Conectáte con nosotros

Agenda cultural

“Bosquejo”, puesta escénica en diálogo con la obra de Gustavo Benítez

Elenco de "Bosquejo", 2022. Cortesía

Elenco de "Bosquejo", 2022. Cortesía

Fruto de un convenio colaborativo entre el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) y el Centro Cultural Espacio E, surge la creación y puesta en escena de Bosquejo, obra de la Compañía de Danza del ISBA que será estrenada el próximo lunes 3 de octubre, a las 20:00 horas, en el Teatro de las Américas del Centro Cultural Paraguayo-Americano (José Berges e/ Brasil y Estados Unidos). Habrá una segunda función el martes 4 de octubre en el mismo horario.

Bosquejo es una pieza experimental con dirección y creación coreográfica de Edith Correa, que desarrolla un diálogo con la obra del artista visual Gustavo Benítez. La dirección general es de Gloria Oviedo y la coordinación artística de Belén Velázquez. Los performers son Micaela Martínez, Gabriel Ríos, Adri Flores, María José Ruiz, Kiara Melot, Kevin Ayala y Suyay Castro. El diseño sonoro es de José Ramírez; la fotografía, de Luis Vera y el diseño, de Gabriel Leguizamón.

Gustavo Benítez (Asunción, 1959) tiene una larga experiencia como director de arte en diversas puestas escénicas, tanto de teatro como de danza contemporánea. En Asunción estudió con Livio Abramo y Olga Blinder, y en Río de Janeiro en la Escuela de Artes Visuales de Parque Lage. Expone desde fines de los años 70, en el país y el exterior, habiendo obtenido diversos premios. Con especialización en la producción de papel artesanal con fibras naturales en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, desde hace más de tres décadas se dedica a esta práctica tanto de modo individual como en experiencias colaborativas con comunidades de mujeres campesinas, desarrollando una poética en torno a la delicadeza, la fragilidad y la persistencia propias de este material. Conversamos con él sobre el cruce entre su obra visual y las artes escénicas.

Gustavo Benítez

Gustavo Benítez, en una de sus últimas exposiciones, 2022.

―¿Cuál fue la primera obra de artes escénicas que incluye obra tuya o para la cual hiciste una escenografía? ¿Cuándo? ¿Dónde?

―La primera vez que colaboré con un director de teatro en la elaboración de una solución visual del espacio escénico fue Historia del zoo, dirigida por Tito Chamorro, con la participación de Julio González. Fue una experiencia muy particular, pues la obra fue planteada en una galería de arte (Agustín Barrios, del CCPA) y no en un teatro. Con muy pocos recursos, la propuesta incorporaba elementos de arte y salía del concepto tradicional de escenografía. Por ejemplo, usamos pinturas para representar a uno de los personajes, que era un perro furioso, en una secuencia que atacaba al personaje principal. Fue muy bien recibida por el público. Fue en 1985, no estoy seguro.

―¿Cómo te sitúas al momento de encarar una obra para una puesta escénica? ¿Hasta qué punto tu propuesta se alinea con el argumento y sus necesidades estéticas?

―Me formé en la Escuela Superior de Diseño Industrial de la Universidad de Río de Janeiro. Eso me dio una serie de instrumentos metodológicos para solucionar diferentes tipos de problemas objetuales y de comunicación visual. El primer paso, en el caso de los espacios escénicos, es la obra en sí y la propuesta conceptual del director y del equipo creativo. A partir de allí, se realiza un trabajo conjunto con el director y los compañeros del equipo, principalmente la producción. En mi caso, me interesa mucho investigar los detalles de la obra y la propuesta del director, plantear ideas que refuercen y den potencia visual a la dramaturgia, y los planteamientos conceptuales y creativos del equipo de trabajo. En algunos casos, me fue posible conceptualizar y proponer soluciones de mayor riesgo creativo e interactuar más con el director o los directores. Esto se dio más en danza y en danza-teatro, principalmente con Beto Ayala en el proceso de creación de las obras El rastro y La polvareda. Posteriormente, en Acciones teatrales, también con Beto Ayala, Alejandra Siquot y Jorge Báez, con quienes salimos de gira al exterior en los años 90.

Alejandra Sicuot en "La polvareda", de Beto Ayala, Foto de Brigitte Duc. Cortesía

Alejandra Siquot en La polvareda, de Beto Ayala, Jorge Báez y Alejandra Siquot. Dirección de arte: Gustavo Benítez © Brigitte Duc

―Trabajás un material muy frágil, el papel. ¿Qué pasa con tus obras una vez que termina la temporada? Además de papel, ¿usas o usaste otros materiales?

―Antes de utilizar el papel usé muchos otros materiales, como madera, tela, pintura hierro, plástico, ya que las puestas se desarrollaban en espacios escénicos más convencionales. Pero eso cambió a comienzos de los años 90. Los directores más jóvenes dejaron de lado la idea de “escenografía” y mostraron interés en propuestas más conceptuales en las cuales el material era un dato valioso. Allí encontré un terreno propicio para incorporar elementos más afines a mi obra como artista visual y que podían aportar a las piezas en la búsqueda de un lenguaje propio. Así incorporé, principalmente, el papel reciclado artesanal, así como diferentes tipos de papeles que, además de su materialidad, color y textura, resultaban un buen soporte para las imágenes proyectadas que en ese momento comenzábamos a usar en las obras. Eran propuestas de espacios escénicos minimalistas, con muy pocos elementos y gran impacto visual; prácticamente espacios vacíos forrados de papeles blancos que construían un ambiente ideal para la imaginación del espectador. Para algunas de estas puestas desarrollé grandes paneles-objetos de páginas de libros y papeles artesanales que al terminar la temporada presenté en exposiciones de arte.

"Pasajeros," de Jorge Báez. Cortesía

Una taza de café, de Beto Ayala. Dirección de arte: Gustavo Benítez © Juana Miranda

―¿Qué sentís cuando trabajás en el espacio para una obra de escenario?

―La posibilidad de trabajar en arte, en equipos multidisciplinarios, abordando temas ajenos a los propios y con un objetivo común, es un gran desafío y principalmente es una posibilidad de aprender muchas cosas. Esto me permite acercarme a aquello que no conozco y que, al conocerlo, despierta en mí un gran interés, alimentando mi imaginación y mi ser artista. Actualmente, en todos los casos, siento que el espacio en sí (así como la luz y el movimiento) es un elemento activo en el lenguaje visual. Es muy importante incorporarlo y darle potencia en el discurso de la obra planteada, sea la propia o la de un director de danza o teatro.

1 Comment

1 Comentario

  1. Julio González

    26 de octubre de 2022 at 08:25

    Estupenda entrevista a un artista fundamental en la historia de nuestro Arte contemporáneo. Gracias!

    .

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Los más leídos

error: Content is protected !!