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Cultura

Ana Baumann, “Las Otras” 

Ana Baumann, "Las Otras". Vista de sala. Sharp Projects, Copenhague, 2022 © Bjarke Johansen

Ana Baumann, "Las Otras". Vista de sala. Sharp Projects, Copenhague, 2022 © Bjarke Johansen

Las Otras es la primera exposición individual de Ana Baumann en su nueva ciudad, Copenhague (desde 2020), fuera de su ciudad de origen, Asunción. Su cuerpo, su conocimiento y su práctica han habitado varias geografías desde que estudiara cine y fotografía en Buenos Aires, continuando su educación en Nueva York hasta reubicarse en Asunción, donde combinó proyectos personales en las artes visuales (intervenciones urbanas, instalaciones, performance) con curaduría y gestión asociada a instituciones culturales y espacios autogestionados. 

Esta muestra expone un nuevo cuerpo de trabajo presentando fotografía y una video-instalación realizadas desde su llegada a este nuevo contexto. A pesar del carácter aparentemente controlado de estos soportes de edición, las dos obras en exposición –la serie fotográfica Untitled (Sin título) y la video-performance participativa Rouge– abrazan una coreografía del desplazamiento que se insinúa más cercana a una investigación de movimiento que a una material. Estas obras se ofrecen como caminos plásticos en los que la artista (re)enmarca conceptos que han migrado con ella desde investigaciones anteriores sobre la memoria, el territorio y el confinamiento. Sin embargo, este ejercicio de reubicación desencadenó nuevas preguntas sobre la autenticidad, el origen y la economía que rodea a la movilidad, que afloraron dentro de una escala diferente (íntima, autobiográfica), y un enfoque material (somático, experimentando con su propio cuerpo desnudo).

Ana Baumann, "Sin título", 2020. Fujifilm Instax Mini, make up, 8,6 x 5,4 cm pieza

Ana Baumann, Sin título, 2020. Fujifilm Instax Mini, make up, 8,6 x 5,4 cm pieza

Untitled es una serie fotográfica en la que Ana Baumann utilizó su cámara instantánea Fujifilm (que normalmente empleaba para documentar las fases preliminares de investigación en proyectos anteriores) como dispositivo autoetnográfico con propiedades rituales. Cuatro meses después de llegar a Copenhague, en pleno confinamiento, la artista escenifica una situación íntima para dar la bienvenida a su propio cuerpo a su nuevo hogar, compartido con su pareja danesa. La estrategia aparentemente lúdica de coquetear con su anatomía como un paisaje desnudo a ser explorado devino súbitamente en una trampa, acechada por una fantasía sustitutiva de control. Utilizando lo que tenía a mano, el maquillaje, comenzó por ocultar los fragmentos de sí misma hasta que las imágenes se volvieron casi irreconocibles. Este gesto intuitivo de borrarse a sí misma como autoprotección se encuentra en el núcleo de la investigación somática que se muestra ahora en la exposición Las Otras, con el objetivo de crear una gramática corporal re-significada a través de un gesto coreográfico expandido que involucra a otros cuerpos para formar una danza de resistencia. 

Resistencia a que los cuerpos se conviertan en mercancías en una economía patriarcal que lee la feminidad como recipientes de vida reproductiva son gestos básicos acelerados y llevados al límite en la video-performance participativa Rouge. Para esta pieza, la artista dirigió un texto con una serie de instrucciones a un círculo de primeros contactos: otras mujeres latinas amigas y colegas residentes en Copenhague de entre 25 y 35 años. La investigación se centra en las obras de artistas feministas de todo el mundo, con especial atención al cuerpo político y a la historia de las mujeres paraguayas, a las que no se les ha concedido un espacio real de agencia en la sociedad paraguaya a pesar de la glorificación de su papel protagónico como reconstructoras del país tras la Guerra de la Triple Alianza (Guerra del Paraguay, 1864-1870). Influenciada por los trabajos de Claudia Casarino [1]  y Mónica González [2] , que consideran el cuerpo femenino como una construcción/tótem colectivo, Baumann crea una coreografía para cámara “que reflexiona sobre la autocrítica, la libertad del cuerpo, la reivindicación de los sentidos y la complejidad de la sexualidad”. Interesada en trabajar con el entorno privado de cada intérprete, Rouge se convierte en un catálogo de interiores domésticos adecuado por las mujeres/intérpretes que se preparan para recibir a una otra relevante: “un espacio ordenado, limpio y pulcro”. Una conversación duracional con formato de visita a domicilio, pone el énfasis en la circularidad de una acción aparentemente absurda, en la que la anfitriona/performer “marcaría su cuerpo en círculos en la zona descubierta del estómago/vientre con un lápiz de labios rojo, mientras da vueltas alrededor de una zona designada”. A continuación, las intérpretes “llevaban sus propios pensamientos, experiencias y acciones al límite. En el transcurso de la actuación, cada persona intentará girar cada vez más rápido mientras trata de mantener el control”. Colocando su trípode en el lugar acordado previamente, tras seleccionar la ropa con la que las mujeres se sentían más identificadas, la presencia de Baumann desencadenó una reflexión sobre “el espectador, cuestionando cómo miramos y/o cómo nos miran”. 

Este cambio de contexto, de punto de enunciación y de mirada, desplazó el foco de atención desde una práctica previa que vinculaba a Baumann con una tradición de mujeres latinoamericanas reapropiándose del espacio público (Cartografías de la Desobediencia[3]  hacia una genealogía de mujeres artistas latinoamericanas en la diáspora que tratan su propio cuerpo como un territorio (semiótico/simbólico). Ambas genealogías hunden sus raíces en diferentes estrategias creativas que pretenden activar nuestro imaginario político, desafiar los límites de los estados nacionales, repensar su papel, cuestionar sus grietas, sus fallos, sus vacíos y la violencia implícita en un sistema de gobierno que favorece a unos cuerpos poderosos sobre otros cuerpos impotentes. 

Las mujeres artistas se sumaron a la ola del arte de la performance en América Latina a partir de los años 60, siguiendo el legado ideológico del llamado arte de acción y de la Didáctica de la Liberación [4], como reacción a un contexto de posguerra de cansancio hacia los discursos, utilizando su cuerpo, cómo se expresa y cómo se modifica a través de diferentes estrategias mediáticas para entrar en los espacios, para llamar la atención, para concentrarse en sus identidades. Ya sea encarnando situaciones (Tania Bruguera) o vidas ajenas (Regina Galindo), muchas de estas estrategias creativas vinieron a transformar el papel del espectador en actor, no creando un espacio para el desentendimiento de la mirada como actitud que invirtiera la forma en que el mundo las miraba (Ana Mendieta).  

Ana Baumann, "Las Otras". Vista de sala. Sharp Projects, Copenhague, 2022 © Bjarke Johansen

Ana Baumann, “Las Otras”. Sharp Projects, Copenhague, 2022 © Bjarke Johansen

Como señala la curadora e investigadora cubano-norteamericana Marivi Véliz, “todas las experiencias migratorias conllevan silencios y ausencias. A nivel interno, se produce un proceso cuando uno sale de un contexto, el nuevo contexto se convierte en una página en blanco donde uno reevalúa qué preservar o no de su propio contexto… Un migrante desaparece del discurso y reformula sus identidades. Puede desaparecer de sí mismo. La ausencia significa que no tienes un espejo[5] .  

En este sentido me parece como si una pudiese mirar esta exposición como si se tratara de un salón de espejos. Como en aquel poema de Mallarmé, Un lance de dados jamás abolirá el azar. Pensando en el espacio de la escritura como una coreografía y priorizando los silencios y las pausas, este nuevo cuerpo de trabajo se extiende por las dos plantas del espacio de la galería, liberándose de su carácter absurdo. El título Las Otras es un espejo porque se hace eco de un gesto por el que la artista se camufla-protege en el reflejo de otras –mujeres, migrantes, performers– para revelarse en la piel de ese mismo espejo como mujer, migrante, performer. El reflejo se produce cuando la dislocación de un gesto a través de su repetición, su aceleración, navega hacia un nuevo significado del mundo, una nueva legibilidad, enarbolada en la escala del cosmos. Un cosmos que es sostenido por un espacio feminista de memoria (para aquellos cuerpos y luchas silenciados por la historia), un espacio de representación (para aquellos cuerpos invisibilizados), un espacio de ocupación (frente a una cultura patriarcal donde algunos hombres sostienen la continuidad de la historia como un espacio violento que perpetúa los privilegios que les son otorgados por la fuerza de una ley natural que se refleja en categorías legales, morales y biológicas del pensamiento, creando así categorías de existencia). 

ABOLIRÁ
COMO SI
       Una insinuación
       al silencio
                en algún cercano
               revoloteo [6]

Ana Baumann, Rouge, 2020-2021. Captura de video. Instalación multicanal de video performance, sonido. Cortesía de la artista

Ana Baumann, Rouge, 2020-2021. Captura de video. Instalación multicanal de video-performance, sonido. Cortesía de la artista

Desde el gesto como espacio de resistencia, Baumann entabla un juego de triangulación de miradas oblicuas como ejercicio dialéctico compartido del pensamiento feminista, de la memoria, como acto de escritura colectiva que se remonta a lo que el ojo occidental ya ha visto, para eliminar la inercia de una sobrevisualización. Esto es lo que escapa de una síntesis, lo que permite la auténtica alteridad. Recuerda a la insistencia de Saramago (Ensayo sobre la ceguera) sobre los peligros y consecuencias de dejar de mirar la realidad o, lo que es peor, de pensar que porque se tienen ojos se puede mirar, imponiendo así la necesidad de afrontar desde otro lugar esa ceguera que se ha instalado en el ojo que mira. 

 

Notas

[1] Pynandi (ni puta, ni diosa, ni reina), 2010. Escultura.

[2] Mujer, pilar, malabarista, 1992. Instalación.

[3] Ana Baumann. Cartografías de la desobediencia. Centro Cultural de España Juan de Salazar, Asunción, 2017-2020.

[4] Camnitzer, Luis (2007). Conceptualism in Latin American art: Didactics of liberation (Didáctica de la liberación. Arte conceptualista latinoamericano). Joe R. y Teresa Lozano “Long Series in Latin American and Latino Art and Culture”, Austin: University of Texas Press.

[5] Véliz, Marivi (2022): “Absentees. Some Effects of Violence in Latin American Performance Art in the 21st Century” (taller) | “Women to Power. Art, Politics and Migration in Regina José Galindo and Tania Bruguera”. Conferencia celebrada el 18.03.22 en la nGbK, Berlín.

[6] Mallarmé, Stéphane (1897/2010). Un lance de dados jamás abolirá el azar (fragmento). Traducción de Enan Burgos. Pleamar.

 

* Paz Ponce Pérez-Bustamante es curadora, historiadora del arte, crítica e investigadora española radicada en Berlín. 

 

Nota de edición: La muestra Las Otras, de Ana Baumann, curada por Ilethia Sharp, está habilitada en Sharp Projects, Blegdamsvej 38, Copenhague (Dinamarca), y se extenderá hasta el 29 de abril.

1 Comment

1 Comentario

  1. Monica Gonzalez

    10 de abril de 2022 at 16:58

    Muy interesantes la obra y el texto !!

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