmente, Satina Chamorro señala que “cada uno es libre de hacer su propia composición. La propuesta de Noelia y Sebastián va más allá de lo estético, de la pretensión de un discurso o una innovación en el mercado. Ellos nos muestran cómo unas chapas oxidadas atraen y sostienen unas cerámicas preciosas –que se atreven a ser decorativas y de uso doméstico–, nos muestran el contraste entre los materiales, entre el vacío y las formas. A dos orillas nos invita –también– a sentir los riesgos de la creación ante las leyes de la gravedad, del arte y de la vida”.

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