No era un salonista más. Era el mejor. No era un goleador más. Era el máximo. Después de ganar títulos con todos los equipos y de todos los colores en la capital y el interior, lucir su prestancia de crack también en el exterior y al servicio de la selección nacional... qué más le quedaba por lograr a Darío Herrera. Solo seguir anotando goles en otra dimensión, en las celestes alturas, adonde voló repentinamente, dejando huérfana a una disciplina que amó y prestigió como pocos.
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Campeonatos nacionales de Herrera: 2009 (Caaguazú), 2012 (Presidente Franco), 2013 (Horqueta), (2014: Paranaense), 2015 (Horqueta), 2016 Concepción y 2018 (Presidente Franco).
Campeonatos internacionales: Copa Libertadores de Futsal FIFA 2016 (Cerro Porteño).
El futbol de salón lo va a extrañar. Su último equipo, Presidente Franco, ni qué decir. Aún con molestias que empezaban ya a manifestarse el viernes, jugó y anotó el único gol con el que Franco ganó puntos valiosos en su afán de ir a otra final y de un nuevo cetro. El equipo verdeamarillo le ganó a San Alberto 1-0 y un día después se encendieron las alarmas. El malestar se manifestó con dificultades para miccionar y una serie de disfunciones orgánicas que empezaron a afectar no solo a los riñones, sino también al hígado, corazón (que tuvo un ensanchamiento) y pulmones. Tuvo que ser internado de urgencia en el sanatorio Manuel Riveros de Ciudad del Este.
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Los médicos comenzaron ingentes esfuerzos por determinar la naturaleza de la múltiple dolencia. Se descartó que fuera Covid-19 y dengue. Los análisis mostraron una hepatitis B que podría haber surgido a consecuencia de esa poli disfunción orgánica. Se le entubó y se extremaron los recursos con que la medicina cuenta. Pero nada pudo evitar lo inevitable. Y Darío Herrera, en pleno apogeo de su carrera, dejó huérfano al futbol de salón. Una pérdida sensible y grande en medio de un océano de impotencia y dolor. A un goleador de su talla, solo le faltaba convertir en los cielos.
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A sus familiares y a la gran familia del futbol de salón, no solo de Franco, donde culminó abrupta e inesperadamente su carrera, sino de todas las entidades y federaciones que supo defender con gallardía y calidad, siendo ídolo de numerosas hinchadas, las condolencias y votos de cristiana resignación.
Fuente: Puro Deporte PY.