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Cultura

50/75: obra y archivo de Bernardo Krasniansky

Sobre una exposición del artista realizada hace algunos años en Fundación Migliorisi, escribe su curador, Damián Cabrera, evocando distintos momentos de la misma. Una forma de recordar el trayecto de esta importante figura del arte paraguayo que nos dejó ayer.

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

50/75: Fracción de agua promedio
que compone el cuerpo humano.

 

Temblar de agua: se puede prestar del agua su movimiento, y fluir en dirección opuesta al reposo. La imagen congelada y repetida, réplica de sí, ¿cómo es que hace para temblar y sacudirse la ruina de la quietud?

Los cuerpos de los organismos acuáticos están hechos para malear el agua, ora para sumergirse, ora para flotar, ora para bailar al empuje del océano, del río. Heredero de esas formas antiguas, y en gran medido compuesto por agua, el cuerpo humano sabe nadar; sabe atrapar el agua con las manos y almacenarla en la boca; y, cuando el cuerpo no tiene el alcance, inventa prótesis para navegar o para guardar líquido; lo conduce por canales o lo descubre en excavaciones. El cuerpo humano es, él mismo, un torrente voraz que alberga más vida que la de sí.

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Aquella exposición de Bernardo Krasniansky, dividida en dos expedientes, reunía obra de archivo y obra entonces reciente, articuladas en torno a una preocupación por la representación del cuerpo humano —que es una constante en el artista— y la materialidad del agua —su obsesión más reciente—.

En la sala Cira Moscarda, sus cuerpos repetidos aparecían sobre diversos soportes, partiendo, con frecuencia, del estudio de la representación clásica. Actualizada a través de la intervención digital y capturas en tiempo presente, no pocas veces conjugadas con la autorrepresentación, estos cuerpos clásicos y contemporáneos se desplazan fluidamente de la clausura del canon estético hacia un erotismo que parece suspendido en un instante siniestro.

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Con una pulsión anacronista, Krasniansky inscribía estas formas en esquemas narrativos que contradicen la naturaleza teleológica del tiempo. En ocasiones, sus personajes ilustres hacían su aparición espectral o perversa —ya sea que el negativo encontrado se positivice, o que el positivo se oscurezca a través de la negativización—. Los cuerpos, recortados en el detalle, a partir del cual se establece armazones inéditos, descubrían significados disueltos en la totalidad de la forma y que, reorganizados deliberadamente, deformaban el sentido, curvándolo con ambigüedad y polisemia.

La copia es una de las estrategias que caracterizan el trabajo de Krasniansky: marca de una modernidad tecnológica y a la vez estética, sin embargo las copias del artista no son fieles: inscripciones del cuerpo, y fundamentalmente del yo en el mundo, sus representaciones exhiben seres dados a una claridad, venidos al mundo a través de un destello enceguecedor y deformador, que mientras multiplica el idéntico, también lo altera, aplanando sobre la mirada el accidente de luz.

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

En la sala Isolina Salsa, Krasniansky presentó sus acuarelas: escenas sumergidas, parecían dar cuenta de la inestabilidad del agua —móvil, fluida, vaporosa o rígida—; aquella que desde tiempos inmemoriales ha sido representada con trazos vibrantes u ondulantes, y ha sido símbolo de movimiento y transformación.

Las acuarelas se presentaron en varias series que obsesionan de alguna manera al artista: desde los cantos rodados, cuyos contornos han sido pacientemente horadados por el agua; la posibilidad de descubrimiento de agua en el espacio —y con ésta, de vida—; o una excusa para retomar la representación clásica del cuerpo, en múltiples venus o narcisos embelesados con su propio reflejo, su idéntico invertido.

El componente trágico de la muestra eran sus escenas devastadas: pompeyas contemporáneas, en las cuales lo que entra en erupción parece ser la modernidad, capaz de transformar radicalmente la composición de las materias, inundar ciudades y liberar aludes destructores, dejando a su paso un río de restos y ruina.

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Bernardo Krasniansky. Cortesía Fundación Migliorisi

Las páginas de papel, algunas digitalizadas y animadas, concentraban en un mismo núcleo –constituido por el objeto-libro– dos extremos del tiempo que, de pronto, se tocan, con dedos curiosos: las memorias de viejos diarios íntimos, de instrucciones para la juventud virtuosa, reciben la interferencia de memorias que no les pertenecen. Como quien acepta el don de los daños con deleite, o los cuidados obscenos, estos libros reciben la ambigüedad y le dan abrigo.

Como signo astrológico, Acuario estaba representado con la imagen de un aguador o aguadora, una persona que porta un cántaro de agua mientras lo derrama. Siendo así, ¿a quiénes nombra Krasniansky en sus venus derrochadoras que transforman, irreversiblemente, la historia, los paisajes? Vertedoras de agua, que es también refractaria, y sobre cuya superficie la mirada puede encontrarse consigo misma, o terminar ahogada, y entregada al deterioro —que es el otro nombre de la transformación—. De qué manera se siente, a través de esta humedad, la consistencia del tiempo.

 

Nota de edición: El presente texto, hasta ahora inédito, fue escrito en 2016 en ocasión de la muestra 50/75 realizada en Fundación Migliorisi. Fue adaptado por el autor para esta edición de El Nacional.

 

* Damián Cabrera es escritor, investigador, docente, gestor cultural y curador. Su trabajo se desarrolla en las áreas de lengua, literatura, fronteras, arte, política y cultura. Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte Capítulo Paraguay y de los colectivos Ediciones de la Ura y Red de Conceptualismos del Sur.

 

 

 

1 Comment

1 Comentario

  1. gorge gómez

    13 de mayo de 2021 at 20:25

    Excelente nota, un gran nivel de lenguaje y visión, felicitaciones.

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