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Cultura

El Libro de Oro: descripción, materialidad e historia

Segunda entrega de la serie dedicada a “El Libro de Oro y su época. Historia, sociedad y patrimonio del Paraguay (1850-1890)”, volumen publicado por Tiempo de Historia que aborda, desde diferentes perspectivas, este objeto icónico de la historia nacional. Compartimos aquí el artículo de Delphine Demelas, quien analiza el Libro de Oro a partir del concepto de archivo de Jacques Derrida.

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia

Trabajar sobre objetos patrimoniales siempre es un desafío. Los expertos en patrimonio tienen que encontrar una manera de destacar la materialidad y la fabricación del objeto de estudio sin olvidar el contexto histórico de producción y la carga afectiva que puede llevar en el imaginario colectivo. En efecto, se necesita valorar el objeto sin adorarlo. El Libro de Oro, objeto excepcional del patrimonio paraguayo, es el ejemplo perfecto del balance que un académico que investiga estos temas tiene que encontrar en su análisis. […]

¿Documento o monumento?

Podemos calificar el planteamiento archivístico del Libro de Oro como una “pulsión de archivo” [1] . Esta expresión proviene del filósofo Jacques Derrida. Según Derrida, cada experiencia de vida deja huellas. Entre estas huellas, se debe elegir cuáles son las que deseamos guardar o rechazar para conservar las otras, y después reflexionar sobre cómo interpretarlas y constituir un corpus. A esta operación de selección Derrida la llama “pulsión de archivo”. La elección de las huellas les da un sentido que no tenían antes de esta etapa. El establecimiento de un corpus archivístico en el libro es una “pulsión de archivo”: la elección de cartas, de actas particulares y la constitución del corpus se convierte en una acción de conservar las huellas del evento pero también de controlar las huellas y dar una interpretación del evento.

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia.

Así, los diseñadores del corpus del libro se vuelven “archontes” [2] , concepto de la Grecia Antigua para llamar a las personas que reciben, cuidan y organizan los archivos. Derrida utiliza el término para designar a la persona encargada de reunir y organizar un sistema documental. Esta posición plantea un problema mayor. El archonte, siguiendo a Derrida, es la entidad que guarda y organiza las huellas pero nunca es el productor de ellas. El archonte recibe las huellas de un evento y organiza su difusión para la sociedad. La donación de documento al archonte se hace en un segundo tiempo, después de la producción de las huellas [3] . Sin embargo, aquí la fabricación del libro es simultánea a los eventos.

De hecho, el libro no es el resultado de la donación de joyas, como lo hemos señalado anteriormente. El proyecto nace en la primera asamblea de las mujeres de Asunción en febrero de 1867. Un pedido de contribución de 20 pesos máximo está organizado por la comisión de Asunción entre marzo y julio de 1867. El oro y la plata de la tapa y de la caja fueron comprados entre abril y julio de 1867 (no provienen de las joyas). El libro fue realizado en el taller del orfebre paraguayo Ramón Franco entre agosto y septiembre de 1867. Después de las manifestaciones y de la constitución del libro, el día 6 de septiembre de 1867 aparece en un decreto la decisión del Mariscal de aceptar solamente la vigésima parte de las manifestaciones, es decir, la vigésima parte de las joyas consignadas en los tres registros conservados en el Archivo Nacional para acuñar una moneda en homenaje a las mujeres que organizaron tales manifestaciones [4] . El Libro de Oro fue entregado al Mariscal Francisco Solano López a través del vicepresidente Francisco Sánchez, durante el mes de septiembre. En el registro actualmente conservado en el Museo Monseñor Juan Sinforiano Bogarín se puede leer las cuotas que corresponden a la vigésima parte de cada manifestación.

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia.

Estas precisiones sobre el contexto de producción del libro demuestran que los actores de la donación de joyas por las mujeres paraguayas permiten la creación de un archivo de un evento en el momento en que todavía se estaba desarrollando. Los archontes paraguayos del Libro de Oro crean huellas de una experiencia que no estaba terminada en el momento mismo de la redacción de los documentos. Esta interpretación que nos da el corpus archivístico del libro tiene repercusiones hasta hoy en día. En efecto, el archivo no es forzosamente una cuestión del pasado sino también una problemática del futuro [5] . En varias ocasiones se pudo leer o escuchar que el libro y los registros son los testimonios de la donación de joyas. La presentación del Libro de Oro al público para su estudio y las huellas de su confección en el Archivo Nacional permiten percibir este importante matiz.

El sistema archivístico creado por el libro no insiste en la donación de joyas sino más bien en el hecho de querer ofrecer algo por la patria. El conjunto archivístico, el libro y los registros, está organizado de manera de desplazar el foco hacia las manifestaciones y no tanto hacia las donaciones. Los archontes impulsan una interpretación performativa realizativa del conjunto, es decir que convierten el pensamiento [6] en evento [7]. Lo que nos enseña el análisis del Libro de Oro es que la ofrenda patriótica no reside, para los organizadores de las manifestaciones, en dar sus joyas y alhajas, sino más bien en querer hacerlo.

Los archontes parecen tener pleno conocimiento de su posición paradójica, organizadores de huellas de un evento que no se había realizado aún, y adoptan varias estrategias para tratar de rellenar el vacío temporal entre archivo y evento.

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia.

El formato del libro mismo aparece como hecho para reflejar una idea de durabilidad. La materia misma de las hojas, el pergamino, es el símbolo de un pasado inalcanzable. Soporte por excelencia de la difusión de informaciones escritas durante la Edad Media en Europa, el pergamino deja de ser usado desde el siglo XV con la multiplicación de talleres de fabricación de papel. A final del siglo XIX, el uso de este material refleja el deseo de introducir otro tipo de temporalidad. La elección del metal para la tapa responde a este mismo objetivo. El oro tiene la propiedad de ser inalterable al aire, al agua o al ácido. Esta elección es el testimonio de una voluntad de perdurar sin padecer los efectos del tiempo. El pergamino y el oro permiten alejar el objeto archivístico del presente de su confección, alejándose así del evento para evitar subrayar la simultaneidad entre los archivos y el pasado que supuestamente representan.

Si volvemos sobre el diseño de la tapa, podemos destacar también una voluntad de sesgar la línea del tiempo. Si miramos a los dos personajes sentados en el zócalo, podemos observar que estas figuras están entregando sus joyas. Aquí no quiero decir que la tapa sea una falsa propaganda, pero este diseño esclarece de nuevo la posición de la comisión directiva en cuanto al evento: representan en un mismo plano el proyecto y su realización. En cuanto al personaje central, podemos destacar que su figura es más que interesante si consideramos el problema de la temporalidad. La figura femenina con un estilete y una tableta es una representación de Clío, la musa de la Historia. Así pues, la tapa del libro de oro representa la donación como un hecho ya inscrito en la Historia, a pesar de no haber sido realizado. Cabe subrayar entonces que el diseño mismo es un intento de forzar la línea del tiempo.

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia

Libro de Oro. Cortesía Tiempo de Historia.

Esta entrada forzada en el pasado da como resultado un objeto híbrido, un hijo del presente disfrazado de pasado. De hecho, el Libro de Oro se convierte al mismo tiempo en lo que Jacques Le Goff llama documento y monumento [8]. Los monumentos son las herencias del pasado, los documentos son las huellas que elige el historiador para hablar del pasado. La posición del libro, al mismo tiempo testimonio del acto y creador del evento, refleja la voluntad de controlar la memoria de las asambleas y de orientar la interpretación presente y futura del “pensamiento del bello sexo”.

Notas

[1]  “La pulsión de archivo es un movimiento irresistible para no solamente guardar las huellas, sino también para controlar las huellas, para interpretarlas”. (“La pulsion d’archive, c’est un mouvement irrésistible pour non seulement garder les traces, mais pour maîtriser les traces, pour les interpréter”). Jacques Derrida, Trace archive, image et art, INA édition, 2014, p. 62.

[2] “Los archontes son primero los cuidadores [de los archivos]. No solamente se preocupan de la securidad físíca del archivo y del soporte. Tienen también el derecho y la competencia hermenéutica. Tienen el poder de interpretar los archivos”. (“Les archontes sont d’abord les gardiens [des archives]. Ils n’assurent pas seulement la sécurité physique du dépôt et du support. On leur accorde aussi le droit et la compétence herméneutique. Ils ont le pouvoir d’interpréter les archives”). Jacques Derrida, Mal d’archive. Une impression freudienne, Éditions Galilée, 1995, p. 13.

[3] Ibid., pp. 13, 42, 126.

[4] PY-ANA-SH, vol. 353, N° 2, 6 de septiembre 1967.

[5] “La cuestión del archivo no es […] una pregunta del pasado. Es una pregunta sobre el porvenir, la pregunta del porvenir mismo, la pregunta de una respuesta, de una promesa y de una responsabilidad para mañana”. (“La question de l’archive n’est pas […] une question du passé. […] C’est une question d’avenir, la question de l’avenir même, la question d’une réponse, d’une promesse et d’une responsabilité pour demain”). Derrida, Mal d’archive, p. 60.

[6] La palabra “pensamiento” aparece varias veces en los documentos de la época que tratan sobre el proyecto de las mujeres de manifestar sus joyas.   

[7] Utilizamos la definición de J. Austin del acto de habla realizativo, acto que no se limita a describir un hecho sino que por el mismo hecho de ser expresado realiza el hecho. Ver J. Austin, Cómo hacer cosas con palabras, 1955, edición electrónica de la Escuela de Filosofía Universidad ARCIS, pp. 5-7. 

[8] “La memoria colectiva y su forma científica, la Historia, se aplican a dos tipos de materiales: los documentos y los monumentos. […] Los monumentos, herencia del pasado, y los documentos, elegidos por el historiador”. (“La mémoire collective et sa forme scientifique, l’histoire, s’appliquent à deux types de matériaux: les documents et les monuments. […] Les monuments, héritage du passé, et les documents, choisis par l’historien”), J. Le Goff, “Documento/Monumento”, en Enciclopedia, Torino, Einaudi, 1978, Vol. V, pp. 38-47 y 38.

 

*  Delphine Demelas es editora, junto a Guillaume Candela, de El Libro de Oro y su época. Historia, sociedad y patrimonio del Paraguay (1850-1890), Asunción: Tiempo de Historia, 2021. La publicación reúne las ponencias presentadas en el coloquio internacional celebrado en Asunción en 2018, organizado por la Secretaría Nacional de Cultura, para reflexionar sobre el tema. El presente texto es un fragmento de “El Libro de Oro: descripción, materialidad e historia de un objeto patrimonial del Paraguay (Asunción, 1867)”, pp. 53-56.

 

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