“Encontre? algo que te puede interesar, te lo voy a llevar”, me dijo Rosita Palazo?n un di?a de noviembre de 1986. Le dije que si?, aunque no me imaginaba lo que Rosi pudo haber encontrado revisando la biblioteca de su mama?. Era la tesis de Serafina Da?valos. Pocas veces me entusiasme? tanto con un libro. Era la pista para una percepcio?n diferente de la historia del Paraguay la que se me abri?a. Hasta ese momento conoci?a algo de la historia autoritaria del siglo XX y, a trave?s de autores como Francisco Gaona y Ciri?aco Duarte, sabi?a que existieron luchas por la democracia social y poli?tica desde la sociedad. Pero... ¡una feminista paraguaya de 1907!... una mujer intelectual valiente y lu?cida, que cuestionaba a principios de siglo [XX] las bases de la dominacio?n de los hombres sobre las mujeres. La sola idea rompi?a todos mis esquemas.
Con Humanismo entre las manos, comence? a buscar la otra historia, con el principio de cavar alli? donde se esta? [1]. Me encontre? con la sorpresa de que muchas personas cercanas a mi? la habi?an conocido a Serafina. ¿Por que? mi mama? no me conto? nunca de ella? Preguntaba yo, preguntaba Mari?a Lis, preguntaban mis amigas que saben de la importancia de la memoria. ¿Por que? tantos relatos sobre guerras y revoluciones y nunca sobre mujeres que quisieron una sociedad sin discriminaciones?
“Su casa era aquella de la calle Luis Alberto de Herrera casi Tacuari?, en donde ahora esta? la Asociacio?n Me?dica”... “teni?a una amiga inseparable llamada Honoria Ballira?n”... “fue la primera abogada del Paraguay”... “fue la primera abogada de Ame?rica del Sur”... “estuvo en 1910 en un Congreso Feminista en Buenos Aires, enviada por el gobierno paraguayo”... “fue fundadora de la primera escuela de comercio”... “se deci?a que era lesbiana, pero era una mujer muy inteligente”... “era una mujer diferente, que se destacaba, por eso hablaban mal de ella”... “su biblioteca era inmensa, piezas y piezas del suelo al techo llenas de libros”... “aikoomireínte, he'i Serafina sombrero, era un n?e'?nga asunceno”... “hay una calle que lleva su nombre”.

¿Quie?n era esta mujer que se atrevi?a a cuestionar el rol de madre como el fundamental para las mujeres, cuando que en 1986 el ser madre configuraba todavi?a la identidad misma de la mujer en el Paraguay? [2] ¿Co?mo era posible en el pai?s de las Residentas, que lo soportaron todo sin pedir nada para si?, que alguien plantease en te?rminos de esclavitud al matrimonio? ¿De do?nde salio? esta demo?crata que vei?a en la desigualdad de ge?nero la base del despotismo?
Lentamente apareci?an referencias ma?s concretas. Enrique Riera la recordaba perfectamente, era su vecina, muy amiga de su papa?. Era ti?a abuela de Rosemary Da?valos. “Cuando yo era chica y no queri?a prestar mis libros, me llamaban Serafinita en casa”, me conto?. Rosemary me ayudo? a conocer ma?s, ella misma se puso a investigar entre sus parientes. [Serafina] Habi?a nacido en Ajos, actual Coronel Oviedo en 1883 [3]. Se traslado? con su familia a Asuncio?n y tuvo apoyo de su padre cuando se le ocurrio? la extran?a idea de estudiar derecho cuando las mujeres no teni?an derechos. Murio? el 27 de setiembre de 1957, luego de una larga y penosa enfermedad.

Unos tres an?os antes de su muerte, la familia perdio? el contacto con ella. Por alguna extran?a causa se habi?a vuelto inaccesible. Pocos di?as antes de su muerte, un me?dico del Sanatorio Leriche le aviso? a uno de sus sobrinos que su ti?a se encontraba con diabetes muy avanzada, en condiciones espantosas. Cuando llegaron al sanatorio, ya no estaba alli?. Tambie?n su casa estaba vaci?a.
¿Con quie?nes discuti?a Serafina? No podi?a imaginarme que pudiese escribir de esa manera si no tuviese un grupo de amigas que, como ella, cuestionaban el patriarcado. Rosemary me dijo que pareci?a que su grupo de referencia era principalmente de hombres. Una cita de Barrett, localizada por Paco Corral, nos ayudo? a seguir avanzando. Serafina participaba activamente en los ci?rculos intelectuales y progresistas de su tiempo. Dice Barrett:
“En Asuncio?n tenemos La Colmena. Creo evidente que si en ella se tratara de afirmar una tendencia este?tica especial, el fracaso seri?a seguro. A la altura a que estamos, unos pocos no son nada, y todos son todavi?a pocos. La viabilidad de La Colmena se conseguira? abriendo las puertas de par en par a quien quiera que en el Paraguay haya firmado diez arti?culos. ¿Es mucha produccio?n? Confi?o en que los invitados a la pro?xima cena sera?n ma?s numerosos, y en que se alejara? la cifra fati?dica de los que acompan?aban al crucificado. Organizada sobre esta base horizontal, baja y ancha, La Colmena estari?a en condiciones de atacar y resolver cuestiones importantes, por ejemplo la del ci?rculo de la prensa. Hermosa funcio?n seri?a la de disolver acrimonias personales de todo ge?nero, la de eliminar de una regio?n social el veneno poli?tico. Se empieza comiendo juntos y se concluye pensando juntos. A fuerza de pasarse uno el vino y el pan, se pasa la mano, y dos manos que se aprietan son siempre una gran cosa. Otra observacio?n, ya que estoy en ello. ¿Que? es una colmena sin reina? Sarah Bernardt asisti?a a la asamblea de los Hydropathes, despue?s del teatro. Mme. de Noailles acude a los cena?culos actuales. Aprovechemos la oportunidad de ser galantes y ultramodernos. La reina de la Colmena, por derecho indiscutible, es la sen?orita Serafina Da?valos” (El Diario, 29 de octubre de 1907) [4].
Por lo tanto, Serafina estaba relacionada y discuti?a con intelectuales y poli?ticos de primer nivel de su e?poca como Manuel Domi?nguez, Arsenio Lo?pez Decoud, Juan E. O'Leary, Ramo?n V. Caballero, Cipriano Iba?n?ez, Ignacio A. Pane, Juan Casabianca, Juan Silvano Godoi, Silvano Mosqueira, Fulgencio R. Moreno, Jose? Rodri?guez Alcala?, Viriato Di?az Pe?rez y Ricardo Brugada (h), que integraban La Colmena [5]. No sabemos si ella era la u?nica mujer que participaba en esos ci?rculos.

La accio?n en favor de la capacitacio?n profesional de las mujeres, que Serafina propone en su libro como fundamental para la liberacio?n femenina y la igualdad en la sociedad, fue llevada a la pra?ctica por ella misma ya antes de la publicacio?n de su tesis. Asi? lo expone don Jose? Rodri?guez Alcala?:
“El trascendental intere?s de ampliar los horizontes de la mujer a fin de contribuir en todo lo posible a su emancipacio?n econo?mica, se ha dejado sentir tambie?n en el Paraguay, donde no faltaron espi?ritus decididos que se dedicaran a servirlo. En este sentido, la Escuela Mercantil de Sen?oritas representa una de las iniciativas ma?s pra?cticas. Fundada hace varios an?os por una distinguida intelectual que ofrece el raro ejemplo de haber conquistado la toga universitaria, la Doctora Serafina Da?valos, la Escuela Mercantil de Sen?oritas ha formado ya numerosas contadoras de sexo femenino, de cuyos buenos servicios se aprovechan las casas de comercio” [6].

Rodri?guez Alcala? publico? su libro el mismo an?o en el que Serafina publicaba su tesis. Pareciera, por la cita precedente, que la escuela habi?a sido fundada muchos an?os antes. Sin embargo, Carlos R. Centurio?n ubica el hecho en 1905 y aporta ma?s datos sobre nuestra escritora:
"En el an?o 1905 fue fundado en la Asuncio?n el Colegio Mercantil de Nin?as. Su fundadora y directora fue la profesora Serafina Da?valos. El nuevo instituto se regi?a por el plan de estudios trazado por la doctora Da?valos y aprobado por las autoridades superiores de la ensen?anza. Este colegio, en el cual se formaron las primeras peritas mercantiles y contadoras pu?blicas del Paraguay, tuvo diecisiete an?os de vida. Su organizacio?n y eficacia de?bese, en primer te?rmino, a los nobles esfuerzos de su fundadora y directora”.
“Serafina Da?valos era oriunda de Coronel Oviedo, donde nacio? en 1883. Se educo? en la Escuela Normal de la Asuncio?n, en la que obtuvo diploma de maestra, en 1898; en el Colegio Nacional, de donde egreso? bachiller, en 1902, y en la universidad de la capital paraguaya, en la que obtuvo el grado de doctora en derecho y ciencias sociales, en 1907. Fue la primera mujer de nuestra tierra que conquisto? dicha graduacio?n acade?mica. Dedico?se a la docencia y a su profesio?n. Ensen?o? historia antigua, moral y derecho usual, en el Colegio Nacional, en el instituto antes citado y en el Liceo Nacional de Nin?as, de dicha metro?poli. Fallecio? en la Asuncio?n en 1957” [7].

Las referencias sobre actividades feministas de Serafina son de an?os posteriores a la redaccio?n de Humanismo. En 1910 participo? como delegada oficial del gobierno paraguayo en el Primer Congreso Femenino Internacional de la Repu?blica Argentina [8]. En 1919 promovio? la creacio?n de un Movimiento Feminista, junto a Virginia Corvala?n, Felicidad Gonza?lez, Carmen Garcete, Catalina Steward, Ermelinda Ortiz, Elida Ugarriza, Carmen Gatti, Sabrina Sapena Pastor, Adela Iba?n?ez y muchas otras. Cerca de ellas estaban hombres que apoyaban la igualdad de derechos, como Juan Vicente Rami?rez, Justo P. Beni?tez, Lisandro Di?az Leo?n, Pablo Max Insfra?n y el diputado colorado Tele?maco Silvera, que ese mismo an?o presento? un proyecto de ley de derechos civiles y poli?ticos de la mujer [9]. Una integrante de ese grupo, Felicidad Gonza?lez, asistio? a la Conferencia de Mujeres de Baltimore en 1922 [10].
La precursora del feminismo en nuestro pai?s fue activa integrante de las diversas iniciativas de mujeres que se desarrollaron a lo largo de su vida. Ejemplos de ello fueron la “Unio?n Femenina del Paraguay” de 1936 [11] y la Liga Paraguaya Pro Derechos de la Mujer [12].
Todavi?a estoy en deuda con Serafina. Esta es apenas la punta del ovillo. Queda pendiente una investigacio?n sobre su vida, que significara? una forma de recuperacio?n de la ma?s olvidada de las muchas historias olvidadas de nuestro pai?s: la de las mujeres que no estuvieron conformes con su subordinacio?n y llegaron a expresarse.
* * *
A di?as de entrar Humanismo en imprenta, encontre? una referencia que hace au?n ma?s evidente la necesidad de profundizar en la investigacio?n. Segu?n el Dr. Ignacio Berino, “su creencia en el dogma del positivismo de Augusto Comte fue o?bice para denega?rsele los ma?s sencillos funerales cristianos...” [13]. Su biblioteca esta? en poder de los familiares de Ezequiel Gonza?lez Alsina. Pensando que ella habri?a dejado otros escritos, pedimos permiso para visitar la biblioteca, en ese entonces todavi?a vivi?a el intelectual del stronismo. No lo conseguimos.
Tengo la satisfaccio?n, sin embargo, de que la memoria comienza ya a funcionar colectivamente. Ello es posible recie?n a partir del resurgimiento de organizaciones feministas en la de?cada del 80 en nuestro pai?s. Asi?, Mercedes Sandoval de Hempel termina su Exposicio?n de Motivos del “Anteproyecto de Modificacio?n Parcial del Co?digo Civil”, con palabras de Serafina:
“Por u?ltimo dire? que la Coordinacio?n de Mujeres del Paraguay se reconoce heredera y continuadora de los esfuerzos de hombres y mujeres inteligentes y libres que sustentaron los mismos principios que hoy nos inspiran, y recuerda emocionada a la genial mujer que a principios de este siglo, en el an?o 1907, formulo? en su Tesis Doctoral, Humanismo, el pensamiento que debe orientarnos: 'Los legisladores no deben olvidar -escribio? Serafina Da?valos- que el matrimonio en que una parte renuncia forzosamente de su libertad, hace que la familia se halle constituida sobre la base repugnante de la esclavitud, de la ma?s injusta desigualdad, y que la reunio?n de familias asi? organizadas forma una sociedad en que la desigualdad es la base de sus vi?nculos, constituyendo un me?dium contrario al re?gimen de la libertad y nada ma?s natural que los poderes constituidos en donde actu?an individuos educados y acostumbrados en su familia al sistema de lo arbitrario y despo?tico, sean en los hechos, toda vez que este?n seguros de su posicio?n, amos de sus conciudadanos y despreciadores de los ma?s sagrados derechos'” [14].
La construccio?n de la democracia que nunca conocio? nuestro pai?s es una tarea que debe ser obra de todos nosotros, de las mujeres y hombres que pensamos que el injusto reparto del poder, la riqueza y la cultura en nuestra sociedad puede y debe cambiarse. El rescate de la memoria histo?rica es una pieza fundamental para que ello sea posible.

[1] Irmtraut y Lars Karlson me ensen?aron el principio de Grab da wo du bist, cavar alli? donde se esta?. Es la investigacio?n que prioriza lo cercano a uno.
[2] Manuelita Escobar de Pen?a, Imagen y rol de la mujer urbana paraguaya, presentada en la Semana Social Paraguaya. Mimeo.
[3] La fecha de su nacimiento es de Carlos R. Centurio?n, Historia de la Cultura Paraguaya, Biblioteca Ortiz Guerrero, Asuncio?n, 1961, p. 575.
[4] Rafael Barrett, “Cena?culos”, en Obras completas IV. Textos ine?ditos y olvidados. Noticias y juicios. Ape?ndice documental. RP ediciones/Instituto de Cooperacio?n Iberoamericana, Asuncio?n, 1990, pp. 178-179.
[5] Jose? Rodri?guez Alcala?, El Paraguay en marcha, Asuncio?n, 1907, p. 376.
[6] Jose? Rodri?guez Alcala?, ídem, pp. 363-364.
[7] Carlos R. Centurio?n, op. cit., pp. 575-576.
[8] Monte Domecq, en su a?lbum gra?fico La Repu?blica del Paraguay en su primer centenario (Buenos Aires, 1911, p. 119) publica una foto de Serafina Da?valos, en el centro de las fotos de 11 abogados. El epi?grafe dice: “Doctora Serafina Da?valos. Primera Abogada Paraguaya. Distinguida escritora, profesora de la Escuela Normal de Maestras y ex delegada oficial del Gobierno al Congreso Feminista reunido en Buenos Aires en 1910, con motivo del Centenario argentino”. El ti?tulo oficial del evento no fue, sin embargo, ese sino Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina (Mari?a del Carmen Feijoo, Las feministas, Centro Editor de Ame?rica Latina, Buenos Aires, 1982, p. 13).
[9] La opinio?n, julio de 1929. Ver tambie?n “La mujer paraguaya”, texto de la conferencia que pronuncio? Felicidad Gonza?lez en Baltimore, citado en Juan Speratti, Feminismo, Asuncio?n, 1989, p. 44.
[10] Juan Speratti, op. cit., p. 39.
[11] El libro de Juan Speratti (Feminismo, Asuncio?n, 1989) se ocupa principalmente de esta organizacio?n.
[12] Ver la coleccio?n de El Feminista, perio?dico de la Liga Paraguaya Pro Derechos de la Mujer.
[13] Ver Conferencia del Dr. Ignacio Amado Berino, Ape?ndice I, de este mismo volumen.[14] Mercedes Sandoval de Hempel, “Anteproyecto de Ley de Reforma Parcial del Co?digo Civil”, presentado por la Coordinacio?n de Mujeres del Paraguay. CMP/Fundacio?n Friedrich Naumann, Asuncio?n, 1989.
Nota de edición: El presente texto de Line Bareiro prologa la versión facsimilar de Humanismo, tesis de Serafina Dávalos para optar al grado de doctora en Derecho y Ciencias Sociales, publicada en 1990. Una reedición fue publicada en 2007 por el CDE (Centro de Documentación y Estudios): Serafina Dávalos, A cien años de “Humanismo”. Agradecemos al CDE el poder compartir este material con nuestros lectores y lectoras.