El parpadeo del desnudo

Sobre la muestra "La línea que sostiene el vacío", de Félix Toranzos, presentada en Noche de Galerías.

20 Agosto de 2023
20 Agosto de 2023
El parpadeo del desnudo
El parpadeo del desnudo

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Veo una serie de dibujos, réplicas -traducciones-. Veo torsos que he entendido como desnudos -no lo son-. Veo una mano que no es la mano de este artista -ambas comparten algunos temblores-. Veo un ojo, uno solo.

Parpadeos, diré después. Me interesa pensar La línea que sostiene el vacío, muestra de Félix Toranzos, como instrumento para ejercitar algunas preguntas. Iré hilando conceptos, historias, hasta interrogar la puesta en escena que esta obra ha sabido incubar en mí. Intentaré ir lejos. Relacionar nociones de escritura y desnudo para hablar de dibujo o traducción.

Ahora bien, ¿se puede ir más lejos? ¿Qué tan más lejos se puede ir? ¿Se puede, pues, ir tan lejos? ¿No estamos ya lo suficientemente lejos, es decir, lo suficientemente lejos de cualquier escritura al hablar de dibujo? ¿Y qué es, de cualquier forma, ese ir más lejos? ¿Qué es, al final, lo que Toranzos percibió, en aquel momento, quizás confuso, en el que su mano se pensó desnuda de lenguaje?

"La línea que sostiene el vacío". Muestra de Félix Toranzos en Galería Matices. Cortesía

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Comenzaré desde un principio, uno mitológico -todos los principios lo son-. Lo interesante de los principios es que siempre mienten. También así esta historia, también así este gesto: quiero hablar del génesis del desnudo, desde el Génesis mismo. Se nos ha dicho que Adán y Eva descubren su nudez solo una vez habiendo probado el fruto del conocimiento -o, lo que es casi lo mismo, del lenguaje-. Eva come y sabe así la palabra manzana; las cosas que sus manos sostienen son ahora cosas que pueden nombrarse. He ahí su culpa, he ahí el cuerpo sin vestido. Giorgio Agamben explica que -desde la Edad Media- cuando la mayor parte de la filosofía occidental se interesa por la idea del desnudo a menudo retoma este momento fundacional.

Sin embargo, no se trata de que estos primeros cuerpos se hayan encontrado desnudos desde un origen, sino más bien que el fruto los despoja de un vestido anterior. Un vestido de gracia, diría él. La desnudez no sería entonces un estado, sino un acontecimiento, o en palabras del filósofo italiano: “el conocimiento de la desnudez (...) es reducido a una privación, es sólo conocimiento de que algo invisible e insustancial (el vestido de gracia, la justicia de la observancia) se ha perdido” [1]. No hay vestido de gracia luego del lenguaje, no hay un padre al que llamar Padre. No existe -siguiendo esta misma tradición- una filosofía del desnudo, sino apenas teología.

Teología del vestido. Vestidos de lenguaje, la falta no tiene ahora el nombre de la falta. ¿La falta de qué? ¿Y qué es lo que desconoce esa falta? O, dicho de otra forma: ¿que se conoce cuando se conoce una desnudez?, ¿qué se escribe cuando se escribe una escritura? Las obras de Toranzos no representan precisamente desnudos, entonces: ¿por qué hablar de ello? ¿Y si lo que recubre ahora el cuerpo desnudo no es una privación, sino un ocultamiento?

"La línea que sostiene el vacío". Muestra de Félix Toranzos en Galería Matices. Cortesía

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Toda lectura es culpable. No es esto precisamente lo que dice Louis Althusser, sino más bien: “Como no existe lectura inocente, digamos de cuál lectura somos culpables” [2] . De los síntomas a los que responde, quizás. ¿Lo será, también, toda escritura? Hasta que llegue la noche en la que el cielo se abra al desnudo del texto.

Que del dibujo pueda decirse que comparte rasgos con la escritura no es, por supuesto, novedad alguna. Aquel que dibuja escribe, diría Serge Tisseron [3]. Escritura antes de la escritura. Si se miran sus líneas durante tiempo suficiente, los dibujos de Toranzos pierden figuratividad y se vuelven solo trazo despojado de lenguaje. Cualquier escritura es dibujo para el ojo no colonizado por la lengua. El parpadeo de la escritura, su desnudez. Parpadeo, palpar. Palpar el dibujo, delatar lo que hay de escritura en él. Escritura desnuda, insisto, privada de significado semántico textual.

El propio texto curatorial de Alban Martínez Gueyrad da especial foco a la idea de la línea; miraré estas líneas hasta ver en ellas filamentos que muestren secretamente el gesto escriturario de Toranzos. Hacer de la línea propio acto de desnudo. En este caso, ¿qué es posible leer en esa escritura desnuda del artista? Y, retomando o aún más asumiendo que puede ser leída, ¿de qué es culpable esa -esta- lectura? De la apariencia del enigma -de un enigma-, tal vez. Se ha dicho a veces que la escritura actúa como celadora del secreto, que se le confía una confesión [4]. ¿Qué ocurre cuando no hay confesión posible que el lenguaje pueda inscribir en ella? ¿Cómo ha la escritura de confesarse celadora inconfesable de lo que no puede ser confesable? Ahí donde no existe ya vestido que ningún cuerpo pueda ponerse. Cuando todo enigma de dibujo se ha convertido en enigma escriturario, quizás podríamos recordar a Agamben [5] diciendo: lo enigmático se refiere exclusivamente al lenguaje y a su ambigüedad, pero no a aquello que se entiende en el lenguaje, el cual en sí no está solo absolutamente privado de misterio, sino que incluso es totalmente indiferente al lenguaje que debería expresarlo, infinitamente alejado de él [6]. No hay desnudo detrás de la palabra desnudo en un grabado. No hay celo que el dibujo guarde secretamente, a la manera de una escritura semántica. No existe enigma sino más allá de todo secreto. No. Esta vez fue la mano sola copiando un gesto anterior, anterior al gesto. Aquel verso de Enrique Lihn lo resume todo: “Porque escribí, porque escribí estoy vivo”. Más allá de eso no hay nada. Es una pena. No hay nada.

"La línea que sostiene el vacío". Muestra de Félix Toranzos en Galería Matices. Cortesía

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He dicho antes que el desnudo originario es un poco similar a un parricidio. Me gustaría dilatar esta idea hasta abarcar la noción de traducción -también, de copia o cita-. Todo aquel que escribe cita, todo aquel que dibuja traduce. Con frecuencia se ha pensado la cita relacionada con una especie de falta, como si hubiese habido menos ausencia en su original que en su traducción.

Toranzos cita a Goltzius, y al hacerlo efectúa un doble desnudo; no solamente porque su trazo se trate de escritura vaciada de lenguaje -como se ha argumentado-, sino también porque esta propia cita puede ser entendida a la manera de un parricidio. Si se ha leído el trabajo de Toranzos en clave de una escritura, entonces él, al traducir -citar- a Goltzius también ha efectuado una operación de doble ausencia, traducción sobre el gesto ya ausente -desnudo-. Otra asociación más o menos frecuente es que aquel que escribe -poesía, por lo general- piensa el blanco del papel a la manera en que un dibujante administra los silencios de su trazo. A veces la traducción acontece cuando de pronto alguien, desde un país muy lejano y siglos después -quizás Holanda, quizás del s. XVI- debe decirte algo urgente.

"La línea que sostiene el vacío". Muestra de Félix Toranzos en Galería Matices. Cortesía

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Agamben cuenta que en un manuscrito de Cavis physicae de Honorio de Autun puede verse a un personaje sosteniendo un pergamino en donde se lee “involucrum rerum petit is sibi iericaru”, o, en español, “éste trata de esclarecerse desde la envoltura de las cosas” [7]. Es posible que esta escritura desnuda de Toranzos no se trate de sustracción -como en el origen- sino más bien de envoltura. Una desnudez que se parece sospechosamente a la falta de desnudez. Porque no es posible esclarecerla. Detrás de la línea trazada, de su traducción, no hay demasiado. Salvo su apariencia, la apariencia de un secreto que no es otra cosa más que el desnudo de una escritura donde escribir es solo inscribir líneas, hasta que su traducción suponga la muerte del padre que ha dotado a uno de lengua.

Donde un oscuro presupuesto de la culpa de tener un lenguaje sea desnudada. Ahí. Hasta que la escritura sin lengua toque a la puerta del territorio del dibujo, donde se habla solo con gestos.

 

Notas

[1] Agamben, G. (2014). Desnudez, Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora, p. 117.

[2] Althuser, L. (2004). Para leer el capital, México D.F: Siglo XXI. p. 19."

[3] Tisseron, S. (1994). All Writing is Drawing: The Spatial Development of the Manuscript. Yale

French Studies 84.

[4] Barthes, R. (1973). Variaciones sobre la escritura, Buenos Aires: Paidós.

[5] Agamben, G. (2014). Op. cit.

[6] Agamben, G. (2014). Op. cit., p. 100.

[7] Agamben, G. (1989). Idea de la prosa, Barcelona: Ediciones Península.

 

Nota de edición: Texto ganador del primer premio en el concurso de escritura crítica 2023 convocado por la Asociación de Galerías de Arte de Paraguay (ASGAPA).

 

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