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Infidelidad o relaciones abiertas

POR Lic. Sandra Lustgarten (*)
Psicóloga, sexóloga. Matrícula N.º 19529.

Notable cómo cambian los tiempos y cómo se modifican las situaciones. Qué difícil es elegir el camino correcto. Quizá aquello aceptado era lo que corrompía hogares y vulneraba corazones, impactaba en forma tremendista en los sentimientos de las personas. Por eso en la actualidad tiene una connotación más liviana y permisiva elegir las “relaciones abiertas” como el nuevo modelo que asegura el amor eterno.

¿Qué sucederá en el futuro en el campo de las relaciones afectivas si liberamos la soga y dejamos que las personas hagan de sus sentimientos afectivos lo que deseen?

Sin juzgar estos actos, y sin prejuicios, la única forma de comprender que si te da ganas de estar con otra persona, puedes hacerlo sin culpa, ni sentir temor alguno a perder tu familia. Dudas que se fundan en enseñanzas y experiencias vivenciadas con modelos como padres y que solo dejarán sentimientos de fracaso. Los cambios que se vienen implementando en este terreno, para muchos, permiten entender que hemos sufrido intensamente la represión como instrumento o forma de relacionarnos, siendo una sociedad llena de prejuicios, que no alimentó la cultura sexual ni mejoró el vínculo o manera de relacionarnos amorosamente, encontrando bienestar en las relaciones y mucho menos armonía.

Tener empatía es la cuestión y no es un misterio entender que la transgresión es lo que controla la pulsión en estos vínculos que se sienten estimulados mediante la infidelidad. Poder entender que el otro necesita sentirse libre, explorar los sentimientos ante la posibilidad de una relación extramatrimonial o fuera de la relación de pareja, y dejar fluir el deseo si es que aparece una cierta atracción hacia otra persona, y no especular que esto surge simplemente con el afán de herir a otro.

Nos vemos preocupados en cuanto a sostener un vínculo enfermo o tóxico, preocupados en dejar de condicionarnos para tener un amante a escondidas que nos impacte en el ego y fortalezca nuestro narcisismo, evitando las relaciones que nos hacen caer en la rutina.

¿Cuál sería entonces el problema de tener una relación abierta? El problema más grave es que las cosas así planteadas deben estar aclaradas desde el principio. Una relación abierta tiene que aceptarse por las dos partes como tal y no evitar el diálogo o la comunicación; de esa manera sentimos que podemos lidiar con esto.

Una relación abierta despierta la curiosidad en muchas parejas, es la novedad del momento. Es bastante usual entre los adolescentes, por ejemplo, despreocupados y con las ideas más claras, respecto a que esta manera de entender el amor los liberará de tantos divorcios y conflictos de parejas que han saturado a la generación adulta. Algo nos alarma sobremanera y es cuando se pone en tela de juicio la seguridad y la autoestima para enfrentar una relación de estas características. Es que uno debe sentirse por encima de todo dice, Laura, cuando explica cómo aceptó la propuesta de parte de su pareja, y pudo lidiar con cualquier sentimiento que les afectará en el futuro.

A mi entender, creo que es sumamente necesario dejar en claro los objetivos y cuál es la finalidad de este tipo de vínculo. Si es un acuerdo, si fue consensuado, si la decisión es porque creen que va a ser positivo para alimentar el vínculo, una oportunidad para incrementar las experiencias y crecer.

En general, es muy común este tipo de decisiones en parejas que son infieles y encontraron en algún punto la forma de negociar sin seguir hiriéndose. Cuando esto sale a la luz, al no existir la transgresión en el ámbito de la pareja, se pierde la emoción que generan los encuentros con terceros, producto de la infidelidad y muchas parejas sienten que ha sido una forma de encontrar la salida de la infidelidad de alguna manera sin haberlo anticipado. El placer se encuentra en hacer algo prohibido y que uno puede ser descubierto, eso genera adrenalina y permite más rápidamente lograr el éxtasis. Cuando el otro autoriza, ya no se siente lo mismo, no se percibe con la misma intensidad que provoca lo que resulta prohibido.

Hay bastante confusión respecto a la libertad en las relaciones, o relaciones abiertas en donde no hay exclusividad sexual, emocional o de otra índole. También puede existir en una relación el poliamor. Hay personas que aman a varias personas a la vez, pero no están obligadas a tener más de una pareja. Y finalmente la existencia de la poligamia que es un modelo distinto, con exclusividad sexual y emocional con más de una persona, aunque esto no sea entendido como amor libre.

El criterio que ha dado a conocer esta nueva modalidad de las parejas es que no quieren caer en la rutina y reconocen que los viejos modelos han servido para educarlos en esta elección, mientras no hacen con esta variable elegida, daño a nadie. Tener encuentros sexuales fuera de una relación y con el acuerdo de ambas partes, dando lugar a la individualidad de cada quien, ha llegado a ser una técnica, ya que una de las bases establecidas son el respeto y la responsabilidad emocional. Es notable ver una similitud entre muchos y es la declaración de la gran mayoría de adeptos que, aun sintiendo que tienen una relación, siguen estando atraídos por otras personas. Y es que lo que prima sin duda es el placer sexual, reconociendo que las formas de experimentar el afecto son muy distintas y muy enriquecedoras. Esto sin dejar de reconocer que en muchas culturas existen ciertos mitos respecto al sentido de las relaciones monógamas y que algunas de las creencias se tienen como verdades absolutas, transformando lo que ocurre en el ámbito de la infidelidad y de los sentimientos según el efecto que producen en la persona herida. Por ejemplo: “Él no siente celos, entonces no me ama”.

La fidelidad es un modelo cultural de poca vida, pero no todos están capacitados para elegir otra forma de amor, y evitar los estigmas de la sociedad, muchas veces, poco preparada para esta nueva modalidad. Algunos adolescentes tienen la certeza de que estos cambios prometerán amores más duraderos, evitaran conflictos como la rutina amorosa, los celos enfermos, las relaciones violentas, entre tantas otras cuestiones en el ámbito del amor.

Cada vez hay más adeptos que se suman. Ahora, estableciéndose entre los adultos, hay que ver cuánto soportan en este terreno cuando el modelo comportamental aprendido ha sido otro.

Lo más interesante es que cerrarnos a un único modelo nos ha llevado a la pérdida de la felicidad y la falta de credibilidad de una vida plena en el ámbito del amor. Por eso hay que aceptar que se puede construir una nueva forma de vincularse y que esa madurez puede cambiar nuestra historia de vida.

 

(*) IG: @sandralust. Cel.: 54 (911) 61827888

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