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Cultura

¿De qué hablamos cuando decimos “arquitectura”?

Asunción © Juan Carlos Meza / Fotociclo

Asunción © Juan Carlos Meza / Fotociclo

Desde el punto de vista lingüístico, el término “arquitectura” podría ser considerado como un supra-concepto, ya que suele ser aplicado a diferentes situaciones, pero no es polisémico, pues siempre significa lo mismo; es decir, es un concepto unívoco. Como reflexión ontológica, podríamos considerar que lo peculiar del término “arquitectura” es la idea de un “orden interno normalizado por reglas” que tiene la posibilidad de ser aplicado a diferentes campos de acción.

Ahora bien, cuando se habla de arquitectura, las ideas esenciales permanecen ocultas y se dan como sobreentendidos que nadie discute. Esto es una constante en los libros y revistas especializadas, en los foros de la disciplina, en los ámbitos de la enseñanza y, de un modo más informal, en los estudios de arquitectura y en las charlas ocasionales entre profesionales y/o estudiantes. Generalmente se habla de arquitectura como si se tuviera muy claro qué es lo que se dice. Pero, ¿es realmente así?

Bernard Tschumi sostiene que “no hay arquitectura sin concepto —una idea general, un diagrama o un partido dan coherencia e identidad a un edificio—. El concepto, no la forma, es lo que distingue a la arquitectura de la mera construcción” [1]. Esta frase resulta esclarecedora para la comprensión del fenómeno arquitectónico y gira en torno al mentado “concepto” cuando se pretende saber si es que la arquitectura se halla presente allí. Pero Tschumi también parte de la base de que todos estamos de acuerdo en lo que significa “un concepto en arquitectura”. Pero ¿qué ocurriría si intentáramos pensar la arquitectura como algo inefable?

Asunción © Juan Carlos Meza, Fotociclo

Asunción © Juan Carlos Meza, Fotociclo

En esta situación tal vez sean oportunas aquellas preguntas que se hacía Nietzsche: ¿Qué sucede con esas convenciones del lenguaje? ¿Son quizá productos del conocimiento, del sentido de la verdad? ¿Concuerdan las designaciones y las cosas? ¿Es el lenguaje la expresión adecuada de todas las realidades? [2]

El pensamiento nietzscheano, que asumimos como postura de nuestro enfoque, predica que “con las palabras no se llega jamás a la verdad ni a una expresión adecuada pues, de lo contrario, no habría tantos [idiomas]. La cosa en sí (esto sería justamente la verdad pura y sin consecuencias) es también totalmente inaprehensible y en absoluto deseable para el creador del lenguaje. Este se limita a designar las relaciones de las cosas con respecto a los hombres y para expresarlas recurre a las metáforas más atrevidas” [3].

Muchas veces se utiliza el concepto de arquitectura fuera de su ámbito habitual, tal como sucede en las artes, cuando algunos comentarios críticos se refieren a la “arquitectura” de la obra artística (literatura, música, cine, teatro, danza, performance, etc.). Se trata de un concepto referido al orden interno que organiza la obra, aunque generalmente tal orden se expresa de manera tácita. Es común la ponderación crítica de una obra como “de endeble arquitectura”, o bien la expresión “es una creación con una arquitectura convincente”. Por ejemplo, el periodista y sociólogo venezolano Luis Enrique Alcalá escribió en una oportunidad: “Es, por supuesto, Johann Sebastian Bach la figura cimera de la música barroca, y este tuvo una concepción indudablemente arquitectónica de su labor” [4]. La extensa obra de Bach puede leerse como un gran compendio de variaciones de armonía y tonalidad. Tengamos en cuenta que en el arte de la composición musical prevalece el orden matemático con mayor preponderancia que en las otras artes, y justamente la obra de Bach se caracteriza por esta complejidad y fácilmente es asociada a la arquitectura en tanto impecable orden interno.

Pirayú © Natalia Ántola Guggiari

Pirayú © Natalia Ántola Guggiari

Considerando otra área del saber, en EcuRed se lee lo siguiente:​ “Arquitectura informática es el diseño conceptual y la estructura operacional fundamental de un sistema de computadora” [5]. En este caso, es dable observar también la especificidad del concepto de arquitectura cuando es aplicado a un campo disciplinar bien delimitado. Y el término se halla instaurado en el ámbito de la informática de manera genérica.

No tan usual como en los ejemplos anteriores, en el ámbito de la biología también se hace referencia a la arquitectura como orden interno de los organismos vivos, tales como “las morfologías que resultan de geometrías con relación y expresión en la Naturaleza derivadas de diseños criptomórficos por un lado, y los espacios del habitar que se generan por otro” [6], como puede leerse en el libro del arquitecto Marco Aresta, Arquitectura como organismo vivo, estudio desarrollado con base en la teoría del caos y las geometrías no-euclidianas y, específicamente, en el ámbito de la geometría fractal.

Con relación a esto cabe mencionar que en sus años de formación, el célebre Le Corbusier manifestó un enorme interés por el diseño orgánico de la naturaleza vegetal y animal. A raíz de ello realizó estudios y diseños relativos a estos aspectos de organismos vivos, con la intención de develar los misterios de su orden interior, es decir, descubrir “la arquitectura” que subyace en las formas orgánicas de la naturaleza.

El concepto de arquitectura también podría ser observado desde una óptica diferente, esta vez ligada al ámbito de lo esotérico. Tal es el caso de la Masonería, entidad generada en tiempos de los constructores de las catedrales góticas. La escuadra y el compás son sus símbolos característicos.  Para los masones, fundamentalmente los del rito escocés, “Dios es el Gran Arquitecto del Universo”. Esta configuración simbólica detenta la geometría como “sistema de ordenamiento visual y espacial de la existencia”. De este modo, el Dios creador instaura el orden y se impone al caos de la no-existencia. Por lo tanto, en la proclama fiat lux subyace la idea del caos oscuro transformado en orden luminoso merced a un precepto geométrico. Es así como la idea de geometrización aparece como una constante, se halla implícita en el concepto de arquitectura y oficia de razón generadora de un orden interno, idea sustentada en diversos enfoques.

Asunción © Juan Carlos Meza, Fotociclo  

Asunción © Juan Carlos Meza, Fotociclo

En una apretada síntesis, podríamos arriesgar que la arquitectura trata de “formalizar la función en el espacio y hacerla construible”. A partir de este esquemático concepto habría que indagar acerca de la idea de “habitar” y, luego, profundizar en la exuberante complejidad de su “puesta en obra”. Una vez acotado el concepto, habría que ahondar en la dimensión significativa que le imprime la cultura subyacente en cada arquitectura. A modo de ejemplo, situados en la época actual, consideremos dos situaciones extremas como una hipotética pregunta: ¿Cuál sería el concepto de arquitectura de un joven “bosquimano” del desierto del Kalahari en África? y ¿cuál sería el concepto de arquitectura de un joven centennial de una superpoblada urbe occidental?

Contraponiendo las hipotéticas respuestas, podríamos detectar en qué medida son concomitantes o disímiles. Será muy interesante investigar y descubrir las coincidencias y las diferencias que sostienen ambos jóvenes con relación al concepto de arquitectura. Tal vez este tipo de indagación sirva para acceder a una mirada amplia de la disciplina, pero también es probable que terminemos en una conceptualización sumamente imprecisa e indeterminada. La situación remite forzosamente a una necesaria “contextualización” para encontrar sentido al concepto de arquitectura surgido de dos esferas culturales tan diferentes.

Finalmente, se podría concluir que la idea de arquitectura es el término medio situado entre dos opuestos: por un lado, el “concepto”, nacido del pensamiento racional y lógico, y, en el otro extremo, la “metáfora”, más cercana a una verdad poética.

Notas
[1] Bernard Tschumi, Arquine, Nº 34, invierno de 2005.
[2] Friedrich Nietzsche (1873). Sobre moral y mentira en sentido extramoral. https://www.lacavernadeplaton.com/articulosbis/verdadymentira.pdf
[3] Íbid.
[4] Luis Enrique Alcalá J. S. Bach, arquitecto https://doctorpolitico.com/2015/02/03/j-s-bach-arquitecto/
[5] EcuRed: Proyecto de enciclopedia colaborativa en red del gobierno de Cuba. https://www.ecured.cu/Arquitectura_Inform%C3%A1tica
[6] Vera W. de Spinadel. Forma y Matemática – Fractales, Nobuko, Buenos Aires, 2012.

 

* Aníbal Cardozo Ocampo es arquitecto, profesor titular de crítica arquitectónica, miembro del Colegio de Arquitectos y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.

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