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El deseo sexual y la compatibilidad en la pareja

Foto: psyciencia.com

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Desde este sábado, El Nacional acerca a sus lectores el espacio de Sandra Lustgarten, ella es Licenciada en Psicología, sexóloga clínica, así como especialista en sexología para discapacidades, educadora sexual, especialista en problemas sexuales, conflictos psicológicos, manejo de todas las áreas de la salud. Perito Legista de la corte Suprema, Consultora de medios radiales, televisivos, gráficos de la Argentina. Ella además es autora de varios libros sobre sexología.

Desde la sección de Blogger, también compartirá sus conocimientos sobre trastornos de ansiedad, estrés, depresión, dependencia emocional, gestión de emociones, habilidades sociales, asertividad, comunicación efectiva, atención plena, vínculos interpersonales e intrapersonal, autoestima y violencia de género.

¿Cuál es el mejor escenario para mantener por siempre la excitación?

Los cambios en la intensidad de nuestro deseo sexual, en general tienen que ver con nuestros estados anímicos, con los miedos, con la sensación de que algo malo pasará si disfrutamos de nuestra vida sexual. Estos son los conocidos fantasmas o mitos sexuales. Últimamente han sido las prioridades otras obligaciones diarias y otras cuestiones que hacen que elijamos evadir el encuentro sexual con nuestra pareja.

Al inicio de una relación, la vida amorosa se torna más intensa ya que disfrutamos sin complejos de cada momento y esperamos con ansias los encuentros. La idealización hace que soñemos con ese momento tan esperado. La frecuencia con que se generan estos encuentros aumenta considerablemente impactando en la intensidad de la excitación que se acrecienta volviendo el deseo hiperactivo.

En cambio, cuando va pasando el tiempo, los aconteceres cotidianos, los problemas laborales, los chicos, la falta de tiempo para la vida social, etc., hacen que se vayan dilatando y que sintamos un estrés propio del peso de tantas tareas. Este estado anímico y físico hace que eludamos todo tipo de contacto íntimo.

La receta mágica para tener una sexualidad placentera

Llegar a la cama no es un trabajo, aunque se vivencie de ese modo, tampoco una tarea tediosa. Si agregamos diferentes condimentos a cada encuentro, puede ser una propuesta muy llamativa. Muchas parejas viven como una obligación tener sexo, esto se da con frecuencia cuando hay señales de insatisfacción, pérdida del placer, dificultades en el orgasmo, incluso algunas parejas se confunden en este punto creyendo que el fracaso en la relación concuerda con no poder alcanzar al mismo tiempo el orgasmo.

Hay muchas creencias populares alrededor de la sexualidad, mitos y tabúes que intervienen en la forma de conectarse con el otro. Una consecuencia del fracaso en las relaciones podría ser la falta de información sexual y por supuesto con más impacto la dificultad de la comunicación en el contexto de la relación. La insatisfacción en la pareja trae por ciertas serias consecuencias en el vínculo, las que en el tiempo se vuelven rutinarias y provocan la distancia y pérdida del deseo, la disminución de la frecuencia sexual por factores que impactan en la relación deteriorando el vínculo.

Otra variable fundamental es aprender a hacer uso de la fantasía como juego preliminar, e intentar la variedad, dándose permisos para la actividad lúdica. Es fundamental explorarse y descubrir cuáles son los estímulos que gustan al otro, conocer muy bien el propio cuerpo, ya que cuando no interactúan estos factores, comienzan los trastornos y las dificultades en el ámbito de la relación, que se puede ampliar no solo a la intimidad sino también al modelo de relación cotidiano.

Estamos haciendo hincapié en una de las patologías más conocidas llamadas “deseo hipoactivo “, que puede ocurrir tanto en la mujer como en el hombre y que se manifiesta como un intenso malestar durante los momentos de intimidad, falta de respuesta sexual, evitación por inconformidad o disgusto en el contacto. En general, en estos casos, el diálogo en la pareja también presenta fallas. Esta patología puede provocar diferentes disfunciones sexuales.

Otros condicionantes de la pérdida del deseo sexual

El estrés es otro causante de la pérdida del deseo. Los efectos del mismo van condicionando la relación, llevándola a un punto de inflexión, se acrecienta la tensión, las peleas hacen que se pierda de a poco la intimidad hasta que la relación se torna conflictiva. En este caso, la única solución suele ser “la terapia de pareja”, para poder así reestablecer el vínculo y generar el encuentro, indicar juegos o formas de consensuar para lograr salir de la crisis, establecer nuevas reglas de cómo será el nuevo escenario sexual, y cómo se jugarán en este escenario los roles, establecer la frecuencia de encuentros, etc.

Algunas parejas aburridas por falta de estímulos piden que se les enseñe alternativas para mejorar la performance. Suele darse mucho en relación a la edad o el cambio de una etapa evolutiva a otra y en algunos casos con los cambios hormonales propios de la menopausia o andropausia, condicionados por los temores que despierta el desconocimiento de una sexualidad diferente y acorde a las nuevas posibilidades que tienen efecto de tantas modificaciones en estas etapas. De todas maneras, todas las etapas abarcan diferentes formas de disfrutar plenamente del sexo, que hoy en día tiene miles de posibilidades y alternativas médico-clínicas y terapéuticas, con los avances de la ciencia para que sea vivido con plenitud, sin importar la edad.

¿Qué rol cumplen los juegos sexuales en el ámbito de la intimidad?

Los juegos sexuales que en general se utilizan en la previa para lograr mayor excitación, son esenciales para establecer un modelo de comunicación distinto y mejorar el vínculo, a partir de conocerse más. Hay que explorar el cuerpo propio para conocerse bien y poder indicar al compañero qué lugares del cuerpo reaccionan mejor al estímulo de la caricia. Esto se hace a través de la autoestimulación para aumentar los niveles de excitación. La pareja debe educarse en aprender sobre la búsqueda del placer y las diversas alternativas para encontrarlo. Todo el cuerpo es una gran zona erógena, llena de nervios sensitivos aptos para ser estimulados, pero si no nos entrenamos al respecto es difícil que sepamos trabajar el deseo cuando se pierde la motivación.

Es muy común que las parejas que transitan un conflicto utilicen el sexo como descarga, sin dedicarle el tiempo que requiere un momento íntimo. Algunas parejas tienen sexo para evitar la fantasía de infidelidad que tienen y no por deseo; también algunas lo viven como una obligación. Suele suceder que no todas buscan un espacio para el encuentro, ni se motivan creando el escenario ideal para una noche especial, no dan paso a la imaginación.

Otro tema importante es evitar las excusas, como ser: el clásico dolor de cabeza, el agotamiento o manifestación de estrés, falta de tiempo, la interferencia del trabajo o la dificultad por los chicos, que muchas veces son utilizados para evitar al otro ya que el objetivo principal es huir de la intimidad, que produce tanto miedo cuando no es satisfactoria. En sí, estas situaciones solo impactan en la relación de pareja provocando la manifestación de conductas de ira y enojo, que se traducen en detonantes principales de discusiones que sin duda distancian. Así es como el diagnostico resulta ser “la crisis “, provocando desgaste y afectando inevitablemente siempre el deseo en la pareja.

Las culpas no alimentan el deseo, lo inhiben

“¿Quién es el culpable? ¿Cuáles fueron los motivos que ocasionaron que esta relación cambie en el tiempo? Echar culpas solo desgasta y lastima el vínculo. Cada integrante de la relación debe reconocer sus limitaciones y errores y trabajar en ellos, debe dilucidar qué dejó de hacer para alimentar el vínculo, cuáles son los motivos que provocaron la distancia sexual y qué hacer para poder modificarlo.

A través de la consulta diagnóstica se puede llegar a tiempo antes de la separación. En este caso, intentando lo que llamo “la terapia del amor”, ideal para quienes vienen diciendo que no quieren perder el matrimonio porque se aman, pero que no saben cómo desenvolverse mejor en la cama, o las cuestiones de algunas mujeres que no se sueltan o no se desnudan en la cama por inseguridades propias, temor a mostrar aspectos que ellas no aceptan de su cuerpo.

Mi consejo en estos casos es darle lugar al juego íntimo, la previa es fundamental para estimular el deseo y el mejor antídoto para la agonía sexual.

Psicóloga- Sexóloga, consultora de medios
Perito Legista
Matrícula Nacional 19.529
IG sandralustg

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