Zurdo, melenudo y de mucha calidad técnica. Así era conocido Gastón Córdoba, una de las piezas más importantes del Olimpia campeón de la Copa Libertadores 2002 y quien convirtió el primer gol en la finalísima disputada ante São Caetano.
El Tonga dio sus primeros pasos en el Atlético San Nicolás, club que se ubicaba al lado de su casa, en San Nicolás de los Arroyos. A los 14 años fue a Estudiantes de La Plata, donde se destacó desde las inferiores hasta conseguir su debut en Primera División, con solo 19 años. Además, en el Pincha portó la '10' del histórico Alejandro Sabella.
Su ciclo en el León de La Plata fue de 1993 a 1996. Después pasó por varios equipos como Racing, Sampdoria, Colón de Santa Fe, Sporting Cristal, Quilmes y Belgrano. Pero fue en Olimpia donde alcanzó la gloria. En una amena charla con El Nacional, Gastón Córdoba reveló todo sobre su estadía en el Franjeado, y algo más...
- ¿Cómo se dio tu llegada a Olimpia?
Justo estábamos analizando propuestas y me llama Nery Pumpido, a quien tengo un grandísimo respeto y una admiración inmensa, ofreciéndome ir a Olimpia. Obviamente que mi respuesta fue inmediata. No la tuve que pensar mucho. Me comentó de sus sueños y de lo que estaba buscando. Me pareció el club ideal.
- ¿Cómo describirías esa etapa?
Hermosa. A los seis meses de estar en el club ya era campeón de la Libertadores. Al año siguiente me tocó ganar la Recopa y peleamos todos los torneos. Tuve un presidente extraordinario en un lugar que me trataron excelente. Desde el momento que llegué sentí el respaldo de la gente y de la comisión directiva, así como el respeto de colegas, periodistas y quienes conforman el fútbol paraguayo. Lo mejor que me pasó futbolísticamente. No me puedo quejar, he sido un tipo con mucha suerte.
- ¿Qué significa Olimpia en tu vida?
Olimpia es mi casa, mi lugar en el mundo. Allí encontré todo lo que cualquier jugador alguna vez soñó. Tuve el privilegio de vestir esa camiseta, de que me dirija Nery Pumpido y de jugar con excelentes compañeros. Mi profunda admiración por Osvaldo Domínguez y Óscar Vicente Scavone, gente que siempre ha apoyado al club y lo quiere de corazón. Hasta hoy sigo mirando algunos partidos.
- ¿Cómo viviste la final del 2013 contra Atlético Mineiro?
Casualmente la vi el otro día. Son de esos partidos que hoy todavía me sigue dando bronca porque estuvimos muy cerca. El fútbol tiene esas cosas. Cuando no es para vos, no es. Creo que Olimpia hizo una buena final. Tuvo 10 a 15 minutos de desconcentración y, si le das ventaja a los equipos brasileños, terminás pagando caro. Ojalá volvamos a hablar de una nueva final. Sería algo bueno para el club. Por supuesto que siempre es mejor ganarla, pero también es importante llegar hasta esa instancia.
- ¿Qué recordás de la final contra el Real Madrid?
Hicimos un buen partido. Salió como pensábamos. Sabíamos que íbamos a tener dos o tres oportunidades, que las tuvimos. Y bueno, lamentablemente una pegó en el palo y otra se fue cerca... No pudo ser. Enfrentábamos a un equipo que era impresionante, pero siempre fuimos unos locos soñadores. Representamos a nuestro club de la mejor manera e hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance. Hermosos recuerdos de compartir cancha con Ronaldo, Figo, Zidane, Raúl y Roberto Carlos. De todas maneras, elijo siempre compartir con el Pelado (Sergio Órteman), Isasi (Néstor), Enciso (Julio), Richart (Báez) y todos esos fenómenos.
- ¿Algún ídolo o referente?
Siempre admiré mucho a Zinedine Zidane. Pero, para nuestra generación, Maradona es lo más grande que existió y existirá. Obviamente también tengo admiración por un fenómeno como lo es Messi. De los terrenales elijo a Ariel Ortega, un talentoso y una gran persona.
- ¿Por qué dejaste el fútbol tan joven?
Creí que era el momento oportuno. Tenía 30 años y deportivamente cumplí con todo lo que había soñado de pibe. Era hora de disfrutar de la otra parte, que es la que sufre y te acompaña siempre: la familia, los amigos y los seres queridos. Fue una decisión pensada y difícil porque en el fútbol uno siempre quiere jugar. Pero fue una buena decisión.
- ¿A qué te dedicás ahora?
Hace 15 años que tengo una empresa familiar de transporte de materiales de construcción. Trabajo con mi hermano y mi hijo. Nos va muy bien. Fuimos aprendiendo con el tiempo y estamos cómodos. Disfrutamos cada momento que nos toca pasar juntos.
- ¿Seguís en contacto con los campeones del 2002?
Por supuesto. Tenemos un grupo y seguimos divirtiéndonos con nuestras anécdotas. Hemos pasado tantos momentos, tantas concentraciones... Es un grupo hermoso, de los mejores en los que me ha tocado participar. Hasta hoy nos tenemos un cariño y un respeto mutuo.
- ¿Qué opinás de Gorosito?
Es un muy buen entrenador. Hay que darle tiempo; se tiene que adaptar al fútbol paraguayo y debe conocer la idiosincrasia del Olimpia. No es fácil llegar a un club grande. De igual forma, creo que muchos de nuestros compañeros están preparados para ocupar ese cargo. Aclaro, siempre deseándole lo mejor al club y a Gorosito, sería bueno que en algún momento le toque a alguien de nuestra generación.
- ¿Y de Roque Santa Cruz?
Es un fenómeno dentro y fuera de la cancha, un profesional de aquellos y una excelente persona. No hemos tenido la posibilidad de tratarnos mucho, pero seguramente lo haremos en el corto plazo. Algún día, cuando Roque decida terminar su exitosa carrera, me gustaría formar parte de un grupo que lleve nuevamente al Olimpia a los primeros lugares, sobre todo los internacionales, que se nos hizo difícil en este último tiempo. Creo que Roque reúne todas las condiciones para ser un buen dirigente, entrenador o lo que tenga ganas. Ojalá, cuando lo charlemos, quiera formar parte de nuestra idea, y no dudo que así será.
- En diciembre se retiró Julio César Cáceres. ¿Cuál es tu mensaje para él?
¡Qué puedo decir de mi gran amigo Julio César Cáceres! Va a ser difícil contestar esa pregunta porque tengo un cariño muy especial por Julio. Se retiró uno de los mejores de esta última etapa, sin ninguna duda. Un referente de Olimpia, gran persona y excelente profesional. Un tipo completo. Cualquier elogio a Julio quedará chico. Dios quiera que el día de mañana tenga ganas de formar parte de nuestro grupo. A Julio va a ser más fácil convencerlo porque nos conoce bien.
- ¿Y para el hincha?
Abrazo grande, los quiero mucho. Espero que retomemos nuestro camino de la victoria, sobre todo en los planos internacionales, que es la parte que a la gente le gusta. Sería bueno que de acá en adelante pensemos en un Olimpia un poco más ambicioso.