Conectáte con nosotros

Cultura

Absurdo, intemperie y “la aventura del verbo”. Sobre “Resistencia”, de Ever Román

Lectura crítica de la última novela del escritor paraguayo radicado en Argentina, publicada por una emergente editorial universitaria cordobesa.

Ever Román © Aymará Ghiglione

Ever Román © Aymará Ghiglione

Me permito, para iniciar, una anécdota autobiográfica. Cuando estábamos terminando la carrera de Letras en la universidad, con algunos compañeros tuvimos el proyecto (incluso armamos un corpus) de escribir una Historia de los imbéciles en la literatura argentina. Creo que es una selección válida, por su originalidad, pero además por su capacidad de categorizar en el relativamente variado universo de Historias… de la literatura argentina; entre éstas, hay algunas más políticas, otras muy centradas en lo narrativo (y negligentes con otros géneros), otras en lo experimental o el artificio, otras fundacionales. Nuestra Historia… no llegó más que a ser un breve corpus que empezaba con el unitario de “El matadero” de Esteban Echeverría, contaba con algún objeto totémico de la literatura argentina, y no lo recuerdo con certeza, pero sí deberíamos haber incluido alguna de las tantas novelas de César Aira.

… la extrañeza geográfica, que es tópico central en la novela, es análoga a la extrañeza que genera el mismo lenguaje.

Creo que el Eduvigis –protagonista de la novela Resistencia (Córdoba: Eduvim, 2021)– de Ever Román bien podría incluirse en esa “tradición” de la literatura argentina de construir tragedia o comedia desde la imbecilidad del héroe, un anti-héroe, por supuesto. Pero creo que en el caso de Ever hay algo que lo extrapola de ese linaje bastardo (o construido en modo bastardo), y no es el hecho de ser un autor paraguayo, siendo que estoy hablando de literatura argentina (porque algo de eso me gustaría problematizar aquí), sino que ese tipo de (anti)héroe no es un emergente casual, sino un proyecto literario; y un proyecto vinculado a un tono, a una voz. Un proyecto que, en este caso, linkea ese tono con la traza de un recorrido. De hecho, la novela los yuxtapone: el viajero es un escritor y la ciudad, una página, recorrida en renglones por el sol que se derrama sobre la pantalla de la escritura que traza, a su vez, el viaje. Con ello, la extrañeza geográfica, que es tópico central en la novela, es análoga a la extrañeza que genera el mismo lenguaje. De hecho, abundan en la novela las reflexiones en torno a él, pero sobre todo en torno a la palabra, a esa dimensión artificiosamente asible del lenguaje.

Eduvigis sigue mapas, destinos que resultan de acciones azarosas, como supuestas indicaciones de las estatuas –esto es literal en la novela–, en un viaje que es pura errancia, sin planificación y sujeto a todo tipo de indicaciones absurdas. Una aventura que no lo prueba en tanto héroe que la atraviesa y supera, sino que, en tanto anti-héroe, él se sumerge en la absurdidad de esas pruebas, y con ello, en el oleaje de una narrativa de puro acto sin consciencia. Desde esa extrañeza, Eduvigis describe y experimenta la ciudad de (la) Resistencia. La colocación del artículo ya es manifestación de extrañeza y a los que somos lectores de Ever nos recuerda al barrio de (la) Floresta de Serenos en la noche (Rosario: Cachorro de Luna, 2018), su anterior novela.

Así es como, por ejemplo, la villa de (la) Resistencia se presenta extrañada por hipónimos. Antes de nombrar el villerío, se nombra lo primero a lo que accede la visión de ese “turista excepcional” que es Eduvigis en una básica numeratio: “chabolas destartaladas, fabricadas con chapas de carteles publicitarios, ramas superpuestas, vidrios, telgopores, bolsas de consorcio, de todo un poco”.

Ésa es la perspectiva de migrante que elige Román para meterse en la literatura argentina, la de la inmersión que –en la superficie– parece imbecilidad.

El viajero nota la extrañeza en lo anodino, lo superficial. Creo que cualquiera que conozca, no la ciudad de (la) Resistencia, sino la ciudad de Resistencia, Chaco, vestida a cuadrillé y con horribles esculturas, puede verificar la referencia y sentir la absurdidad de lo real que ahora Ever solo se limita a resaltar.

Ésa es la perspectiva de migrante que elige Román para meterse en la literatura argentina, la de la inmersión que –en la superficie– parece imbecilidad. La novela lo explicita: “¿Qué hacer? Hay eso del papel del recién llegado, el extranjero, el que debe preguntar para orientarse y por lo mismo confiar en todo el mundo. El que es un poco inge­nuo y un poco tonto, pero que a la vez no puede dejar de enseñar cosas, de ser apoderado de lo desconocido”.

El viaje que es motivo de la novela se articula sobre un sujeto sedentario, una “mosca de bar”, que por irrupción de un grupo de extranjeros termina viajando a la ciudad de (la) Resistencia. Y lo determinante fue la irrupción de esos viajeros y no su envenenamiento y la consecuente necesidad de huir de la escena del crimen, porque no hay voluntad en la acción ni racionalismo ni cogito cartesiano, hay puro relato. Es la “palabra” la que hace a la acción y, recién después azarosamente, tal vez a la consciencia: “Eduvigis queda pensando en la palabra quedar­se. En el fondo, piensa, solo hay misterio. No puede saberse de dónde vienen o hacia dónde van los hechos. Ocurren, nada más”. En contrapunto a esa inmovilidad de los hechos, la acción como previa del sujeto: “sus acciones le lanzaban pistas y lo empujaban. Le decían que debía abandonar el estado indeterminado y debía ocuparse de su vida”.

… Resistencia es una novela de la intemperie, y de la búsqueda –siempre absurda por diferida– de refugio.

Sin embargo, por otro lado, ese encadenado errante de acciones sin consciencia se ata a una idea fuerte en la literatura clásica, la de la fatalidad, el destino; de nuevo, no como tragedia, sino como farsa: “Tal vez no había elección posible y todo estaba predestinado: la llegada de los parroquianos al bar aquella pretérita y aciaga madrugada, la palabra ‘borroso’ en boca de Gradimir, el peregrinaje por la sabana remontada por arbolitos y alimañas, el bu­rrito, la Ciudad de la Resistencia envolviéndolo”. Es decir, el destino no hace al héroe trágico, sino que lo expone en su anti-heroicidad, pues, qué es más absurdo (y extraño) que intentar reconocerse a sí mismo en la desnudez. Y digo desnudez porque Resistencia es una novela de la intemperie, y de la búsqueda –siempre absurda por diferida– de refugio.

De este modo, sobre un protagonista, construido desde la intemperie y la ingenuidad, la novela, la narración, en cambio, no es ingenua, sino que expone sus flechas, las que –a su vez– indican direcciones contradictorias en dos figuras. Por un lado, la del migrante o viajero; por otro, la del destino (no de viaje, sino en su acepción clásica de fatum). Ambas son dos figuras antagónicas porque, mientras que el destino es quietud pre-fijada, el viajero rompe en el desplazamiento la territorialidad heredada, la nacionalidad, quiebra para siempre el cronotopo: bifurca el espacio y la temporalidad lineal de la experiencia.

Quiebra, finalmente, Resistencia, novela de un narrador paraguayo en una edición argentina de una emergente editorial universitaria cordobesa, quiebra, sigo, la resistencia de la literatura argentina tradicional configurada en los círculos concéntricos internos a la General Paz. Porque Ever, junto con otros escritores de su generación, nos obliga a revisar esas Historias de la literatura argentina, muy aquerenciadas en una configuración de lo nacional que era terriblemente regionalista. El peor regionalismo de todos, el no dicho, porque se autopercibe central.

 

* Carla Daniela Benisz es profesora y licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y doctora en Humanidades y Artes por la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente investiga sobre la producción literaria y cultural del exilio paraguayo en Argentina durante los años sesenta. Es docente en el Profesorado de Lengua y Literatura de la Universidad Autónoma de Entre Ríos.

Clic para comentar

Dejá tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los más leídos