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Cultura

Jardines históricos del Botánico. El Rosedal

Rosedal, vista aérea, 2021 © Gabriel Presentado

Rosedal, vista aérea, 2021 © Gabriel Presentado

La belleza de las rosas es alabada desde tiempos remotos. Ya en la antigua Grecia estas flores eran muy estimadas por sus cualidades estéticas, a las que se les adjudicó incluso numerosos valores simbólicos. Del mismo modo, los jardines especializados en el cultivo, conservación y exhibición de variedades de rosas –comúnmente denominados rosaledas o rosedales– poseen un gran prestigio en todo el mundo, acumulado desde fines del siglo XIX.

Se considera como primer ejemplo de este tipo de jardines la Rosaleda del Valle del Marne (Francia), creada en 1894. La iniciativa pronto se expandió a otros puntos del continente. Tal el caso del Europa-Rosarium de Sangerhausen  (Alemania), considerado la rosaleda más grande del mundo (12,5 hectáreas), inaugurada en el año 1903.

El entusiasmo por estos jardines no tardó mucho en cruzar el océano. Es así que, en 1912, Montevideo inauguraba su Rosaleda Juana de Ibarbourou, en el barrio Prado de la ciudad y, en 1914, Buenos Aires hacía lo propio con su Rosedal de Palermo, situado en el parque Tres de Febrero de esa capital y declarado patrimonio cultural.

En Asunción, Anna Gertz fue la encargada de diseñar el Rosedal del Jardín Botánico. La ejecución de este proyecto recién se inició, sin embargo, luego de su fallecimiento, ocurrido en 1920. Karl Fiebrig, quien fuera su marido y director del Botánico, expresaba años después en un informe que en la materialización del jardín se respetó el proyecto original de Doña Anna.

Rosedal, vista de uno de los paseos laterales, ca. 1920. Cortesía

La geometría y simetría de este jardín daban cuenta de su estilo neoclasicista, muy pertinente a su temática (rosaleda). La creación de subdivisiones pequeñas y paralelas, antes que pretensiones de diseño, obedecían a una finalidad práctica: facilitar el mantenimiento periódico sin dañar los parterres con pisadas.

Inserto en una parcela rectangular, el resultado formal fue una planta cuadrada que constaba de varios senderos rectilíneos (longitudinales, transversales y diagonales) que convergían en el centro, todos de tierra pero bien definidos y mantenidos. El sendero longitudinal estaba situado sobre el mismo eje de Kamba’i, permitiendo una conexión visual entre ambos jardines, aunque no física. El centro, denominado “pabellón” o “glorieta central”, estaba constituido por una cúpula apoyada sobre ocho columnas, con vegetación trepadora, generando un techo verde.

Rosedal, glorieta central, ca. 1930. Guía geográfica de turismo

Rosedal, glorieta central, ca. 1930. Guía geográfica de turismo

Los extremos de los senderos longitudinales y transversales –accesos al interior del jardín– estaban remarcados por un mobiliario diseñado específicamente para el lugar, compuesto por un par de bancos enfrentados a cada lado del camino, unidos por arcos cubiertos de vegetación, conformando pequeñas pérgolas. Los senderos diagonales también tenían arcos en sus extremos para remarcar su inicio, pero sin bancos. Todos esto arcos constituían marcos o portales que jerarquizaban los accesos. En los laterales del conjunto también existían algunos bancos sencillos.

En cuanto a vegetación, además de las variedades de rosas, existían especies trepadoras sembradas en la base de la glorieta central y arcos, además de gramíneas para los bordes de los parterres y también para el interior de los mismos.

Todos los arcos llevaban en su punto más alto una estrella de cinco puntas, mismo emblema observable en el Jardín Romano e incluso en otros jardines del mismo predio constituidos en décadas anteriores.

Rosedal. Acceso principal, 2021 © Marli Delgado

Rosedal. Acceso principal, 2021 © Marli Delgado

El sitio ha recibido varias intervenciones a lo largo de un siglo. Algunas de ellas se deducen muy antiguas por las características de los materiales utilizados, tal el caso de los ladrillos que conforman la plataforma central de forma circular y los de las cuatro esquinas del jardín, de forma octogonal. 

Rosedal. Uno de los octógonos, 2021 © Marli Delgado

Una placa de la AECI (ex Agencia Española de Cooperación Internacional, actual AECID)  del año 1999 da cuenta de la última intervención importante en el sitio, en el marco de un proyecto de restauración de la Casa Alta, a metros de este jardín. Los bancos de mampostería existentes en los laterales de los camineros principales  y algunas farolas serían de esa época o posteriores.

Rosedal. vista hacia el jardin K amba'i, 2021 © Marli Delgado

Rosedal, vista hacia el jardín Kamba’i, 2021 © Marli Delgado

La glorieta central original, de madera, fue sustituida por una de hierro de similar forma pero detalles distintos, sobre todo los entramados originales, que fueron reemplazados por líneas longitudinales y curvas.

Rosedal. Vista hacia la avenida principal, 2021 © Marli Delgado

Aunque se verifican labores básicas de mantenimiento y limpieza, el trazado original está bastante desnaturalizado, sobreviviendo apenas su carácter centralizado y los camineros longitudinales y transversales. No hay rastro de la separación de parterres ni de los camineros diagonales.

Tampoco existen ya los arcos, bancos, ni otros elementos originales. La plataforma central y las cuatro esquineras –todas de ladrillo– aún se encuentran en estado aceptable, con algunas piezas rotas o faltantes y vegetación espontánea creciendo entre sus juntas.

Rosedal, vista desde uno de los octógonos, 2021 © Marli Delgado

Rosedal, vista desde uno de los octógonos, 2021 © Marli Delgado

En los sitios que ocupaban originalmente los parterres se encuentran de manera aleatoria varias especies vegetales de distinto porte. En el caso de los arbustos, se identifican algunas plantas de Duranta erecta, posiblemente incluidos intencionalmente, pero sin mucho criterio. También algunos ejemplares de rosa mosqueta (Rosa eglanteria). En el caso de los árboles, se identifican, yvyra pytá (Peltophorum dubium), tacuaras, arce (Acer rubrum) y eucaliptos, siendo lo más probable que la presencia al interior del jardín obedezca a brotes espontáneos, no planificados, a diferencia de los situados en el perímetro, que evidencian alineación y espaciado regular. 

Rosedal, vista desde sector Ykua Madame Lynch, 2021 © Marli Delgado

A la importancia histórica local que tiene el Rosedal (tanto por ser autoría de Anna Gertz como por tratarse de una creación centenaria), se suma el hecho de ser de uno de los primeros ejemplos de este tipo de jardines en el mundo. Estos datos que indican su valor histórico debieran ser más que suficientes para no escatimar esfuerzos en su restauración y mantenimiento.

Rosedal. Detalle de piso del circul o central, 2021 © Marli Delgado

Rosedal, detalle de piso del círculo, 2021 © Marli Delgado

La protección legal de este y otros remanentes de jardines del Botánico es imperiosa. El grado de deterioro de los mismos, sumados a la desidia, el desconocimiento y el oportunismo, ha llevado al punto de que varios de ellos se han perdido para siempre.

En el caso del Rosedal, la pérdida no es únicamente la de un testimonio único y antiguo. Con su desnaturalización ha quedado para todos vedada la posibilidad del goce estético de un escenario bello y sublime, un carnaval floral para los sentidos.

Rosedal, cúpula central, 2021 © Marli Delgado

Rosedal, cúpula central, 2021 © Marli Delgado

Así como hace cien años, con mucho menos recursos y mayor cantidad de adversidades, Asunción realizaba importantes esfuerzos que la ponían a la par de otras capitales de la región y del mundo en cuanto a iniciativas de carácter paisajístico, actualmente es una de las más atrasadas en materia de conservación de aquellas obras. No existen leyes específicas de protección, mucho menos de intervención, ni siquiera una catalogación o al menos un registro oficial de las mismas. Los ejemplos históricos más importantes de arquitectura del paisaje de la capital se pierden día a día en este inadmisible contexto de vacíos legales y administrativos, llegando al extremo de que la destrucción patrimonial es muchas veces promovida por la propia Municipalidad.

 

* Carlos Zárate es arquitecto, docente, investigador. Magíster en Restauración y conservación de bienes arquitectónicos y monumentales (UNA-IIF). Coordinador de Área de Teoría y Urbanismo (FADA-UNA).

Marli Delgado es arquitecta, investigadora. Docente de las cátedras Historia de la Arquitectura del Paisaje en Paraguay y Arquitectura 5 (FADA-UNA).

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