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Común no es igual a normal

¿Sabías que el síndrome pre-menstrual puede ser mitigado en gran parte con tu estilo de vida? ¿Pensabas que si a tu mamá también le venía mal no hay nada que vos puedas hacer para mejorar tu situación? ¿Te resignaste a aceptar que esos días del mes toca sufrir? Bueno, vengo a contarte que no tiene porque ser así.

Te recuerdo que no estas sola, 30%-85% de las mujeres van a tener, por lo menos, un síntoma pre-menstrual en cada ciclo. Ahora bien, la intensidad del mismo varía mucho y si tus síntomas te obligan a cancelar planes y a tener que medicarte mes tras mes, hay que llegar a la raíz del problema.

Normalmente, la solución que se da suele ser tomar analgésicos, usar bolsas de agua caliente o aguantarnos… Pero eso cubre síntomas, no nos ayuda a entender el porqué para así poder solucionarlo de raíz. El primer paso es descartar cualquier problema de tiroides que pueda estar detrás de los síntomas. Una vez que esto queda descartado pasamos a optimizar nuestros hábitos.

¿Porqué hay que optimizar el estilo de vida?

El dolor pre-menstrual casi siempre esta relacionada a la sobreproducción de químicos inflamatorias llamadas prostaglandinas que hacen que el útero se tenga espasmos, calambres y dolor. Debido al rol fundamental de la inflamación interna en todo esto, bajar el grado de inflamación se vuelve una de nuestras prioridades.

¿Cómo hacemos esto? Lo primero que debemos optimizar es nuestra alimentación. Usa la comida como tu mejor aliada, optando por alimentos anti-inflamatorios; elegí frutas, verduras, legumbres, grasas buenas y proteína de buena calidad para armar tus platos. Lo que eliminamos es igual de importante que lo que agregamos; saca de tu alimentación la comida ultra-procesada alta en azúcar y aceites hidrogenados, debido a que promueven un estado inflamatorio, y disminuir el consumo de café y alcohol a mostrado buenos resultados en estudios médicos.

A parte de nutrirnos con los alimentos que elegimos es importante agregar movimiento y descanso a nuestro día a día. Encontrá una rutina de ejercicio que disfrutes, hace maravillas para combatir la inflamación crónica. Es importante destacar que el descanso es igual o más importante que el ejercicio, si no descansas no te podes recuperar y sube tu sensibilidad hacia el dolor.

Si tras optimizar las bases no vemos mejoras debemos ir aún más allá. Suplementar con magnesio, calcio, omega-3s y vitamina B1 podría tener efectos positivos, especialmente si estas con deficiencias.

Tus hábitos, las cosas que haces todos los días son las que generan salud o en su defecto enfermedad y aunque no sean la solución más rápida es la solución más efectiva a largo plazo.

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