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Cultura

Carla Daniela Benisz: Apuestas críticas para la literatura paraguaya

“Aporías de la letra” es el nuevo libro de la investigadora argentina Carla Daniela Benisz. Publicado por la editorial Arandurã, será presentado el próximo jueves 24 de noviembre en el Centro Cultural de España “Juan de Salazar”.

Carla Daniela Benisz y su último libro. Cortesía

Carla Daniela Benisz y su último libro. Cortesía

Existe una pregunta recurrente en cualquier espacio donde se conjugan las palabras Paraguay y Literatura: ¿por qué no trasciende la literatura paraguaya?

Planteada así, tal pregunta pareciera invocar el surgimiento de un listado de nombres y/o títulos que pudieran competir con el listado equivalente de otros países. Pero en el caso paraguayo, la invocación nos arroja ante la escena de un solitario nombre —insoslayable— enfrentándose al malón de estrellas. A, otra vez, esa imagen épica y sacrificial del paraguayo contra el orden confabulado.

Sin embargo, esta pregunta-plagueo manifiesta una inquietud. Y los intentos por responderla varían en el tiempo como en los dispositivos de abordajes.

Una primera aproximación, a la que podríamos llamar panorámica, fija su atención en los nombres que “trascienden” en las literaturas nacionales. Se relevan los datos y hechos que hacen a un nombre acreedor de integrar la lista. Saltan a un primer plano los méritos: premios (Nobel, Cervantes, Asturias, etc.), público lector, ediciones y reediciones, antologías, traducciones, adaptaciones, reseñas y presencias mediáticas.

Ahora bien, una somera consideración de estos datos nos plantea el siguiente interrogante: ¿son pertinentes a la literatura o corresponden más bien a las estrategias de marketing del mercado editorial?

Y un interrogante de yapa: ¿los nombres y los títulos hacen a una literatura nacional?

Aunque indisociable del mercado, juzgar una literatura por su éxito comercial no es un criterio muy literario que digamos; y continuamos sin responder nuestra pregunta motora ¿por qué no trasciende la literatura paraguaya?

Tanto puertas adentro como puertas afuera, y con supuestos o herramientas específicamente literarios, habría una segunda intentona por responder a la pregunta. Quizá el problema del problema sea la ausencia de una crítica; de esa institución que organiza un corpus y define el canon con su propedéutica de lectura para dotar de una marca país a la literatura nacional. En el caso el paraguayo, esta prospección arroja la evidencia de intentos dispersos o, lo que es igual, la ausencia de una crítica organizada y, corolario de esta ausencia, la ausencia de una literatura nacional. La literatura paraguaya es una incógnita (Luis A. Sánchez), sin pasado (Josefina Plá), o ausente (A. Roa Bastos). Bajo el factor común del déficit o la falta, se produce un juego de circularidad negativa: ¿la ausencia de una literatura nacional es la que no permite la emergencia de una crítica nacional, o a la inversa?

Entonces, una tercera andanada, a la par de la anterior. Con más intensidad, en términos de lanzar tentáculos hacia disciplinas contiguas a las literarias. Se echa mano de la antropología y los estudios sociales latinoamericanos, y emerge a la superficie un cúmulo de hechos y experiencias, a priori dicotómicos y de difícil catalogación como “literarios”.

¿Corresponden a la literatura las expresiones populares de la oralidad como el purahéi, el káso ñemombe’u, los compuestos y los ñe’ẽnga? ¿Y las ñe’ẽ porã, esas bellas palabras verdaderas de los cantos míticos Mbya del Ayvu Rapyta? ¿En qué espacio de lo literario inscribir el Debylyby de los ishir —no guaraní—, el Arete Guasu de los chiriguanos —guaraní—; rituales comunitarios totalizantes que engloban expresiones como la pintura en los cuerpos, la poesía cantada y la danza? ¿Y la escritura en guaraní, con las marcas históricas impresas en su grafía?: el surgimiento de una gramática que se remonta a su reducción como lengua de escritura para el proyecto colonial de evangelización; su trasiego por la Guerra Guasú, la escritura comunicacional en guaraní con los periódicos Cabichuí y Cacique Lambaré; hasta desembocar en el siglo pasado con los poetas soldados, o poetas épicos, poetas populares como Emiliano R. Fernández, Manuel Ortiz Guerrero, Félix Fernández, Teodoro S. Mongelós; el teatro popular de Julio Correa, y la experiencia vanguardista en guaraní del Tangará.

En fin, de repente ante nosotros tenemos un panorama que estalla en esquirlas. Así las cosas, de puertas afuera, llegan estas apuestas críticas… de Carla Benisz, un compendio de artículos escritos a lo largo de 10 años de investigaciones sobre la literatura paraguaya.

Benisz se posiciona ante este menjunje de fragmentos críticos y arremete la tarea de desempolvar, redescribir y zurcir el panorama literario del Paraguay. Lo hace desde un cambio de perspectiva, “intento estudiar la literatura paraguaya desde esa perspectiva ampliada que implica un cambio de objeto”; un cambio, en el sentido de que el corrimiento del foco introduce nuevos elementos a la escena. Una operación de refocalización para descubrirnos que ni los desperdigamientos, ni las dicotomías son tan tales; sino que forman pliegues en una secuenciación o series en las que se especifican y se imbrican. Benisz propone “suspender el recuento de los ‘déficits’ de la literatura paraguaya (el escaso público lector, los pocos escritores reconocidos o la pequeñez del mercado) para enfocarse en sus valores diferenciales: las particularidades lingüísticas y culturales que hacen que el Paraguay no tenga una literatura tan profusa en los términos tradicionales, pero sí un complejo universo discursivo y cultural compuesto por diferentes series lingüísticas que atraviesan el continuum guaraní-castellano”.

Este continuum solo puede emerger ante los ojos con el cambio de perspectiva. Podríamos decir que Benisz pasa de una clásica perspectiva frontal —en la que se contrastan imágenes de hechos con prototipos—, a una perspectiva dinámica; una perspectiva como potencia ordenadora que capta series de formas y sus manifestaciones en sus cambios y mutaciones, como en sus implicaciones mutuas.

Entonces las preguntas iniciales vuelven al lugar de enunciación. Ya no es la literatura practicada en el Paraguay la que está en cuestión, si no las categorías para abordarla. Lo que ocurre desborda y deslinda sus márgenes y los pone entredicho. Lo que aparece es un panorama fantástico en su insipiencia; una literatura que abreva en la oratura, en géneros y géneros que coexisten como praxis cotidiana: praxis estética, praxis religiosa, praxis mítica; y el Paraguay mismo aparece en toda su heterogeneidad y complejidad, como una experiencia cultural desbordante que no se atiene a criterios de fronteras, ni de identidad lingüística.

 

* Humberto Bas es escritor. Nació en San Ignacio, Paraguay, en 1965, pero reside desde hace años en Neuquén, Argentina. Ha publicado numerosas obras literarias, entre las cuales mencionamos El Superpalo (El Fracaso, 2010), La culeada y otros cuentos (Barcoborracho, 2008), Varoncitos (Ediciones con doble Zeta, 2014), El Señor Ug (Entropía, 2015) y Gil Wolf (AIK Ediciones, 2019).

1 Comment

1 Comentario

  1. Ricardo

    20 de noviembre de 2022 at 18:01

    La literatura es también marketing. Y la literatura de producción paraguaya carece de propaganda y marketing, tal vez porque sea muy exigua la producción

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