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Madre de tres y muchos más

Foto: Gentileza.

Foto: Gentileza.

Después de que Juan Pablo partiera al cielo en septiembre de 2008, su madre, Gilda Arrúa, creó la Fundación Juan Pablito, con el objetivo de ayudar a aquellos bebés que nacen en forma prematura con diagnósticos terminales como trisomía 13 y 18, brindando también apoyo psicosocial y contención a los padres involucrados.

La Fundación funcionó de 2011 hasta 2014. “Implicaba mucha captación de recursos y tiempo y, como estaba sola, me era imposible seguir por mi trabajo. La idea es retomar alguna vez por etapas”, cuenta Gilda en una entrevista con El Nacional.

Y es que Gilda trabajaba como jefa de prensa de la Selección Paraguaya de Fútbol, cargo que ocupó durante 14 años y donde llegó por recomendación de Gerardo Martino, quien la tuvo en Libertad en el primer departamento de prensa del fútbol paraguayo. Este año fue nombrada asesora de la Dirección Deportiva de la Albirroja.

Hoy Gilda es madre de mellizos y una de las profesionales de comunicación más respetadas del país, desenvolviéndose en el área deportiva hace ya 16 años.

¿Cómo hacés para llevar la maternidad a la par de un trabajo tan exigente?

Si hay algo lindo de la maternidad es que te muestra que nadie es una isla. Todos necesitamos de todos. Así que aprovecho para agradecer a las personas que me apoyan para seguir desarrollándome como profesional y por darme la posibilidad de criar a mis hijos con mucho amor, siendo una madre muy presente.

Hace 16 años que estás en un ambiente laboral “no convencional” para mujeres. ¿Qué recomendaciones le darías a aquellas que trabajan en espacios similares?

Que no se pongan a pensar en eso todo el tiempo, porque desgasta. Mi máxima siempre fue trabajar dando lo mejor, sin importar que el terreno sea considerado más masculino que femenino. No hay secretos: esforzarse mucho, tener paciencia y estar abiertas a aprender algo nuevo cada día. Las cosas buenas llevan su tiempo.

¿Qué significó volver a embarazarte y de mellizos?

Mis mellizos Rosario y Tomás llegaron cuando tenían que llegar. Los estoy disfrutando al máximo. Siempre supe que Juan Pi tendría hermanitos. Estoy orgullosa de ser mamá tanto en el cielo como en la tierra. Cada hijo te enseña una lección y te abre los ojos a un mundo nuevo. Ser madre es lo más maravilloso de la vida. Es el amor incondicional en su esencia.

¿Qué le dirías a las madres que sufrieron la pérdida de un hijo?

Siempre digo que no perdí un hijo, sino que gané uno, porque mi Juan Pablo es un regalo del cielo. Esos siete meses en el vientre y 16 días en terapia intensiva fueron la mejor escuela de vida para mí. A las mamás de ángeles les envío un abrazo grande a la distancia. Es lo que más necesitan, además de ser escuchadas y tener la posibilidad de hablar de sus hijos que fallecieron.

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