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Hombres que se enamoran

Imagen de referencia.

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POR Sandra Lustgarten
Psicóloga, sexóloga. Matrícula N.º 19529.

Los tiempos cambian y con los cambios nos sorprenden algunos roles que cumplen los hombres en el ámbito amoroso. Hombres que se enamoran y apuestan a los sentimientos sí que los hay. El amor no es solo un juego del ámbito de las mujeres; los hombres también se enamoran, sufren mucho, por sobre todo en los divorcios, cuando deben alejarse de los hijos.

No son el Romeo de la obra de Shakespeare, pero sin duda cuando cuentan sus historias sobre corazones rotos, la fábula se siente más dramática de lo que es. Y es que el amor cuando les toca a ellos padecerlo, se torna imposible de subsanar.

Hombres que se enamoran. El amor duele, no importa la edad ni la clase social. Los hombres empiezan a asumir que el rol de macho que todo lo puede ya no les cabe, es parte de una nueva cultura que elige sentir, explorar sus sentimientos, conectarse desde las emociones, transitar experiencias diferentes en cuanto a la intensidad, a involucrarse, a comprometerse.

Hay muchos hombres que ya no eligen las relaciones casuales, el sexo como modelo de puesta a prueba de su hombría, prefieren la casa, los ñoquis caseros, la calidez hogareña, prefieren la vida familiar, el amor eterno, la longevidad de la pareja y sufren muchísimo y hasta dejan de comprender cuando la mujer toma la decisión de romper, entran en crisis, se sienten afectados en diferentes aspectos y hasta viven la ruptura con profunda angustia, dolor, y muchos con consecuencias en las emociones, cayendo en la depresión, síntomas que antes eran típicos manierismos femeninos.

Los hombres adictos afectivos, así llamados por su dependencia emocional, padecen los mismos efectos en su organismo que las féminas, el temor a la pérdida y el abandono como característica principal de relaciones que han fracasado, un mal que los deja fisurados para volver a confiar, odian el aislamiento, la soledad, y se apegan en forma patológica a las relaciones disfuncionales, relaciones que no pueden soltar, no importa que sean maltratados, o que se vuelvan víctimas de mujeres autoritarias que asumen un rol menos comprometido, más independiente y con autonomía. Ellos se perciben en un estado de total indefensión, aceptan condiciones con tal de no ser abandonados y continúan con parejas tóxicas a cualquier costo emocional llamativo. Algunos desconocen los límites y llegan a grados altos de humillación, pues la idea es preservar la pareja.

Muchos conquistan a través de las ofrendas, regalos, sobornos, que les aseguré reencontrarse con el amor perdido, aun sabiendo que la aceptación no implica que consiguieron el amor. Este juego se vuelve atractivo y se transforma en una modalidad pasible de relación.

“Los hombres siempre encuentran la forma de recuperarnos”, dice Amelia, de 35 años, cuando llega a la consulta. “Es un perrito faldero”. La desvalorización hacia la persona amada da cuenta de que no siempre quien pide perdón o desea sostener una relación disfuncional sale de la situación impune; alguna culpa va a tener que arrastrar.

Ellos quieren amor. ¿Quién dijo que los hombres no creen en el amor? ¿ El amor es un mito o una realidad? Los hombres también se enamoran, quieren tener hijos, formar una familia, tienen un reloj biológico solo que la cultura no les permite expresar esos sentimientos, ya que se vuelven sumamente débiles a la mirada de una mujer. Un logro femenino siempre fue conseguir que ellos pidan llegar al matrimonio; hoy en día, la mujer tiene otras expectativas y proyectos más que ser ama de casa, armar una familia o tener hijos. El tiempo se acorta en cuanto a los logros profesionales que en la competencia diaria la mujer debe conseguir. La familia no es un logro, hay tiempo para eso; hoy en día, la mujer tiene otras metas para alcanzar.

El amor sufrió transformaciones en la vida de los hombres, los proyectos sujetos a otras necesidades que tal vez se ajustan a nuevos modelos más humanos para un género que sufría diferentes presiones en cuanto a la demostración de los afectos. Cuánto tiempo escuchando a mujeres que se sentían mal amadas, más aun, porque los hombres también han sido víctimas de la falta de educación en el amor, nadie les enseñó a amar, y nadie les dijo que llorar o sentirse triste también es propio del género masculino y que no se es menos hombre si se manifiestan tal como logran sentir.

La presión sobre cánones culturales ha generado hombres fríos, con muchos problemas psicológicos, depresiones, angustias, tensión, inconformismo, problemas laborales y sociales, temerosos. Los hombres se llevan la peor parte, cuando de emociones se trata, cuando no se dejan llevar por lo que sienten, porque un hombre frágil suele ser poco viril.

Intentamos hacer que comprendan que las emociones no entienden de género; el amor se siente, se manifiesta en las personas sin importar el sexo, cuando hablamos de amor. Esto permitirá crear un modelo diferente respecto a la vivencia de los afectos, hace tiempo que las consultas sobre fracasos amorosos, temores, miedos, etc., son masculinas, intentando reponerse de relaciones que los han rechazado o que los hicieron sufrir o por abandonos inesperados, víctimas de infidelidades y demás. Los hombres quieren aprender también a demostrar el amor de otra forma distinta que con regalos, quieren seducir de otra forma, con poemas o cartas de amor. Para esto, la mirada femenina debe contemplar que un hombre enamoradizo, que sufre por amor, es un “hombre”, las mujeres desconocen estas características como masculinas porque siempre el rol del hombre fue otro.

Muchos varones entienden que las dudas que tienen son a causa de los mensajes erróneos que recibieron acerca de cómo debían manejar sus sentimientos amorosos.

 

* Instagram: @sandralustg

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