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Cultura

El don del vestido

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

En su cuento El muerto en el mar de Urca, Clarice Lispector narra la historia de una muchacha que va hasta la casa de una modista a probarse un vestido pintado. Allí le informan que, en el azul de las aguas próximas, hubo un accidente fatal y torpe. Desde su vestido amarillo y en oposición al azul del mar, ella reinterpreta el mundo que se desarrolla en las fronteras de la alegría y el infortunio. Ese vestido amarillo, a esa hora, pintado para ella con los signos de lo radiante, se había vuelto una capa a través de la cual la realidad adquiría significados imprevistos.

Desde la primera capa vegetal, mineral, animal o textil con que se ha cubierto la piel, el aspecto de la funcionalidad, relacionado con la protección ante los efectos de la intemperie –o desde su carácter protético para el perfeccionamiento en la ejecución de ciertas actividades–, ha exhibido cualidades estéticas que inciden en un espacio determinado dinamizando sentidos. La ropa, descripta con frecuencia como segunda piel o como una segunda casa, modula distancias entre la proximidad máxima –del cuerpo– y lo circundante; y es, sobre todo en su relación con el exterior, que el vestido articula su dimensión estética con funciones asociadas al trabajo, al clima, al culto, a la fiesta.

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

En ciertos contextos, el carácter estético del vestido es intersectado por una dimensión poética, y la indumentaria atrae sobre sí misma un excedente que, en tanto es portado o exhibido, sugiere artisticidad; pese a la funcionalidad dominante de la ropa, o incluso gracias a ésta. Los vestidos de Rolando Rasmussen asumen deliberadamente este lugar, y son invocados por el autor como artwear, puesto que son prendas elaboradas con sentido e intencionalidad artística, y en que destacarían cualidades expresivo-conceptuales.

El punto de partida de sus diseños es el ámbito de las artes escénicas, en el que tuvo participación como vestuarista desde la década del 80. Entonces, su tendencia estilística estuvo marcada por lo suntuario y lo barroco, para lo cual había apelado tanto a la sensualidad matérica de la seda como a la intensidad del color, las cuales integró con tendencia abstracta, para activar impresiones de movimiento.

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

Fuera de escena, los vestidos de Rasmussen conservan su configuración estética y son arrojados a un entorno en el cual irrumpen desde el extrañamiento de lo irreverente. Acaso esta apuesta traspola el horizonte de lo dramático hacia una realidad sumida en la alegre monotonía. Allí radica cierto don de Rasmussen, su regalo: pese a que las piezas preservan la funcionalidad del vestido y los accesorios –explorada con criterio estético e incluso experimental por el diseño de moda–, el gesto del autor parece inscribirse en la orilla de una intervención discreta sobre la realidad.

Si pensado más como pintor que como artista textil, Rasmussen despliega sus motivos y su exploración cromática sobre un espacio tridimensional, performado por los cuerpos portantes del vestido. Y esta performatividad cobra sentido en un contexto, dominado por la monotonía, por la censura del exceso y la diferencia, donde no solo la tendencia teatral de las piezas como su intensidad cromática expresan intrepidez.

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

Obras de Rolando Rasmussen. Cortesía

El color de Rasmussen es intrépido. Es exceso y es drama. Es un vestido probado al calor de una tarde, radiante –el vestido, la tarde–, cuando pese al infortunio, habitamos el color que nos ha sido dado.

 

Nota
Se inauguró ayer, en el CAV/Museo del Barro, la exposición Los dones: Artwear para un museo. Bajo la curaduría de Osvaldo Salerno, la misma reúne piezas de la obra textil de Rolando Rasmussen, artista y vestuarista paraguayo fallecido el año pasado.

 

* Damián Cabrera es escritor, investigador, docente, gestor cultural y curador. Su trabajo se desarrolla en las áreas de lengua, literatura, fronteras, arte, política y cultura. Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte Capítulo Paraguay, y de los colectivos Ediciones de la Ura y Red de Conceptualismos del Sur.

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