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Espectáculos

Francisco Brines, nuevo Premio Cervantes

El poeta Francisco Brines ha recibido este miércoles en su casa de la finca de Elca, en Oliva (España) el Premio Cervantes. La tradicional ceremonia del Premio Cervantes no pudo celebrarse el pasado 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) a causa del estado físico de Brines, de 89 años, por lo que quedó pospuesta.

Brines sido reconocido con distinciones como el Premio Nacional de las Letras Españolas (1999), el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2010) y el Premio Miguel de Cervantes (2020).

Con su primer libro, Las brasas (1959), ganó el Premio Adonais y más tarde, con Palabras en la oscuridad (1966), obtuvo el Premio Nacional de la Crítica​. Incluido por José Batlló en la Antología de la nueva poesía española (1968) aparece ya en ella como una de las voces más personales de la lírica intimista entre los miembros de la segunda generación de la posguerra, cerrando filas con Barral, Caballero Bonald, Gil de Biedma, Ángel González, José Agustín Goytisolo, Félix Grande, Claudio Rodríguez, Carlos Sahagún y José Ángel Valente, aunque a diferencia de la mayoría de ellos, nunca cultivó la poesía social. En su libro El santo inocente luego llamado Materia narrativa inexacta, apenas se percibe rastro de ella.

Fue profesor de literatura española en la Universidad de Cambridge y más tarde de lengua española en la Universidad de Oxford.​ Su profunda admiración por el teatro clásico español le permitió, en 1988, la revisión y adaptación del texto El alcalde de Zalamea de Calderón, versión que fue estrenada en noviembre de ese año por la Compañía Nacional de Teatro Clásico dirigida por José Luis Alonso. En el año 2001, fue nombrado miembro de la Real Academia Española, para ocupar el sillón X vacante tras el fallecimiento del dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Tomó posesión el 21 de mayo de 2006.​

Su obra poética se caracteriza por un tono intimista y por la constante reflexión sobre el paso del tiempo. En su escritura, la infancia aparece como un tiempo mítico que desconoce la muerte, ligado al espacio de Elca, la casa de su niñez. El adulto ha sido expulsado definitivamente del paraíso de la infancia y solo en algunos momentos (a través del erotismo, de la contemplación de la naturaleza) el ser humano recupera la plenitud vital experimentada en la niñez y en la juventud.

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