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Nadal se mete en semifinales tras vencer a Fritz y al dolor

Foto: @Wimbledon.

Foto: @Wimbledon.

Lo lógico no puede explicar nada de lo que ha conseguido el Rafael Nadal, pero mucho menos esto. Su equipo le reclamaba que abandonara en el segundo set y él encontró la manera de meterse en semifinales de Wimbledon 2022. Una nueva lección de vida a través del deporte. Fue 3-6, 7-5, 3-6, 7-5 y 7-6 (4) sobre Taylor Fritz.

Nada hacía presagiar un desenlace tan fatal a inicios del primer set, cuando Rafa salió dispuesto a ofrecer su mejor versión y practicar un tenis agresivo y eficiente sobre esta superficie. Lo hizo de forma magistral durante los tres juegos iniciales del encuentro, cuando consiguió romper el saque de su rival y mostrar una preponderancia total en lo que a ritmo de juego se refiere. Nadal dominaba con todos sus tiros. Era capaz de desplazar a Taylor y desbordaba con un drive letal. Sin embargo, todo cambió en un abrir y cerrar de ojos. En el quinto juego del partido, Rafa pareció encogerse y ofreció un rictus de dolor inconfundible que supuso el inicio de un calvario. Fritz encadenó juegos consecutivos y se puso con ventaja en el marcador.

¿Conocen a alguien que pueda disfrutar del sufrimiento y que sea capaz de adaptarse a cualquier tipo de inconveniente tan rápido como hace Nadal? Cuanto más imposible parece el desafío, más alucinante es lo que hace el español. Lo vivido en la segunda manga perdurará en la memoria colectiva del tenis como una de las mayores gestas jamás vistas. El español se encontró con un break a favor, fruto de errores infantiles del estadounidense, pero todo hacía presagiar que era un espejismo. Y es que Rafa caminaba por un desierto infinito y sin agua, tal como mostraban sus gestos evidentes de dolor cada vez que quería acelerar el saque.

Miembros de la familia de Nadal le solicitaron que se retirara del partido en el segundo set

Entregó su servicio ante un Fritz al que le valía con ser consistente para equilibrar el marcador. Rafa solicitó la presencia del fisio y, mirando a su palco, se encontró con los aspavientos de una parte importante de su equipo solicitándole que se retirara del partido, por temor a que agravara sus problemas físicos y viendo imposible que pudiera competir en esas condiciones. Fíjense lo que es este tenista que sigue sorprendiendo, aún hoy en día, incluso a sus familiares más cercanos. Porque, cuando todo el mundo esperaba que abandonara la pista, él se puso la ropa de trabajo, bajó la velocidad del saque y jugó con lo que tenía. Eso le sirvió para que Taylor perdiera el norte y entregara su servicio en el duodécimo juego.

La lógica y la realidad volvieron a imperar en el tercer parcial, viendo cómo Fritz se acostumbraba al nuevo escenario. Entendía lo que le exigía el partido y se amoldaba al ritmo de bola y las limitaciones del español. Se dio cuenta el estadounidense de que no necesitaba asumir excesivos riesgos para desbordar a Rafa, mermado a la hora de desplazarse con agilidad para pegar en carrera, lo que le hacía llegar un poco tarde y no contragolpear como querría. Fue bajando sus prestaciones poco a poco, manteniendo una velocidad muy inferior a la habitual en sus tiros, lo cual allanaba el terreno a un Taylor bastante cómodo una vez interpretó bien el encuentro.

Una vuelta de tuerca extra tenía reservado el partido, con un Nadal que siempre guarda una bala en la recámara para sorprender. Consiguió un break de salida en el cuarto set ante un Fritz algo relajado, pero luego volvió a mostrar serias dificultades al servicio y encajó el contrabreak. Soltó el brazo y aprovechó nuevas dudas del estadounidense para volver a romperle el servicio y, sudando tinta, consolidó el break. Un prometedor 3-1 a favor del español hacía soñar con otro triunfo parcial que encaminara el encuentro a un dramático quinto set, pero Fritz tenía otros planes.

Nadal acabó con 56 golpes ganadores y 42 errores no forzados

Volvió a igualar el marcador y fue capaz de salvar una bola de rotura en el noveno juego, con un drive a la línea que frustraba las esperanzas renovadas del español. Pero no. Una vez más lo hizo. Nadal es eterno y depara sorpresas imposibles de imaginar. Se aferró a la pista, aprovechó cada resquicio de Fritz, atacó la pelota con fiereza en cuanto tuvo margen para ello y consiguió un nuevo break en el undécimo juego para cerrar el set con una contundencia al servicio, impropia de cualquier otro ser humano en esta situación.

Se llegó a una quinta manga en la que ya todo podía ocurrir y nadie estaría en disposición de sorprenderse. De repente, la agonía de ambos para mantener el saque se tornó en un duelo de cañoneros, con sendos tenistas mostrándose muy dominantes al servicio y sacando adelante sus juegos sin atisbo de pelea, salvo un 30-30 de Nadal al resto en el segundo turno al saque de Fritz. La tensión se podía cortar con un cuchillo y, cuanto más igualado estuviera el marcador, daba la sensación de que los intangibles de Rafa podían ser más peligrosos y letales. El español eludió un amenazante 40-40 en el sexto juego y salió reforzado moralmente. El estadounidense vio cómo un toro desgarraba la hierba desde el resto y le llevaba al límite; salvó tres bolas de break, pero a la cuarta, el balear consiguió el premio que tanto anhelaba.

Dos turnos de saque por delante para cerrar el partido. La orilla se veía muy cerca después de horas de travesía a nado repleta de penurias, pero la costa estaba agitada. Nadal no consiguió adquirir la iniciativa y abrir hueco en el marcador, pero dispuso de una derecha a media pista con 30-30. Se equivocó, de manera flagrante y como pocas veces lo hace. Apostó por una dejada que leyó claramente el estadounidense y ganó con solvencia, para confirmar en el siguiente punto la rotura de saque. Rafa intentó poner en aprietos desde el resto a su contrincante, pero Taylor aguantó el desafío apoyado en un gran servicio.

El décimo juego era un ultimátum, un terreno pantanoso en el que los mortales flaquean presa de los nervios y las circunstancias que les han conducido allí, pero Nadal está hecho de otra pasta. Igualó el marcador y forzó a que Fritz volviera a probar su solvencia. Vaya si lo hizo. Recogió el guante y disfrutó del desafío, cuajando un juego al saque espectacular que volvió a situar al español al borde del abismo. Un juego para forzar el tiebreak. Eso era lo que tenía Rafa por delante y lo resolvió a las mil maravillas, sin un atisbo de duda y llevando el partido al límite.

Llegó la hora de resolución, el momento en el que se criban los hombres de los héroes y en la Pista Central de Wimbledon 2022 había algo más que un héroe. Uno de los mejores deportistas de la historia ofreció un resumen de toda su carrera en un supertiebreak estelar. Comenzó por todo lo alto el balear, con cinco puntos consecutivos en los que supo encontrar las cosquillas de su contrincante y jugó con un nivel de intensidad sobrehumano. No se equivocaba en una sola pelota, que sumaba además un rendimiento al servicio mucho mejor de lo mostrado en el resto del encuentro. Fritz recortó distancia, pero, con 5-3, Nadal cuajó dos puntos antológicos y un punto gratis con el servicio. Cerró el partido con maestría. Rafael Nadal nos hace vibrar, nos hace reír, nos hace llorar y, sobre todo, nos emociona. Semifinalista en Wimbledon 2022 y a seguir agigantando su leyenda.

Fuente: Punto de Break.

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