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Cultura

Conservación urbano-arquitectónica en Asunción: antecedentes y actualidad

Edificios patrimoniales en avanzado estado de deterioro, algunos afectados por incendios, y espacios públicos ocupados de modo irregular, demandan una política sostenible de conservación y prevención de riesgos. “Riqueza frágil”, recurso no renovable, nuestro patrimonio arquitectónico exige atención urgente. En este artículo, legislación, acciones y omisiones.

Ex Hotel Hispania © Laura Mandelik

Ex Hotel Hispania © Laura Mandelik

Si bien la preservación del pasado fue una preocupación del ser humano desde antiguo, la disciplina que se ocupa de la conservación del patrimonio cultural surgió recién a fines del siglo XVIII en el contexto europeo marcado por la Revolución Francesa [1] y la Revolución Industrial.

En Francia surge la institución museo con el objetivo de garantizar el derecho a la educación, poniendo a disposición del público colecciones y bienes que habían pertenecido a la monarquía, siguiendo los principios de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Se acuña el término patrimoine  para relacionarlo al bien público. En los demás países europeos se crean también los grandes museos nacionales, en la búsqueda de afirmación de los Estados y afianzamiento de identidad nacional.

En el siglo XIX se desarrolla una reflexión en torno al valor artístico e histórico de los monumentos y surgen los conceptos de restauración (Francia), conservación (Inglaterra) e intervención [2] (Italia) relacionados a escuelas, teorías y contextos diferentes. En ese momento la preocupación se centra exclusivamente en los monumentos arquitectónicos y arqueológicos.

Las cartas internacionales

A partir de 1931, con la llamada Carta de Atenas –primer documento internacional que aborda el tema de la conservación del patrimonio–, se empiezan a unificar criterios a nivel mundial y se establece el deseo de “que los Estados se presten recíprocamente una colaboración cada vez más extensa y concreta para favorecer la conservación de los monumentos artísticos e históricos” [3], se impulsa la definición de marcos jurídicos de protección y se subraya la preminencia del interés público sobre el derecho privado en el campo del patrimonio.

© Juan Carlos Meza, Fotociclo

© Juan Carlos Meza, Fotociclo

El siglo XX se caracteriza por una evolución vertiginosa de la noción de patrimonio cultural y su relación cada vez más vinculada con la ciencia, con mayor preponderancia tras la gran destrucción que dejó la Segunda Guerra Mundial. Consecuencia inmediata es la creación de las Naciones Unidas en 1945 y, en línea sucesiva, de organismos como la UNESCO, el ICOM, el ICCROM, el ICOMOS, que surgieron con el objetivo de definir políticas internacionales en el campo de la cultura y de la conservación de sus bienes.

Los cambios en las nociones de cultura y patrimonio, promovidos en gran medida desde estos organismos, se irán reflejando en un mayor acceso a esos ámbitos, en principio restringidos a las elites dominantes. De hecho, los conceptos de bien y patrimonio asociados a la palabra cultura son mencionados por primera vez a mediados de los años 50 y consolidados a lo largo de la década del 70 [4].

La Carta de Venecia [5] surge en 1964 justamente como producto de la reflexión sobre el proceso de reconstrucción de las ciudades en la posguerra y su objetivo es establecer principios que regulen la práctica. Uno de sus aportes es la ampliación de la noción de monumento, que a partir de su publicación va a considerar “el ambiente urbano o paisajístico” en función a su significado cultural.

Las cartas internacionales de patrimonio [6] se constituyen, en su conjunto, en la doctrina que rige la conservación del patrimonio cultural. La de Venecia se toma hasta hoy como marco conceptual de referencia. Posteriormente se publican otras que recogen reflexiones sobre la práctica de la conservación y definen el marco de actuación y los criterios aceptados a nivel internacional [7].

La noción de patrimonio cultural es en la actualidad muy amplia y abarca tanto los bienes materiales como los inmateriales que son expresión de la creatividad de un pueblo y que han adquirido relevancia cultural en función de su significado. En este sentido, ya no se limita solo a las obras de grandes artistas, a su valor estético o de antigüedad, como en el pasado, sino que incluye toda expresión cultural y también el patrimonio natural, entendiendo que naturaleza y cultura se influyen mutuamente y que el ambiente en el que habitamos es igualmente un producto cultural.

Legislación y acciones

En el Paraguay el primer antecedente legal respecto a la protección de bienes fue la Ley N° 10.680 que declaró “patrimonio nacional las ruinas y obras de arte colonial, así como todo yacimiento u objeto arqueológico y paleontológico encontrado en nuestro país”. La misma fue promulgada en 1936, durante el gobierno del coronel Rafael Franco, quien también impulsó la culminación del Oratorio de la Virgen de la Asunción para convertirlo en Panteón Nacional de los Héroes. Asimismo, reivindicó –decretos mediante– varias figuras históricas, en su mayoría políticos y militares relacionados con nuestras dos grandes guerras, además del Doctor Francia y Don Carlos Antonio López, llevándolos a la categoría de héroes nacionales y estableciendo el 1° de marzo como Día de los Héroes.

Panteón Nacional de los Héroes, decáda de 1960. Cortesía

Panteón Nacional de los Héroes, decáda de 1960. Cortesía

Otra de las acciones de este gobierno fue la expropiación de la manzana donde está asentado el Panteón Nacional de los Héroes [8] mediante la Ley N° 1070, luego de la cual se procedió a la demolición de todos los edificios que lo rodeaban para convertir el sitio en la Plaza de los Héroes. Inexplicablemente fue también demolida la casa de Francisco Solano López, ubicada en la esquina de Palma y Nuestra Señora de la Asunción, acción contradictoria pero necesaria para reafirmar el Panteón como monumento nacional y referente icónico en la memoria colectiva.

En el corto periodo que le tocó gobernar Franco instauró el nacionalismo como política de Estado, buscando generar en el país un sentimiento de identidad y unidad nacional basado en la reivindicación del pasado y la exaltación de la cultura guaraní, para lo cual también creó el Patronato Nacional de los Indígenas y la Orquesta Folklórica Guaraní. Este periodo fue para nuestro país similar al que se dio en la Europa del siglo XIX, durante el cual el patrimonio fue el recurso que sirvió para lograr la consolidación de los estados nacionales.

Nuestra primera medida legal de protección fue la Ley N°18.904 de Patrimonio Nacional, del 15 de julio de 1943, promulgada durante el gobierno de Higinio Morínigo.

Edificio del Club Nacional, Palma y Chile, demolido. Cortesía

Edificio del Club Nacional, demolido. Cortesía

Durante la dictadura de Alfredo Stroessner, en consonancia con la idea de “progreso”, se había iniciado en el Centro Histórico de Asunción un desarrollo inmobiliario inusitado caracterizado por la sustitución de lo preexistente, lo que significó la demolición de innumerables edificios de gran valor patrimonial, sobre todo luego del “boom” económico de Itaipú. Entre ellos, el Club Nacional –que dio lugar a la construcción del Banco de la Nación Argentina en Palma esquina Chile– y el siempre recordado Banco Mercantil, ubicado a una cuadra, en la esquina de Chile y Estrella, donde se construyó la torre del entonces Citibank.

A principios de la década del 80 la Presidencia de la República recibió dos proyectos desarrollados por un equipo francés [9] para la intervención del Palacio de López y del antiguo Palacete Godoi, donde actualmente funciona la Vicepresidencia de la República (Presidente Franco esquina O’Leary), para convertirlo en sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Palacio de López, 2021 © Laura Mandelik

Palacio de López, 2021 © Laura Mandelik

El proyecto para el Palacio buscaba convertirlo en una suerte de Versalles del siglo XX, a costa de la demolición de los numerosos edificios de valor de su entorno, incluyendo la Manzana de la Rivera. Afortunadamente la iniciativa quedó trunca y las opiniones encontradas respecto al asunto impulsaron la creación de la Ley N°946/82 “De protección a los bienes culturales”, que se promulgó en 1982. Esta normativa tenía una noción muy limitada respecto al patrimonio, privilegiando el valor histórico o artístico.

La existencia de esta legislación no pudo frenar acciones que se sumaron a la pérdida de patrimonio edilicio y una idea equivocada respecto al patrimonio cultural dio paso a intervenciones como la del mencionado Palacete Godoi, que procedió al vaciado casi total del edificio para adicionar una torre y a la reconstrucción interna de algunos ambientes, buscando mantener el “estilo” con un falso histórico, idea errónea que se mantiene hasta hoy según la cual solo la fachada del edificio debe ser objeto de conservación [10].

Si bien la ley, en su artículo 1°, definía la creación de la Dirección General de Bienes Culturales dependiente del Ministerio de Educación y Culto, como autoridad de aplicación esto no se hizo efectivo hasta después de la caída de la dictadura durante la gestión ministerial de Horacio Galeano Perrone en 1993.

Estación Central del Ferrocarril, 2021 © Laura Mandelik

Estación Central del Ferrocarril, 2021 © Laura Mandelik

El concepto de patrimonio cultural tiene cabida en nuestra legislación recién a partir de la Constitución Nacional de 1992, cuyo artículo 81 define el marco de protección del “Patrimonio Cultural de la Nación”. Si bien desde principios de los 90 hubo interés en revisar y actualizar la Ley N° 946, la nueva legislación fue promulgada recién en 2016. Un aporte de la ley vigente,  N° 5621/16 “De protección del patrimonio cultural” [11], en su artículo 3°, es justamente la actualización de la noción de patrimonio cultural en función de su relevancia para la cultura, en razón de los valores derivados de los bienes que lo componen, lo que implica una visión mucho más amplia y actual.

A nivel municipal, este 2021 se cumplen 25 años de la implementación de las normativas de protección en Asunción [12]. El Catálogo de edificios y sitios del patrimonio urbanístico, arquitectónico, histórico y artístico de Asunción fue elaborado aquel momento en el marco del programa de apoyo en conservación del patrimonio que brindó la Agencia Española de Cooperación Internacional AECI –actual AECID– en ocasión de la conmemoración del V Centenario de América.

El Centro Histórico de Asunción

El primer Plan de revitalización del Centro Histórico de Asunción fue también producto de ese proceso, durante el cual se creó la Oficina del Centro Histórico de Asunción como estrategia para su implementación, que entre 1990 y 2004, aproximadamente, funcionó en la práctica como un ente de gestión mixta entre la Municipalidad de Asunción y el Centro de Conservación de Patrimonio Cultural CCPC, hoy desaparecido.

El sistema de trabajo implementado en ese entonces por la Oficina del Centro Histórico fue un ejemplo exitoso de gestión mixta que lamentablemente quedó trunco. El funcionamiento de la oficina no se limitaba al horario municipal y su capacidad de gestión podía superar muchas barreras burocráticas propias de la administración pública, permitiendo el desarrollo de proyectos mediante la colaboración de profesionales voluntarios. En ese tiempo su sede estuvo en el Almacén Viola, edificio patrimonial ubicado al costado del Palacio de Gobierno, sobre la calle O’Leary, vecino a la Biblioteca del Congreso, edificio en ese entonces recientemente recuperado cuya intervención estuvo a cargo de técnicos de esa oficina.

Cine Victoria, 2021 © Laura Mandelik

Cine Victoria, 2021 © Laura Mandelik

En los años que funcionó allí la Oficina del Centro Histórico se desarrollaron varios proyectos de puesta en valor para el CHA en colaboración con otros entes, por ejemplo el de la fachada litoral del Palacio de Gobierno. Además, desde esa oficina se hacía el seguimiento para aprobación de todos los proyectos a implementarse en el CHA. También se trabajó en la creación de una base sistematizada de datos con el inventario de edificaciones patrimoniales de Asunción y el Directorio de Museos del Paraguay, disponibles para consulta a través de una página web, proyecto desarrollado por el CCPC. La alimentación continua de esta base de datos era posible gracias al programa de voluntariado/pasantía con alumnos de la Facultad de Arquitectura de la UNA [13]. En este sentido, la colaboración entre esta oficina y la academia permitió complementar la formación de jóvenes arquitectos en el campo de la conservación patrimonial y dejar capacidades instaladas.

El nacimiento de la Escuela Taller de Asunción fue también otro componente del programa V Centenario de América, que posibilitó la formación de jóvenes de escasos recursos en oficios tradicionales relacionados a la conservación edilicia, quienes tuvieron a su cargo varias restauraciones, como la del Teatro Municipal y los edificios de la Manzana de la Rivera.

Con miras a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia en 2011, el Ministerio de Obras Públicas llevó adelante el programa Puesta en Valor que, en el caso de Asunción, tuvo como proyectos más importantes la restauración del Oratorio de la Virgen de la Asunción y Panteón Nacional de los Héroes y la del Palacio de Gobierno, las cuales fueron encaradas en el marco de un protocolo de intervención definido con base en los criterios actuales de la conservación integrada.

Panteón de los Héroes © Juan Carlos Meza, Fotociclo

Panteón de los Héroes © Juan Carlos Meza, Fotociclo

Cambiar el paradigma

Es así como, sobre todo en Asunción, empezó un proceso de profesionalización de las labores relativas a la conservación del patrimonio edilicio, en el cual la cooperación internacional –en especial de España e Italia– tuvo mucho que ver. Habiendo transcurrido ya varios años del inicio de este proceso, es importante señalar la necesidad actual de cambiar el paradigma de la política de “restauración” de nuestros bienes urbano-arquitectónicos, que se caracteriza por una acción remediadora y actúa en consecuencia a la aparición del deterioro.

En los últimos tiempos hemos asistido a varios casos de incendio en edificios patrimoniales (Cabildo, Cine Victoria, Catedral), los espacios públicos son objeto de ocupación irregular e informal y muchos de nuestros edificios están en avanzado estado de deterioro. Todos estos son indicadores de una necesidad de ajuste hacia una política sostenible de conservación preventiva y también de prevención de riesgos, en la que Estado, academia y sociedad debemos trabajar para lograr la preservación de nuestro patrimonio cultural, considerando que este es una “riqueza frágil”, un recurso no renovable.

Catedral de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

Catedral de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

Notas

[1] Una ley francesa de 1791 transmitía a la sociedad la necesidad de inventariar y conservar los monumentos nacionales, aduciendo nueve razones por las que debían ser valorados; entre ellas se citaban, por ejemplo, su importancia histórica, su belleza estética y su interés pedagógico para el conocimiento de las técnicas artísticas del pasado.

[2] El concepto intervención expresa la idea de conciliación entre el respeto por el valor histórico del bien cultural que sostiene la conservacióncon la aportación inevitable de elementos contemporáneos cuando es necesario restaurar.

[3] Carta de Atenas, 1931.

[5] Carta internacional sobre la conservación y restauración de monumentos y sitios, ICOMOS, 1964.

[6] Entre las que se incluyen convenciones, cartas culturales, declaraciones, recomendaciones o principios.

[7] Las cartas internacionales que fueron ratificadas por nuestro país y forman parte de nuestra legislación son las convenciones de Paris, 1972, Convención del Patrimonio Mundial Cultural y Natural, UNESCO (Ley N°1231/86); Roma, 1995, Convenio de UNIDROIT sobre los bienes culturales robados o exportados ilícitamente (Ley N° 1048/97) y París, 2005, Sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales (Patrimonio Inmaterial, Ley N°3229/07).

[8] La denominación correcta del monumento es “Oratorio de la Virgen de la Asunción y Panteón Nacional de los Héroes”.

[9] Liderado por el arquitecto Jean Pierre Jouve, entonces arquitecto en jefe de los Monumentos Históricos de Francia.

[10] “1.3 El valor del patrimonio arquitectónico no reside únicamente en su aspecto externo, sino también en la integridad de todos sus componentes como producto genuino de la tecnología constructiva propia de su época. De forma particular, el vaciado de sus estructuras internas para mantener solamente las fachadas no responde a los criterios de conservación.” Carta ICOMOS. Principios para el análisis, conservación y restauración de las estructuras del patrimonio arquitectónico (2003).

[11] Cuya autoridad de aplicación es la Secretaría Nacional de Cultura, creada en 2006 como organismo institucional encargado de diseñar y ejecutar las políticas culturales del Estado, según el artículo 5° de la Ley Nacional de Cultura N°3051/06.

[12] La Ordenanza JMA N°28/96 De Protección del patrimonio urbanístico arquitectónico histórico y artístico de la ciudad de Asunción es la que define el marco de protección y la Ordenanza N°35/96 es la Que crea el Catálogo de Edificios y Sitios del Patrimonio Urbanístico, Arquitectónico, Histórico y Artístico de Asunción.

[13] Que en su plan de estudio del año 1996 implementó la formación en el campo de la conservación edilicia.

 

* Silvia Rey Méndez es arquitecta, máster en Valorización de bienes arquitectónicos y ambientales, docente en las áreas de Historia y Patrimonio de la FADA-UNA.

1 Comment

1 Comentario

  1. SILVIO TOMAS SOSA ALARCON

    9 de junio de 2021 at 17:02

    BUENAS ARQUITECTA EXCELENTE EL MATERIAL, AHORA BIEN TODOS LOS ARQUITECTOS ESPECIALISTAS EN PATRIMONIO PARTICIPARON VARIAS VECES DE INTERMINABLES PROYECTOS, EL PLAN CHAU NUESTROS FONDOS, ES QUE TODOS QUEREMOS QUE LA CAPITAL DE AMERICA SEA LINDA, SEA DE TODOS, LOS PAPELES AGUANTAN TODOS, YA HAN PASADO MUUUUCHAS ARQUIS EN LA PARTE DE LA DIRECCION DE PATRIMONIOS CULTURALES LLAMESE MATERIALES E INMATERIALES DE LA SECRETARIA NACIONAL DE CULTURA (SNC) CREO TAMBIEN UD. HETAITEREIMA NIO JA GASTA VYROREIPE, HA HE HAICHA KUATIA OJEPYTASO ETEREIMA NIO, REALMENTE ESTO DE PATRIMONIO ES UN NEGOCIO RENTABLE NO ME DIGA QUE NO, NO AVANZAMOS TYPYCHA YVA MEMETE ARQUI KUERA, NDIRA HA SNC KATU ÑANDEJARA, EÑESUVA´ERA JUPE KUERA, HA´E HAICHA KUATIA OJEPYTASO PAEITEMA HETA TIEEEEEPO.

    ANIKE IKA´ARU LA ÑANDE PATRIMONIO. HAENTEKO CHE

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