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Cultura

Cuerpos dóciles: “La condición humana” de Francis Naranjo

Francis Naranjo. “Custodia I”, 2022. Fotografía digital. Cortesía del artista

Francis Naranjo. “Custodia I”, 2022. Fotografía digital. Cortesía del artista

Aquí estuvo mi dolor.
En este hueco de tiempo
que me cabe en la mano.

Los antiguos griegos no tenían una palabra específica para designar el cuerpo como hoy lo conocemos. “En Troya, delante de los muros defendidos por Héctor y sus compañeros, no había cuerpos. Había brazos en alto, pechos valientes, piernas ágiles, cabezas bajo cascos relucientes…”, contaba Foucault en un programa radial en 1966 [1]. En Homero, curiosamente, la palabra “cuerpo” solo aparece para nombrar el cadáver.

“El cuerpo es el punto cero del mundo… Está en el corazón del mundo este pequeño nudo utópico a partir del cual sueño, hablo, avanzo, imagino, percibo las cosas en su lugar y también las niego por el poder indefinido de las utopías que imagino”. Foucault, una vez más [2].

¿En qué momento la palabra “cuerpo” extendió sus dominios para instalarse tanto en la vida como en la muerte?

El artista canario Francis Naranjo (actualmente en Asunción curando una muestra que acaba de ser inaugurada en el CAV/Museo del Barro) despliega la gramática del cuerpo. No del cuerpo gozoso, sino del cuerpo lacerado, domesticado, despojado de sus potestades, disciplinado. El cuerpo que, aun luchando, se abandona a las tijeras y el escalpelo, el cuerpo adormecido, abierto, manipulado, obsceno.

Francis Naranjo. Custodia. Fotografía digital. Cortesía del artista

Francis Naranjo. Custodia. Fotografía digital. Cortesía del artista

La soledad del espacio hospitalario, su asepsia y frialdad, son reconstruidas por Naranjo en el recinto del museo. (En este caso, el Museo de Naturaleza y Arqueología de Santa Cruz de Tenerife). Un contrapunto delicado, frágil, perturbador. Es un reducto calculado donde una escritura racional da cuenta de la voluntad de control sobre lo vivo, sus impulsos, sus deseos. Entre el corte y la sutura, el tiempo.

[He ahí el cuerpo. El cuerpo como prueba irrefutable de existencia, desde los romanos (hábeas corpus) hasta la última Documenta (el parlamento de los cuerpos). La condición corporal. El punto de partida y de llegada.]

La mirada médica

Francis Naranjo exhibe una vez más La condición humana, en renovada propuesta expositiva. Pero hoy lo hace entre dos hechos que han alterado el sistema-mundo: la pandemia y la guerra de Ucrania. Presentada por primera vez en París en 2007, podemos decir que esta op­­era magna ha sido premonitoria. Naranjo ha trazado el mapa de la desdicha, ha escrito con objetos biografías sin nombres, ha invocado la memoria de las cosas (esas cosas que, según Nietzsche, “no son más que las fronteras del hombre”). Nadie olvida el quirófano, ese umbral diáfano y perverso del que muchos cuerpos no regresan.

La muestra reflexiona, pues, sobre la distribución y la administración de los cuerpos escrutados por la mirada médica. Los cuerpos dóciles, doblegados por un poder que ostenta el discurso de verdad y saber. El biopoder. La biopolítica. La praxis de los cuerpos abandonados de sí.

Francis Naranjo. Íntimo, 2017. Instalación. Cortesía del artista

Francis Naranjo. Íntimo, 2017. Instalación. Cortesía del artista

¿Qué hace el arte en estas circunstancias? El arte, desde antiguo, ha lidiado con cadáveres. Lo ha hecho desde la práctica mágica o religiosa (la trepanación y la momificación en Egipto, cuya estética funeraria no tuvo parangón), desde el interés científico (la disección como lección y aprendizaje de anatomía humana con fines artísticos), y desde diversas experimentaciones con material recogido en morgues o escenas de crimen (instalaciones contemporáneas).

Francis Naranjo remite a la muerte en duelo franco con el imperativo “civilizatorio” de mantener el cuerpo vivo a toda costa, aun contra su propia voluntad. “El cuerpo es una máquina que hay que vigilar, controlar y evitar que se estropee”, dice al aludir a la medicina alopática, unidimensional, autoritaria y masificadora. Esta idea se hace presente en una video-instalación inquietante, Íntimo, producida en 2017 e incluida en la exposición, en la que una doctora relata, con abundantes detalles técnicos y absoluta corrección política, el fallecimiento de un paciente y la reacción de sus familiares. El décalage entre imagen y sonido acentúa ese tránsito grave signado por el sinsentido.

Francis Naranjo. Enfermedad colectiva, Conversación 2, 2020. Still de video. Cortesía del artista

Francis Naranjo. Enfermedad colectiva, Conversación 2, 2020. Still de video. Cortesía del artista

Enfermedad colectiva, algo que conocimos recientemente en carne propia, es el título de otro segmento de la muestra. La cualidad de lo mórbido ha sido objeto de representación visual en diversos pueblos a lo largo de la historia. Francis Naranjo ha elegido la milenaria cerámica de la cultura Tolita-Tumaco, de la costa ecuatoriano-colombiana, con sus manifestaciones sobre la enfermedad, para acompañar la aparición en video de unx médicx trans que se explaya sobre la condición política, social y afectiva de las personas en transición de género y a la espera de una reasignación legal de sexo. Los enunciados traen a la luz informaciones repulsivas sobre la violencia quirúrgica que se aplica a los cuerpos cuando no reúnen las características consensuadas por un determinado orden social, desde los bebés intersex hasta sujetos con particularidades físicas consideradas malformaciones monstruosas. Expresiones de un “conocimiento” que la academia legitima y reproduce.

Francis Naranjo. Enfermedad colectiva, 2022. Instalación con cerámicas de la cultura Tolita-Tumaco y Bahía (Ecuador-Colombia), videos y fotografías (detalle). Cortesía del artista

Francis Naranjo. Enfermedad colectiva, 2022. Instalación con cerámicas de la cultura Tolita-Tumaco y Bahía (Ecuador-Colombia), videos y fotografías (detalles). Cortesía del artista

Este apartado reúne también fotografías que transforman clichés del ámbito hospitalario en combinaciones caleidoscópicas que ironizan el concepto de belleza, evidenciando que “el cuerpo es un conjunto de actos, gestos y puestas en escena reiterativas” [3]. Estas escenas, repetidas con obsesión, configuran patterns casi matemáticos, como los diseños estilizados de las genuinas alfombras persas. Hay que decir, sin embargo, que este movimiento caleidoscópico puede también aludir a los cambios de época, con los mismos elementos reorganizándose de manera diferente.

Francis Naranjo. Enfermedad colectiva, 2022. Fotografía digital. Cortesía del artista

Francis Naranjo. Enfermedad colectiva, 2022. Fotografía digital. Cortesía del artista

Limpieza hiriente, de cuchilla afilada. Tajo preciso, sin desgarro. Esta agresiva profilaxis de hospital, trasladada a la sala de exposición, es la malla metálica que pretende contener los cataclismos del interior humano, en sentido literal y figurado. El ambiente dividido por finas membranas blancas deviene un espacio contemplativo donde meditar sobre el ser y su finitud, frente a una secuencia inmóvil de pantallas de computadora que emiten una sola y misma imagen, y con la posibilidad de optar por on u off en todo momento.

En otra estancia, Réplica se ofrece como una serie iconográfica en dos planos espejados. El uno es reflejo y correspondencia del otro, pero de modo invertido. Positivo y negativo se asocian y se disgregan invitando a una percepción multidimensional. En algunos casos, tal dicotomía es interpelada por la propia realidad en forma de cristales polifacetados que aumentan exponencialmente las vías de acceso a la experiencia.

Francis Naranjo. Réplica, 2022. Instalación con fotografía, cuarzo, espejo negro y vinilo. Cortesía del artista

Francis Naranjo. Réplica, 2022. Instalación con fotografía, cuarzo, espejo negro y vinilo. Cortesía del artista

Finalmente, las líneas del diagrama expositivo convergen en la presencia de un guardián cuyo ojo vigilante garantiza que todo permanezca en su lugar. Inmutable. Se trata de Custodia, foto-performance reeditada que se nutre de los fondos del museo, que no es otro que el Museo de la Naturaleza y la Arqueología de Tenerife. No parece casual que esta muestra de Naranjo se desarrolle aquí. Las indagaciones que propone van de lo natural a lo social, de la vida nuda a la vida con derechos políticos. Y toda ella es una arqueología del hacer humano sobre la única sustancia que podría reivindicar como suya: el cuerpo.

El estatuto de la enfermedad

La práctica clínica (del griego klinikós, “el que visita al que guarda cama”) se define hoy por el uso de tecnologías cada vez más sofisticadas. La medicina ha perdido el tacto. Tampoco mira ni ausculta. Confía el diagnóstico a la inteligencia artificial. El vínculo físico y afectivo se ha esfumado y el cuerpo enfermo ha sido reducido a un campo de relaciones numéricas. Esta es la condición humana señalada en uno de sus aspectos.

Sin duda, estamos frente un dispositivo filosófico. La muestra puede ser leída como un ensayo sobre los mecanismos de coerción del ejercicio médico, así como sobre las estrategias y tácticas sociales destinadas a reordenar pulsiones, moderar deseos y formatear subjetividades. Pero también puede ser vista como una acción afirmativa frente al embate de fuerzas que se alimentan del dominio y la sujeción de los cuerpos ajenos.

“La vida es una continua resistencia al vacío de la muerte. Vivir es resistir. Si lo otro de la vida es la muerte, cada fragmento de vida es una pequeña batalla ganada a la muerte” [4]. Una batalla cuyo vencedor es el cuerpo, actor principal de todas las utopías, como bien dijo Foucault.

Notas

[1] Michel Foucault (2010). Le corps utopique, Clamecy: Nouvelles Éditions Lignes, p. 18. La edición recoge dos conferencias radiales. La traducción es mía.

[2] Íbid.

[3] Mauro Rucovsky, citado en Francisco Hernández Galván (2019). “Sobre cuerpos y entre escenas”, Revista interdisciplinaria de estudios de género, El Colegio de México, vol. 5, e398. https://www.redalyc.org/journal/5695/569561759011/html/

[4] Esther Díaz (1995). La filosofía de Michel Foucault. Buenos Aires: Biblos, p. 19.

 

Nota de edición: El presente texto, aquí ligeramente actualizado, fue incluido en el catálogo-libro Francis Naranjo. La condición humana II, publicado en ocasión de la última muestra del artista (abril-mayo 2022), realizada en el Museo de Naturaleza y Arqueología de Santa Cruz de Tenerife, bajo la curaduría de Fernando Pérez. La edición fue presentada ayer en el CAV/Museo del Barro.

 

* Adriana Almada es crítica de arte, escritora, editora y curadora. Fue vicepresidenta de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA Internacional) y presidenta de su capítulo paraguayo (AICA Paraguay).
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