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Mal de amores, el síntoma del corazón roto

Amor, amor, ese sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona. Amor Platónico.

La nueva medicina para el amor, la cura para el corazón roto.

En la semana de los enamorados, hablar del amor y su significado es complejo, tanto que cuesta poner en palabras las diferentes formas que adquiere el sentimiento amoroso. Cómo se manifiesta en cada relación. La música que experimentamos cuando nos creemos enamorados tiene distintas sintonías en cada persona. Pero en particular, cuando hablamos del mal amor, de aquel que lastima, que hiere, que no tiene empatía, que se muestra violento, egoísta, poco contemplativo, narcisista y manipulador. Esta forma de amor en particular es tóxica, y suele ser confusa al crear la ilusión de ser la manera ideal de amar. Aunque nada más alejado de ello.

Esos amores con características de tipo violento. Que se basan en manifestaciones dolorosas. Que crean la fantasía de ser pasionales, emocionales. Que despiertan la fatiga o la incertidumbre permanente. Que estimulan por la inseguridad que despiertan y el temor que crean en el ámbito de la percepción de las emociones y en la psiquis de tipo fatales.

Y es que estar enamorado implica riesgos y no todos estamos preparados para enfrentarlos y pelear contra ellos. Ni tampoco para soportar sus consecuencias. Los efectos de los amores enfermos, los que se perciben hasta perversos, son indescriptibles y dejan huellas muy dañinas, secuelas que en el tiempo a veces son difíciles de tratar, ya que en general matan la esperanza y terminan con la tolerancia, acercándonos a la frustración. El dolor por perder a la persona amada resulta ser sumamente intenso e indescriptible para muchos pacientes, y aunque parece que relatan una novela, hay personas que sufren muchísimo por amor, siendo una de las peores patologías del momento, en los últimos tiempos, la cual trasciende épocas y generaciones.

Aquellos vínculos que no se disuelven fácilmente, hasta que suele pasar algo irreversible que afecta con secuelas gravísimas, como es el caso de aquellas parejas que llegan a grados de violencia, con daños insuperables de por vida, o casos de personas que piensan en suicidio, en homicidios y tanto más. Lo cierto es que muchos no pueden recuperarse de las consecuencias del mal amor y es que no hay una escuela del amor que nos enseñe su disciplina y que las consecuencias del mal amor provocan ruptura interna al punto de sentir una gran dificultad para reconstruirse con una vivencia muy traumática y su consecuente desenlace, estas personas no pueden muchas veces entender que el amor puede terminar y que hay que dejar ir, que hay que soltar.

Los sentimientos que nos genera sentirnos enamorados, y la ilusión de que el otro experimente lo mismo, también puede producir desencantos que son propios del enamoramiento. Algunas personas saben descifrar señales, pero otras siguen insistiendo en encontrar respuestas de amor en alguien que nada tiene para entregar, especialmente sin entender que al otro puede que no le suceda lo mismo. También hay personas que no comprenden que aun siendo claros en la falta de interés, el otro se encapricha al punto de no escuchar o de negar la realidad, volviéndose una pesadilla para quien no está enamorado, lo que burdamente llamamos “acoso sexual” y es cuando la otra parte no tiene el mismo deseo. Ni hablar de cómo juega el sentimiento de culpa, para quien no ama lo suficiente o ama en forma diferente. De hecho me ha sucedido entender por qué una pareja que llega a consulta, utilizó “la infidelidad” como juego factible para lograr el desenlace de la relación. A veces es la forma de dar señales para anunciar el final del amor, y es que cuando las palabras no alcanzan, el veredicto final en una relación lo dictaminan los actos.

En el caso de las personas que han sufrido mucho por la falta de reciprocidad, relatan que la sensación es muy angustiante, una herida tajante en el corazón, y que es irrecuperable. Que el amor no retribuido enferma y mata, porque siempre esperamos ser correspondidos y si no sucede, nos frustramos. De aquí la conocida frase “morir de amor”. Fue tomado como frase de la filosofía de poetas y de sabios de la historia, de obras teatrales romanas y de espectáculos de la mitología griega como la conocida historia de Zeus, quien era el más poderoso de todas las deidades grecorromanas, el sex simbol del Olimpo que la historia narra como marido de Hera, “la gran engañada”. Aventurero por sus historias amorosas con otras diosas, mujeres mortales y animales hembras, Zeus, según cuenta la historia, no podía aceptar un no, y tendió una trampa a Hera; se convirtió en un cuco y cuando la diosa lo arrimó a su cuerpo enternecida, Zeus recuperó su fuerza humana y la violó, entonces Hera por vergüenza se casó con él. Esto habla de la traición, cuántas veces vicia el sentimiento amoroso y desarraiga vínculos que parecen fuertes. El amor debe ser homogéneo, debe ser equitativo para permanecer, perdurar en el tiempo.

Si buscamos la definición del amor en el diccionario de lengua española, es como un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca del encuentro y unión con otro ser. Más de una vez, tomando esta definición, escuchamos que amar es complementarse con el otro, lo cual ciertamente muestra la gran dicotomía que existe. En este párrafo se descubre el misterio de la confusa forma de entender el amor, en donde el ser humano cree que se completa con el otro en su sentimiento de insuficiencia. Nada es más erróneo que esto.

El mal amor, uno de los síntomas más vistos en los últimos tiempos, padecimiento que se da en un alto porcentaje de parejas, que trasciende épocas y generaciones, que no elige clase social ni edad, ataca a todos de distinta forma y en cada quien reacciona según la fortaleza y las herramientas que posea, para poder enfrentar los efectos que este produce, como desasosiego, tristeza, depresión, incapacidad para seguir adelante. De esta forma, cuando hablamos de amores ingratos o de aquellos que lastiman, por la toxicidad que tienen, provocando efectos nocivos que afectan la vida de relación de la persona.

¿Quién no ha sufrido de mal amor o de un amor no correspondido o adictivo? Tanto que provoque reacciones como pánico, temor a la pérdida, sensación de vacío, sentimiento de impotencia, angustia, ansiedad y estrés. ¿Quién no ha sido víctima de la agonía que provoca un amor no correspondido? Y es que el amor nos hace sentir tantos efectos emocionantes, tantas sensaciones diferentes, (estrellas en la mirada, luces, efectos que nos encandila). Por cierto, no nos dejan ver tal cual lo que es la llamada “etapa de enamoramiento”, uno de los momentos más intensos del amor.

Claro que existen diferentes amores, los amores platónicos del tipo La Bella y la Bestia, Cenicienta, Aladino, que hoy se han transformado en historias de amor realistas, donde existe la ilusión, que pueden ser igual a la ficción, pero están muy alejadas de la verdadera historia de amor como se vive en la actualidad, ya que los cuentos infantiles, son eso, solo cuentos y dejaron de ser representativos de la forma de amar de estos tiempos, para vivirlo más auténtico, más objetivo y realista. Porque hoy analizamos el amor de otra manera y con otros fines, así nos lo hace vivir la realidad que nos muestra la primera escuela que nos da conocimiento sobre el amor, la historia de padres que se separan, la secuencia de conflictos amorosos, personas que sufren, la expresión de los sentimientos más vergonzosos, los miedos, las impotencias y lo difícil que es sostener la relación amorosa en un tiempo de permanentes cambios en relación a los vínculos y las relaciones.

 

Lic. Sandra Lustgarten
Psicóloga – sexóloga, [email protected] +5491161827888

1 Comment

1 Comentario

  1. Esther prieto

    20 de febrero de 2022 at 12:44

    Me encanta. Felicitaciones

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