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Cultura

Patrimonio en riesgo: Escenario del Centro Histórico de Asunción

Plaza Constitución, Centro Histórico de Asunción, ca. 1970. Cortesía

Plaza Constitución, Centro Histórico de Asunción, ca. 1970. Cortesía

“Todo tiempo pasado fue mejor” es el pensamiento nostálgico que persiste en aquellos que observan perplejos la realidad actual de las plazas del Congreso, de Armas, Juan de Salazar e Independencia, las que configuran uno de los espacios de mayor significación en el Centro Histórico, parte de lo que fue la antigua “Plaza Mayor de Asunción”.

En un artículo anterior me referí a la historia de este sitio de carácter cívico, espacio de encuentro y discusión desde su origen, que experimentó múltiples cambios físico-espaciales. Las viejas fotografías testimonian un espacio urbano pulcro y cuidado, dando paso a expresiones de admiración que desconocen episodios oscuros de un pasado reciente e idealizan el recuerdo como estrategia mental ante la incertidumbre que provoca la realidad actual.

Parque Victoria, ca. 1980. Fuente: Asunción de antaño

Parque Victoria, ca. 1980. Fuente: Asunción de antaño

Muchos memoriosos recuerdan que en la década de los 80 funcionaban sobre la avenida República dos bares, uno de los cuales se ubicaba frente a la Universidad Católica y al “Victoria”, parque de diversiones emplazado en la zona baja detrás del Cabildo que era la atracción de niños y jóvenes, sobre todo por su tobogán gigante, cuya estructura, en épocas de crecida, era la única que sobresalía del agua. Durante la dictadura el control y la restricción de las manifestaciones ciudadanas afectaron la dinámica del espacio y, si bien se permitieron los usos de carácter recreativo, estos siempre se dieron bajo la atenta vigilancia de la Comandancia de la Policía Militar. Una postal permite comprender la realidad del sitio en esa época: Liz Fernández Casabianca enfrenta a la policía stronista durante una protesta frente a la Catedral, el 26 de abril de 1986, siendo repelida por los vehículos hidrantes, imagen inmortalizada por José Moreno.

Atrio de la Catedral, 1986 © José Moreno

Atrio de la Catedral, 1986 © José Moreno

Con la transición democrática las plazas recobraron protagonismo como espacio de discusión ciudadana. En 1999 fueron escenario de uno de los hechos más trágicos de nuestra historia contemporánea, el Marzo Paraguayo, cuando varios jóvenes fueron asesinados en medio de las manifestaciones, luego del magnicidio del vicepresidente Luis María Argaña.

Especial atención se le dio al lugar como sede central de los festejos de conmemoración del Bicentenario de la Independencia Patria, en 2011. Su vocación como espacio cívico por excelencia se mantiene amparada en la permanencia de usos institucionales, religiosos y culturales; sin embargo, las dinámicas urbanas del entorno impactaron fuertemente en las condiciones del sitio en los últimos años y aumentaron la inseguridad.

La migración de origen rural fue un fenómeno in crescendo desde la segunda mitad del siglo XX, que resultó en la invasión de suelo fiscal en la zona costera vecina al centro y el desarrollo de barrios informales. A partir de 1996 se vio afectada la “ciudad baja”, entre el Palacio de Gobierno y la Catedral, y aunque con el Plan Maestro de Franja Costera se recuperó una parte del predio, en la zona detrás del Cabildo persiste la ocupación.

Por otra parte, la creación de nuevos polos comerciales y recreativos provocó el abandono funcional del centro histórico, con el consecuente deterioro urbano-edilicio y un uso intensivo que se limita a horarios diurnos, en coincidencia con las funciones administrativas.

Catedral, 2021 © Silvia Rey

Catedral, 2021 © Silvia Rey

Estado actual del sitio

 Este último año, el paisaje urbano del sitio se vio sensiblemente afectado con la construcción de un edificio en altura detrás de la Catedral, claro ejemplo de inobservancia de la normativa de protección e indiferencia respecto a los ODS, que se dio desde el propio municipio.

En la sesión de la cámara baja, el 28 de julio pasado, la diputada nacional Celeste Amarilla señalaba la necesidad de una Ley de Capitalidad para Asunción, haciendo referencia al “patético paisaje” dejado por la ocupación de las plazas, “al que los asuncenos no nos podemos acostumbrar”. En un discurso que representa el sentir de muchos asuncenos, se lamentó: “… triste paisaje el de hoy y triste desidia de todas las autoridades y triste papel de todos los intendentes que finalmente no pueden hacer nada”.

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Silvia Rey

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Silvia Rey

La legisladora no deja de tener razón sobre la necesidad de una nueva ley de capitalidad. Es justo para Asunción; sin embargo, su promulgación no asegura la solución del problema, sobre todo cuando la falta de observancia de la legislación ya existente es una constante.

Según la Ley N°6284/2019, que declaró Patrimonio Histórico Nacional a las plazas, la responsabilidad del mantenimiento recayó en manos de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), desconociendo el artículo N° 168 de la Constitución Nacional y el artículo Nº 12 de la Ley Orgánica Municipal, que establecen que su cuidado es un deber del municipio.

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

Un grave problema que caracteriza a la gestión pública es la descoordinación institucional y la falta de planificación, principales responsables de convertir los espacios públicos del CHA –y en específico a las plazas frente al Congreso– en campamentos para los desplazados con cada evento catastrófico, en una acción que pasa por alto el respeto hacia la dignidad de las personas.

Es inconcebible que no se busquen soluciones sostenibles a problemas que son cíclicos y recurrentes, como las inundaciones, y aunque esta última ocupación se dio a causa de un evento fortuito, como fue el incendio del llamado Barrio Chino, detrás del Cabildo, la situación es consecuencia de la falta de previsión ante los riesgos urbanos.

Lo cierto es que restaurar las plazas luego de cada ocupación no tiene mucho sentido. Su estado actual es un claro indicador de la necesidad de implementar una política sostenible de conservación preventiva y de gestión de riesgos, que requiere una articulación institucional entre los diferentes niveles de gobierno.

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

La gestión de riesgos para el patrimonio cultural, un tema pendiente

 A nivel nacional, las políticas públicas sobre Gestión y Reducción de Riesgos de Desastres (GRRD) están a cargo de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), ente responsable de coordinar su implementación con los actores involucrados. En 2016 Paraguay fue el primer país del mundo en adoptar, vía decreto presidencial N° 5965/2016, el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgos de Desastres 2015-2030, cuya ejecución se da a través del Plan Nacional de Implementación del Marco de Sendai (PNIMS) 2018-2022.

La protección del patrimonio cultural fue establecida entre las prioridades del PNIMS, cuya segunda evaluación está prevista para el año próximo. Sin embargo, aún no existe articulación de acciones entre la SEN y la SNC. Según el PNIMS, a finales de 2018 se debía contar ya con “una propuesta de lineamientos básicos de gestión y reducción de riesgos para la protección de las instituciones culturales y del patrimonio cultural”, y entre las actividades contempladas está el “establecer un protocolo de actuación en situaciones de desastre que puedan afectar a las instituciones culturales y al patrimonio cultural”.

El Plan Nacional de Cultura 2018-2023 no incluyó la GRRD del patrimonio cultural y los perfiles y atlas de riesgos de desastres que se han elaborado a nivel nacional –los últimos en 2018, con apoyo del BID [1] y la Unión Europea, respectivamente– no incluyeron un mapeo del patrimonio cultural, sus riesgos y sus niveles de vulnerabilidad.

A principios de 2020, la SNC inició, con apoyo de la Oficina Regional de la UNESCO-Montevideo, el desarrollo de un proyecto orientado al fortalecimiento de capacidades técnicas para la GRRD, a ser financiado a través del Heritage Emergency Fund (HEF) en el marco del programa de Emergencia del Patrimonio. Sin embargo, debido a contratiempos generados por la actual crisis sanitaria y cambios en la Dirección General de Patrimonio, este quedó trunco.

La gestión de riesgos se constituye en un campo relativamente nuevo en la política de los gobiernos locales. En enero de este año la SEN publicó la Guía para la Elaboración de Planes Municipales de Gestión y Reducción de Riesgos (PMGRR), herramienta estratégica que deberá vincularse a los instrumentos de planificación definidos en la Ley Orgánica Municipal [2].

En 2017 Asunción fue la cuarta ciudad piloto, a nivel mundial, en aplicar la Herramienta de Perfiles de Resiliencia para Ciudades (City Resilience Profiling Tool, CRPT), en el marco del proyecto “Haciendo ciudades sostenibles y resilientes: Implementando el marco de trabajo de Sendai para la Reducción de Riesgo de Desastres (RRD) 2015-2030” –acción Making Cities Resilient Campaign (MCRS)–, iniciativa conjunta de la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción de Riesgo de Desastres (UNISDR) y ONU-Hábitat, con apoyo financiero de la Comisión Europea (EC DEVCO).

Como resultado, en 2019 se publicaron las Recomendaciones de Acciones para la Resiliencia y la Sostenibilidad. Asunción, resultado de un análisis de información e iniciativas preexistentes, cuyo diagnóstico se completó con datos satelitales gracias al proyecto “Global users copernicus change service” (Glorious), financiado por la Comisión Europea, que aportó información clave sobre tendencias del cambio climático en Asunción para los próximos años.

El documento enfatiza la necesidad de cambiar el modelo urbano y propone acciones para el CHA en tres vectores estratégicos: agua, pendularidad [3] y economía, pero presenta un vacío, puesto que el análisis no contempló la situación del patrimonio cultural [4]. Esto se debe a que el Plan CHA –fuente del City Resilience Profiling Tool(CRPT)– fue concebido con una visión económica de reconversión urbana que no privilegia los valores culturales del sitio. Las conclusiones del estudio también hacen énfasis en la necesidad de fortalecer las capacidades técnicas de los recursos humanos encargados de la planificación e implementación de acciones en el municipio.

Si bien la Municipalidad de Asunción cuenta con la Dirección General de Gestión y Reducción de Riesgos de Desastres (DGRRD), su tarea se enfoca prioritariamente en la atención de emergencias (inundaciones, tormentas severas, dengue y, en estos últimos tiempos, COVID-19).

En el CHA las acciones se orientan al control de inmuebles abandonados para prevenir condiciones de insalubridad e inseguridad (limpieza de predios baldíos, rescate de niños y jóvenes en situación de riesgo, etc.). Hasta hoy no contempla al patrimonio cultural, pese a que existe un nivel de riesgo alto cuyas consecuencias se miden en términos de “pérdida de valor” de los bienes culturales.

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

Plaza Mayor de Asunción, 2021 © Laura Mandelik

La gestión de riesgo para el patrimonio cultural del CHA es un tema que debe incorporarse con urgencia en los planes de acción, en los presupuestos de gasto público y en la conciencia ciudadana en general, para lo cual serequiere la consolidación de alianzas estratégicas y trabajo articulado entre la SNC, la SEN, el municipio, la academia y otros actores clave.

Las esperanzas están puestas en las próximas elecciones. Asunción acaba de conmemorar 484 años de fundación, pero ante el escenario actual, no hay demasiados motivos para celebrar.

 

Notas
[1] Banco Interamericano de Desarrollo, “Perfil de riesgo de desastres para Paraguay”, Nota Técnica N° IDB-TN-01468, 2018.
[2] Plan de Desarrollo Sustentable del municipio y Plan de Ordenamiento Urbano y Territorial
[3] “Proceso de ingreso y egreso de personas que viven en municipios del Área Metropolitana de Asunción y se desplazan a la capital para sus actividades cotidianas. Las mismas ingresan generalmente durante las horas de la mañana y se retiran de la capital en horas de la tarde y noche”. Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (2014). Plan de Ordenamiento Territorial del Área Metropolitana de Asunción, p. 35.
[4] El único indicador relativo a este componente fue la cobertura de actividades culturales (cantidad de instalaciones culturales per cápita y conexión a la red de transporte público).

 

* Silvia Rey Méndez es arquitecta, máster en Valorización de bienes arquitectónicos y ambientales, docente en las áreas de Historia y Patrimonio de la FADA-UNA.

 

 

1 Comment

1 Comentario

  1. SILVIO TOMAS SOSA ALARCON

    7 de septiembre de 2021 at 04:33

    El Problema siempre se da cuando la Administración Central esta en la Capital, en Buenos Aires hubo una queja generalizada de los comerciantes, bares, Boutique, y centros de recreo, en un día hubo 33 lugares de piquetes (Manifestantes) nadie pudo ingresar a la ciudad un paro de aquellos en contra del Gobierno Central, eso mismo ocurre en Asunción, la gente pide auxilio a su Gobernación caso de Encarnación, nunca somos atendidos, solo kit de galletitas y aceite, vaso de tete, ahora bien, las demás comunidades que en su mayoría son rurales llegan a la Capital en masa la necesidad es mas agobiante y son mas unidos en sus reclamos, de nuevo se tendrá ese panorama con la terminación de las oficinas Publicas en inmediaciones de la Aduana, el problema dice el Padre Provincial si no atiendes tus comunidades en sus casas, pues bien ellos vendrán a pedirte explicaciones de tu letargo, Silvia Rey, Gabriela Rolandi, Angela Fatecha, Maricarmen Couchonnal, Rubianni, Gonzalo Garay, Ana Rosa LLuis Ohara, Salerno, Cesar Aquino y muchos otros Arquitectos de mi Pais tienen maestrías de Paris, Roma, Londres, Egipto, Grecia, pero de estatuas, desnudos, pinturas, cuadros de escenas del catolicismo (Religiones), murales, tallados y bustos, pero no asi de la herencia axiomatica indigena, que dicho sea de paso no dejaron anales ni escritos pero la memoria de sus hechos se hizo conciencia colectiva en pocas palabras de cristiano ñande roguerovia ba´era ña nemba´eva, pea há´e naipori tu´i ha tu´o ha tysyi ñanderehegua. en cristiano nadie nos debe marcar es mas la esencia del paraguayo es el respeto de lo nuestro, se recupera mas la arquitectura de bitácora no la arquitectura Colonial al resto martillo total ya no existimos luego como pueblo por la supuesta o el supuesto delineamiento de la UNESCO esta en que si ya nadie pide por el Patrimonio este pasa a ser Patrimonio muerto, vivo es aquel que sigue latiendo en las comunidades, pero las comunidades van desapareciendo y es ahí donde debemos ser fuerte pero no las maestrías son de Europa y no nos engañemos los maestros somos nosotros que estamos a merced de unos pocos que pululan con sus proyectos y mas proyectos de una carcomida idea de la Asuncion Europea que no ha prosperado ni lo va a hacer.

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