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Cultura

El paisaje en espera

ARQUITECTURA DEL PAISAJE. Paraguay no contó con proyectos públicos de diseño y gestión de espacios verdes hasta finales del siglo XIX, según se desprende de la documentación histórica existente. Con este artículo retomamos la serie dedicada al tema, desarrollada el año pasado. Una historia de ensayos, ausencias y vacilaciones.

Asunción en 1786. Plano de Félix de Azara. Cortesía

Asunción en 1786. Plano de Félix de Azara. Cortesía

Durante el siglo XIX, la sociedad paraguaya se autoimpuso prudencia y austeridad, evitando cualquier proyecto que no fuese estrictamente urgente o necesario. No se permitía invertir esfuerzos en moldear utopías pues aún faltaba mucho para eso. Había que generar antes las herramientas. Y si se considera que todo jardín es, inconscientemente, la representación de un paraíso anhelado, entonces, la premisa local –con tantos pendientes– fue que el cielo puede esperar.

Paraguay no contó con proyectos públicos de arquitectura del paisaje durante la mayor parte del siglo XIX. El tema no fue prioridad para las sucesivas Juntas de Gobierno posteriores a la independencia de España (1811). Tampoco entre 1814 y 1840, durante el gobierno del Dr. Rodríguez de Francia, existieron iniciativas puntuales al respecto, aunque es necesario destacar en dicho período la modificación del trazado urbano de Asunción en 1821, que implicó el fin de la mayoría de los sinuosos callejones de la ciudad, conformados naturalmente durante siglos por el discurrir de las aguas de lluvia.

Obviando las escalas, es importante señalar que esta operación profunda –y traumática– sobre una trama urbana previa y absolutamente distinta, fue realizada solo diez años después del Plan de Comisionados de Nueva York (1811) y treinta y un años antes de la famosa intervención de Haussman en París (1852) con similares motivaciones.

Cortesía

Asunción en 1869. Plano topográfico de Robert Chodasiewicz. Fuente: Asunción en planos (Durán, 2018)

El trazado rectilíneo superpuesto no formó ángulos rectos en todos los casos, pues dos de las calles –las actuales 14 de Mayo y Alberdi– presentaban ligeras inclinaciones. Leyendas urbanas sugieren que la variación del ángulo respondió a vendettas políticas del dictador sobre sus adversarios o, más apropiadamente, sobre los inmuebles de aquellos, que terminaron en varios casos en demoliciones, por situarse sobre los ejes de las calles proyectadas. Sin embargo, es más probable que dicha inclinación se debiera a criterios panópticos (control visual), ya que estas calles eran las que flanqueaban la Casa de Gobernadores (demolida en 1910), los cuarteles militares y también el antiguo Cabildo. Las vías citadas respetaban el perfil de aquellas edificaciones.

Respecto a espacios públicos, si bien planos de Asunción del siglo XVIII (previos a la rectificación de calles) indican la existencia de la Plaza de Armas y la Plazoleta del Puerto, entre otros sectores cuyo uso público trascendió, en ambos casos se carecía de diseño, siendo simples espacios abiertos. Se trató de lugares conformados y consolidados de manera espontánea, no planificados.

Plazoleta del Puerto de Asunción en 1930. Cortesía

En cuanto a iniciativas privadas, tampoco existió mayor interés sobre el tema. La nueva aristocracia asuncena, gestada silenciosamente durante las primeras décadas de aquel siglo y sin hacer alardes de su potencia económica durante los largos años del férreo gobierno de José Gaspar Rodríguez de Francia, no sintió la necesidad –o no consideró prudente– ostentar jardines frontales en sus residencias. La mayoría de sus viviendas contaba con un patio trasero que reproducía ciertos componentes, tales como canteros perimetrales, aljibes, al menos un árbol de buen porte, pisos de ladrillos cerámicos o tierra compactada y, en algunos casos, pequeñas glorietas o pérgolas. Todas, estrategias adoptadas ya en tiempos de la colonia –de ahí la denominación “estilo colonial” –, de las cuales sobreviven escasos ejemplos, entre los cuales se destacan, en Asunción, el patio de la vivienda Martínez Sáenz (actual Casa de la Independencia) y el de la vivienda Yegros (actual Museo Juan Sinforiano Bogarín).

Típico patio de origen colonial en Asunción. Cortesía

Fue la breve dinastía presidencial de los López la que insinuó algunos avances en el tema, siempre en el ámbito privado. Hace unos años, Margarita Durán divulgó un plano encargado a inicios de la década de 1840 por Carlos Antonio López a Henry Valpy, uno de los ingenieros ingleses contratados durante su gobierno para desarrollar la infraestructura del ferrocarril. Se trata de un gran espejo de agua, estilísticamente propio del neoclasicismo, basado en una composición sencilla de rectángulo y semicírculos, con mínimos ornamentos (se distinguen en cada arista una docena de copones, además de molduras de borde). La propuesta estaba pensada para la quinta de fin de semana de la familia López-Carrillo en Trinidad (predio del actual Jardín Botánico y Zoológico de Asunción). Se desconocen los motivos por los cuales el proyecto no fue ejecutado, así como la ubicación exacta dentro del sitio, aunque es probable que estuviera muy próxima a la vivienda de la familia, donde existe aún un manantial.

Proyecto de espejo de agua encargado a Henry Valpy en la década de 1840. Fuente: Margarita Durán

Resulta llamativo que Francisco Solano López no haya dado continuidad a las intenciones de diseño de los espacios exteriores insinuadas, al menos, por su padre. Su fastuosa residencia (hoy Palacio de Gobierno) no presentaba criterios paisajísticos claros, más allá de un doble aterrazamiento en la fachada hacia el río. El primero de los varios diseños que tuvo el jardín frontal es posterior a la guerra, ya de fines del siglo XIX.

El Palacio de López en 1930. Cortesía

El Palacio de López en 1930. Cortesía

Se considera, no obstante, que su compañera, la irlandesa Elisa Lynch, sí manifestaba una sensibilidad hacia el diseño de jardines. Ramón Gutiérrez, en su libro Evolución urbanística y arquitectónica del Paraguay, rescata un informe de Santiago de Estrada, del año 1869, realizado durante la ocupación de Asunción por parte del ejército aliado en el último tramo de la guerra contra la Triple Alianza. Mencionaba Estrada en su descripción de una de las casas de Elisa Lynch (hoy perteneciente a la Facultad de Derecho de la UNA): “en el primer patio se conserva un frondoso jardín […] en el costado de la derecha hay una glorieta cubierta de madreselvas y jazmines”. Esta breve descripción no manifiesta características de diseño o estilo, pero evidencia la consideración de un elemento específico como es la glorieta y la predilección por determinadas especies vegetales. La fama de aprecio de Lynch por los jardines ha sido reforzada por versiones y trascendidos que dan cuenta de la existencia de los mismos en otros inmuebles de su propiedad en distintos puntos del país. No obstante, se desconoce la existencia de documentación gráfica o vestigios que corroboren tales versiones.

Si acaso hubo otros planes, otras intenciones de carácter paisajístico (público o privado), fueron nuevamente pospuestas por el estado de guerra (1865-1870), momento en que surgían los primeros ejemplos emblemáticos en los demás países de la región.

Un dato llamativo refiere a un escueto relevamiento de la ciudad de Asunción atribuido a Robert Chodasiewicz, ingeniero de origen polaco que acompañó al ejército argentino durante la ocupación de Asunción en 1869. Dicho plano –en rigor, un bosquejo, una propuesta– identifica la existencia de una plaza denominada De La Constitución (refiriéndose a la Constitución Nacional sancionada en 1870), otra llamada De Libertad (en el predio ocupado actualmente por el Teatro Municipal) y una tercera, De Gobierno (actual plaza De Armas). Para los primeros dos casos, utiliza una iconografía muy básica que sugiere vegetación, que también puede verse en la fachada litoral del ex Cabildo, por lo que se trataría, quizás, de unos sencillos jardines.

Asunción en 1870. Croquis de Robert Chodasiewicz. Fuente: Asunción en planos (Durán, 2018)

Debió transcurrir más de una década luego de la guerra para que el tema fuera nuevamente abordado –con mejor ímpetu y constancia–, a partir de la década de 1880, promovido principalmente por la importante ola de inmigrantes europeos que llegaron en aquel tiempo.

 

* Carlos Zárate es arquitecto, docente, investigador. Magíster en Restauración y conservación de bienes arquitectónicos y monumentales (UNA-IIF) y coordinador del Área de Teoría y Urbanismo (FADA-UNA).

 

1 Comment

1 Comentario

  1. Silvio Tomas Sosa Alarcon

    2 de enero de 2022 at 14:43

    Bien Carlos Zarate,resulta que Asunción no es solo Paraguay y calle última no es el limite del Pais llamado PARAGUAY evidentemente que conoces muy poco de mi pais que es P A R A Q V A R I A, Pueblo de Ytapua, Villa Encarnacion hoy ciudad de Encarnacion, se ha desarrollado primero como pueblo originario, luego como reducción mas tarde como Villa, luego como ciudad, en el año 1890 principio de lo 1900 la Villa se convierte en uno de los lugares mas desarrollados del Pais que se llama Paraguay, luego con la llegada del tren y mas tarde con la ciudad Industrial y portuaria mad bella de la region, lastimosamente interrumpida el 20 de Setiembre del año 1926, por un tornado de aquellos, todo el sector Comercial, bancario e industrial fue una catastrofe la mas grande de America conocida hasta hoy, pero lo a información no llego al Archivo Nacional, pero hay fotografías y lastimosamente los asuncenos creen que solo la historia de los Carios, Lambare y cateura ademas de la Chacarita es mas importante pero estan profundamente equivocados, bien Carlitos es deber investigar y dar oportunidad a todos los paraguayos de dar fe de su historia.

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