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Hace 42 años Olimpia se convertía en Campeón del Mundo

Foto: @CONMEBOL.

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Un día como hoy, pero de 1980, el Decano del fútbol paraguayo inscribió su nombre en la historia del balompié mundial: se consagró campeón de la Copa Intercontinental tras vencer por 2-1 al Malmö de Suecia en el Defensores del Chaco.

No es coincidencia que, después del Día de los Héroes, Olimpia haya alcanzado la gloria. Éver Hugo Almeida, Alicio Solalinde, Luis Torres, Carlos Kiese, Hugo Talavera, entre otros, son recordados como tales por haber traído al Paraguay la máxima conquista internacional del Deporte Rey a nivel de clubes.

Cuando Luis Cubilla llegó al Olimpia en 1979, ni el más optimista de los hinchas había de imaginarse al Franjeado con el mundo bajo sus pies. Al llegar a la institución, el “Negro” prometió a Osvaldo Domínguez Dibb la Copa Libertadores de aquel año.

Tal hazaña era inconcebible, pues suponía la ruptura de la hegemonía Brasil-Argentina-Uruguay en dicho certamen. El Decano sorprendió a todos y se coronó campeón derrotando al bicampeón Boca Juniors en la mismísima Bombonera.

El sueño no acabó allí. ODD quería llevar al Olimpia a la cima del mundo, pero la Copa Intercontinental corría el riesgo de no disputarse, como ocurrió en 1975 y 1978. Los clubes europeos temían el juego brusco sudamericano, luego de la recordada lesión de Johan Cruyff en la final entre Independiente de Avellaneda y Ajax, en 1972.

El Nottingham Forest, campeón europeo en 1979, rechazó la final. Consideraba muy arriesgado jugar en tierra guaraní. Ante esta negativa, Osvaldo Domínguez agotó todas las instancias ante la FIFA para que la Copa se dispute, logrando finalmente que el subcampeón de Europa se presente, así como sucedió en 1971, 1973, 1974 y 1977.

El Malmö ofició de local en el partido de ida que terminó 0-1 a favor del Franjeado con un tanto de Evaristo Isasi. En la vuelta, los dirigidos por Pedro Cubilla –asumió el mando porque su hermano Luis se fue a Newell’s Old Boys– se impusieron 2-1 con goles de Alicio Solalinde y Miguel Michelagnoli. Fue la última final de ida y vuelta.

Las calles de Asunción se colmaron. Todos los paraguayos estaban de fiesta. Un hecho que marcó un antes y después en la exitosa historia del Olimpia, que a partir de ese momento pasó a ser conocido como el Rey de Copas guaraní.

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