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Cultura

Sobre “Arte y retórica”

Acaba de aparecer “Arte y retórica. Observaciones sobre artes visuales y arquitectura paraguaya contemporánea desde la perspectiva de recursos retóricos”, libro de Gloria Velilla Mula publicado por FADA-UNA/FONDEC. A propósito de la obra, Aníbal Cardozo Ocampo reflexiona sobre los alcances de la crítica, tanto en el campo del arte como de la arquitectura.

Gustavo Beckelmann, “Puente sin riberas”, 2013. Bronce a la cera perdida. Galería Casa Mayor © Edgar Balbuena

Gustavo Beckelmann, “Puente sin riberas”, 2013. Bronce a la cera perdida. Galería Casa Mayor © Edgar Balbuena

En la evolución de la cultura occidental el siglo XX se caracterizó por el resquebrajamiento de las firmes convicciones sobre la “razón” y el cientificismo de la Modernidad. Tales creencias gestadas en el Renacimiento y reformuladas por la Ilustración, desembocaron finalmente en el siglo XIX conformadas como un imperio tecnológico, protagonizado por la Revolución Industrial y el positivismo filosófico. La crítica radical del siglo pasado apuntó a aquellos principios “racionales” y, en el intento de quebrar los mecanismos del poder subyacentes, logró una desarticulación profunda del pensamiento, operando fundamentalmente en el ámbito del discurso. De allí el interés que concitó el llamado “giro lingüístico”, en palabras de Rorty.

De manera simultánea, aconteció en Alemania el “giro hermenéutico”, con especial énfasis en el enfoque lingüístico cuando su principal mentor, Martin Heidegger, proclamó “el lenguaje es la casa del Ser”. La hermenéutica, que propone la comprensión de las cosas y de la realidad mediante la interpretación, se consuma como una experiencia existencial. La interpretación obtiene su razón de ser en una fusión de horizontes, donde la realidad y las cosas encuentran la propia validez y lugar, en virtud de la contextualización histórico-cultural que le da sentido. Esa fusión de horizontes acontece en el seno del lenguaje.

Bernardo Krasniansky, “Ingres”, 1977 (de la serie Espectros). Colección Nasta © Edgar Balbuena

Bernardo Krasniansky, “Ingres”, 1977 (de la serie Espectros), obra abordada en el libro. Colección Nasta © Edgar Balbuena

Ya a mediados del siglo pasado, en este ámbito de crisis e impulsada por los cuestionamientos citados, renace la Retórica, considerada la teoría general del discurso, en cierta medida resemantizada e, incluso, asumida como “Neorretórica”. Al reivindicar esta ciencia nacida en la Grecia clásica se recupera también la memoria de los sofistas, los maestros del arte del discurso y de la persuasión que –injustamente– fueron largamente radiados de los enclaves filosóficos pero que, a la luz de cambios radicales del lenguaje acontecidos en el siglo XX, han recuperado algo del predicamento que gozaban en la época socrática.

La crítica de arte, entendida como una praxis hermenéutica, intenta develar realidades ocultas en el fenómeno artístico a través de un juego dialéctico de convicciones y presunciones que entabla el crítico frente a la obra. Esto se manifiesta como un interrogatorio de ida y vuelta, en el cual el espectador observa, pregunta e intenta obtener respuestas. A su vez, la obra de arte, desde su silencio expectante, pondrá siempre en cuestión las elucubraciones del presunto inquisidor. Podría decirse que la obra desconfía de su interlocutor quien, abstraído en sus incógnitas, abrigará siempre un resquicio de dudas, si es que asume una inocente honradez. Téngase en cuenta que ante toda obra de arte que sustente aportes estéticos y simbólicos significativos, siempre quedarán cuestionamientos ocultos.

Laura Márquez, Seis meses de silencio, 1968. Pintura sintética en tela tensada de sobre bastidor con saliente, 160 x 165 cm. Colección CAV/ Museo del Barro © Edgar Balbuena

Laura Márquez, Seis meses de silencio, 1968, obra abordada en el libro. Colección CAV/ Museo del Barro © Edgar Balbuena

Para enfrentar estas dudas, el crítico habrá de valerse de una plataforma referencial para sostener juicios con fundamentación profesional. Soslayando, o mejor aún, superando las apreciaciones de profundo carácter subjetivo o de sensibilidad exacerbada, la labor del crítico apelará a criterios sustentados con una ideología propia –considerando su cosmovisión artístico-cultural– y con una axiología personal, es decir, como manifestación de sus propios valores. A su vez, instrumentará sus juicios con base en conocimientos profesionales apoyados en enfoques teóricos y apelando a la requerida “historicidad” que contextualiza y otorga sentido pleno a la obra de arte.

En Arte y retórica Gloria Velilla Mula intenta –de manera inédita– una mirada crítica sobre significativos ejemplos de las artes visuales y de la arquitectura del Paraguay desde el análisis del discurso. Para ello se sumerge en el universo de la retórica con el objeto de seleccionar el instrumental teórico esencial y emprender una travesía de descubrimientos e interpretaciones que develen las facetas ocultas, o bien insospechadas, que yacen en el aludido silencio expectante de cada obra de arte.

Edificio Nautilus, obra de Jenaro Pindú, 1989, Asunción © Edgar Balbuena

Edificio Nautilus, proyecto de Jenaro Pindú, 1989, Asunción, obra abordada en el libro © Edgar Balbuena

Velilla, alejándose de las consabidas interpretaciones de orden general que hacen referencia a los universos individuales de cada crítico, emprende una búsqueda provista de un rigor analítico poco común en la crítica de arte. Siempre mantiene una discreta y respetuosa distancia entre sus convicciones y cada obra de arte analizada. De este modo, su interpretación, refrendada por aquellas claridades emanadas desde los revolucionarios “giros” aludidos, instaura revelaciones que, en cierta medida, proponen un discurso de mayor trascendencia.

 

Nota de edición: Velilla Mula, G. (2021). Arte y retórica. Observaciones sobre artes visuales y arquitectura del Paraguay contemporáneo desde la perspectiva de recursos retóricos. Serie Cuadernos de Arte Nº 8, FADA-UNA/FONDEC, 140 páginas. Los proyectos arquitectónicos analizados por la autora son la Parroquia de San Roque, obra de Jiménez, Meyer y Meyer; la vivienda Chase Gill II,  de Carlos Colombino; el edificio Nautilus, de Jenaro Pindú; el edificio Xerox, de Pablo Ruggero y Petrona Zarza, y el Centro Teletón, de Solano Benítez. Los artistas cuya obra la autora aborda son Gustavo Beckelmann, Carlos Colombino, Félix Toranzos, Bernardo Ismachowiez, Bernardo Krasniansky, Olga Blinder, Fidel Fernández, Jorge Ocampos, Emmanuel Fretes Roy, Cacho Falcón, Carlos Rolandi, Javier Valdez, Enrique Careaga, Leonor Cecotto, Hugo Pistilli, José Laterza Parodi, Aldo Gulino, Guillermo Ketterer y Laura Márquez.

 

* Aníbal Cardozo Ocampo es arquitecto, profesor titular de crítica arquitectónica, miembro del Colegio de Arquitectos y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.

 

 

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