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Autoridad Nuclear descarta peligro de radiación de planta de uranio de Formosa

"No hay riesgo de radiación", aseguró el ministro de la ARRN en relación con la planta de dióxido de uranio de Formosa. Foto: Dioxitek

"No hay riesgo de radiación", aseguró el ministro de la ARRN en relación con la planta de dióxido de uranio de Formosa. Foto: Dioxitek

La Autoridad Reguladora Radiológica Nuclear (ARRN), de nuestro país, descarta que la planta de dióxido de uranio, que la empresa argentina Dioxitek SA está concluyendo en inmediaciones de la ciudad de Formosa, en proximidades del río Paraguay y de la localidad paraguaya de Alberdi, represente un riesgo de contaminación por radiación.

Mario Gutiérrez Simón, ministro de la ARRN, señaló a El Nacional que su cartera está en condiciones de asegurar que la polémica planta formoseña “no representa ningún riesgo radiológico para el Paraguay”. “No es una planta generadora de potencia, no estamos ante un reactor nuclear, sino de una planta química purificadora de uranio”, argumentó.

“Hay que tener mucho cuidado en diferenciar la preocupación; esta planta podría tener desechos químicos; de hecho las plantas de purificación utilizan muchos procesos químicos; eso si tiene que estar controlado y regulado por las autoridades pertinentes, un equivalente de lo que acá sería el Ministerio del Ambiente”, indicó.

Gutiérrez, que visitó las tres centrales nucleares argentinas para las que Dioxitek producirá uno de los elementos con que después se fabrican las pastillas de uranio que sirven de combustible para los reactores, afirmó que plantas como la de Formosa “no emiten radiaciones que pueden dañar kilómetros a la redonda”. “El riesgo no es la radioactividad, lo que sí podrían ser un problema son los químicos; hay que cuidar el río, ver cómo hacen los procedimientos, el tema de los deshechos; pero no hay riesgos de radiación”, agregó.

“Lo que se hace en estas plantas es separar el uranio del resto de los minerales, pero todavía en su estado mineral; no se le enriquece, no hay un proceso de convertirlo en las pastillas de combustible, que sí son radioactivas; es un polvito que después se lleva a Ezeiza, y ahí se lo enriquece. Puede haber un poco de radioactividad, porque el uranio es naturalmente radioactivo, pero solo representará un riesgo para quienes trabajan directamente con el material”, indicó.

Comunicación constante

Gutiérrez recibió el martes una comunicación de la Autoridad Radiológica Nuclear (ARN) de Argentina, donde se le informa sobre la naturaleza de la planta de Dioxitek en Formosa, y se desmarca el proyecto de los alcances de la Convención de Seguridad Nuclear de Viena, de la que Paraguay también es signatario, y que obliga a los países firmantes a comunicar sobre cualquier iniciativa que implique material radioactivo o nuclear.

Según el ministro de la ARRN, “todo emprendimiento relacionado con la energía nuclear y las cuestiones radiológicas es imposible hacerlo en secreto, porque hay muchísima regulación internacional”. “Hay un control constante de los organismos de Naciones Unidas, y también de los países; Argentina y Brasil, por ejemplo, se controlan mutuamente; es imposible engañar a nadie en este terreno”, agregó.

Gutiérrez elogió la tecnología argentina en la materia. “Argentina le acaba de vender e instalar a Holanda un reactor nuclear; los holandeses optaron con llevar tecnología argentina, en vez de hacerlo con Francia, que es el segundo país con más reactores del mundo”, ilustró.

Dijo que Argentina es un país “elite en tecnología y conocimiento general nuclear, tiene tres plantas, dos a una hora de Buenos Aires, Atucha I y Atucha II; tienen otra en Embalse, y están construyendo una cuarta que es financiada por China, que tiene la misma, o más potencia de la que tenía Chernobyl.

El riesgo viene de lejos

El ministro Gutiérrez señaló que “el peligro real no es Formosa”, que Paraguay tiene que preocuparse por las centrales nucleares argentinas y brasileñas, que ubican a nuestro país en una suerte de polígono atómico. “Nosotros estamos en medio de cuatro centrales nucleares”, agregó.

La ARRN instaló recientemente un sistema de monitoreo de radiación, el primero en su tipo en el país, cuyo proyecto se remonta a 2014, cuando comenzó a hablarse de la planta de uranio formoseña y el nombre de Dioxitek apareció con un rosario de cuestionamientos y sospechas.

“Este es un proyecto que nació frente a esos riesgos potenciales provenientes de los países vecinos; es un sistema que monitorea la radiación que pudiera venir de las centrales nucleares de los países vecinos”, explicó Gutiérrez.

El sistema de monitoreo cuenta con tres centros de lectura, en el Parque Ñu Guasu, Alberdi y Pilar. El ministro de la ARRN indicó que la elección de los lugares guarda relación con Dioxitek y con un viejo proyecto nunca concretado, que el mismo secretario de Ciencia y Tecnología del gobierno de Formosa reconoció a este diario la semana pasada, de construir un reactor nuclear de 25 megavatios en la ciudad de Colonia Cano, frente a Pilar, y que provocó la reacción de la ciudadanía pilarense en 2011.

“Es un sistema con un equipamiento modernísimo, que no tiene nada radioactivo, solo hace lecturas de la radiación que pudieran estar liberando las plantas nucleares de Argentina; es un sistema que recoge partículas del aire y hace una lectura muy precisa”, explicó Gutiérrez.

El sistema de monitoreo se instaló con apoyo de Itaipú Binacional, equipamiento donado al país por Austria, y el asesoramiento y montaje con técnicos españoles. “Por el momento estamos monitoreando el lado de Argentina, nos está faltando un puesto en cercanías de la frontera con Brasil”, dijo Gutiérrez.

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