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Sifan Hassan y la historia más impresionante de los JJOO

Foto: @VarskySports.

Foto: @VarskySports.

Tenía 15 años cuando salió de Etiopía, inscrita como refugiada. ¿Su destino? Países Bajos. Del calor africano a la humedad neerlandesa. Sin nociones básicas del idioma. Solo con un sueño: ser enfermera y volver pronto a su país para ayudar a los suyos.

Sifan Hassan (Adama, Etiopía, 1993) tiene ahora 28. Han pasado 13 años desde aquel primer viaje a Europa y su vida no se parece en nada a lo que había soñado. Ahora es admirada por millones de personas. Vive de correr. Del atletismo. Y es capaz de ganar pruebas de 800 metros, pero también medias maratones (21 kilómetros). Su exuberancia es tal que en Tokio opta a tres oros. El primero ya lo tiene. Lo ganó este lunes en los 5.000 metros. Ahora va a por el del 1.500 y el de los 10.000. Si alguien puede, es ella.

En solo unas horas, la neerlandesa dejó al mundo con la boca abierta. Este lunes, en la jornada matinal, disputó las series de los 1.500. Se cayó a falta de 500, se levantó descolgada del grupo y remontó a trece participantes para meterse en las semifinales del miércoles. Horas después, por la tarde, ganó con suma autoridad la final de los 5.000.

El viernes buscará su segundo oro con la final de los 1.500 y el sábado intentará el triplete con el 10.000 (prueba en la que hace dos meses, el 6 de junio, batió el récord del mundo con un tiempo de 29:06.82, aunque días más tarde se lo arrebataron).

La enfermera que vuela

Sifan Hassan aterrizó en Eindhoven siendo adolescente. Se apuntó a algunas carreras populares porque se le daba bien lo de correr. Le permitía ganarse algunos euros para costearse los estudios de enfermería. Hasta que con 18 ganó su primera media maratón con un tiempo de 1 hora y 7 minutos. Eso le cambió la vida.

Los técnicos de la selección se quedaron asombrados con ella y la nacionalizaron cuando tenía 20 años. Con 21 ya era campeona de Europa y con 22 bronce mundial. Fracasó en Río 2016, al ser quinta en los 1.500 y caer en las series de los 800. Pero se levantó. En el 2019 logró proclamarse campeona del mundo del 1.500 y del 10.000, dejando clara su versatilidad. En Tokio busca el más difícil todavía. No hay límites para Sifan Hassan. La refugiada que quería ser enfermera.

Fuente: lavozdeasturias.es.

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