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La historia del futbolista que es presidente del club donde juega

Foto: @recoleta2021.

Foto: @recoleta2021.

Se llama Luis Vidal y tiene 47 años. Es jugador y presidente de Deportivo Recoleta. Comenzó su carrera de futbolista a los 13 años en las inferiores de Tacuary, club con el que jugó la sub15, sub16 y la Primera B. Después de terminar el colegio, pasó a Sol de América, ya en Primera División, allá por 1994; sin embargo, en ese momento Luis se apartó para estudiar Derecho. Fue capitán de la selección paraguaya universitaria en cinco mundiales y torneos internacionales, hasta que dos años más tarde volvió al fútbol profesional para defender el escudo de Ameliano, donde fue campeón.

Luis le puso una pausa al fútbol y viajó a Europa para estudiar en Inglaterra. Al volver a Paraguay, culminó Derecho y con 30 años vistió por dos temporadas (2004 y 2005) los colores de Sportivo Luqueño en Primera. En 2006 fue transferido a Sportivo Trinidense, equipo con el que salió vicecampeón de Intermedia y ascendió a Primera.

Sus empresas (marketing deportivo, cartelería digital, construcciones deportivas, entre otras) lo obligaron a dejar el fútbol por otro tiempo, hasta que, después de ser el goleador en un torneo de jugadores de los 90’, desde Tacuary se interesaron en él. Luis aceptó la propuesta y consiguió el ascenso a Intermedia en 2019. No obstante, lo más llamativo fue el insólito récord que estableció: con 45 años y seis meses, se convirtió en el jugador más longevo del fútbol paraguayo en anotar un gol. Fue durante un partido contra Resistencia por la Copa Paraguay 2019.

A esa altura, Luis ya era presidente de Recoleta –asumió en 2018–, su segundo club a nivel dirigencial –en 2007 había formado parte de la gerencia del Sportivo Trinidense–. En 2020 se convirtió en jugador del club que presidía. “En un principio dije que no quería jugar en mi club por ser presidente y a la vez futbolista, pero acepté después de que el técnico y los jugadores me pidieran. Este año disputé cinco partidos porque tuve unas lesiones en la pretemporada”, cuenta Luis a El Nacional.

Su nuevo sueño es jugar con uno de sus hijos. “Hemos jugado amistosos, pero no pudimos coincidir en un partido oficial. Uno (Thiago) convirtió goles en el club y después se fue al Olimpia. Con mi otro hijo (Rocco), que todavía sigue en el plantel de Recoleta, tampoco hemos coincidido. Es uno de mis sueños”, revela.

En estos momentos, Luis se encuentra en etapa de recuperación por una lesión de los meniscos. “Todo el año entrené con el grupo como uno más del plantel. Ahora ya no puedo practicar al ritmo de ellos por la lesión, pero mientras pude lo hice y fui a todas las prácticas hasta que tuve la lesión hace poco más de un mes. El último partido que jugué fue ante Colegiales. Después de eso ya no volví a entrenar. Estoy descansando y haciendo fisioterapia para volver con todo seguramente el año que viene”, precisó.

Finalmente, se refirió a la dura actualidad deportiva de Recoleta, que, pese a ser uno de los clubes con mejor infraestructura en el fútbol de ascenso, se ubica en el último lugar de la Primera B. “Como dirigente, futbolista y futuro entrenador (está terminando la carrera) pensé que si en el fútbol uno hace bien las cosas con dedicación y sacrificio, poniéndole todo a los jugadores en cuanto a infraestructura, buenos técnicos, tiempo de trabajo, buen sistema, cancha especial como la nuestra (pasto sintético), vestuarios de primera, salarios al día –uno de los equipos que mejor paga en la B–, entre otras cosas, los resultados iban a llegar. Pero no quiso ser. Es increíble que esto suceda. Nunca me pasó en ningún área de la vida. En el fútbol 2+2 no son 4. No bastó con todo lo que dimos y hoy estamos peleando muy abajo, con ganas de que termine este campeonato y comience el próximo”, concluyó.

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