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Rusia anuncia no poder cumplir plazos de vacunas en medio de nuevo récord de positivos Covid-19

El anuncio ruso de no poder cumplir con provisión global de vacunas pone en duda calendario de vacunación del gobierno. Foto: IP

El anuncio ruso de no poder cumplir con provisión global de vacunas pone en duda calendario de vacunación del gobierno. Foto: IP

Mientras  el país asistía a la llegada de las 4.000 primeras dosis de la vacuna rusa Sputnik V, del millón de dosis que el gobierno de Mario Abdo Benitez acordó con Rusia, el Kremlin anunciaba al mundo que no dispone de la capacidad operativa para satisfacer la demanda global del fármaco, convertido en la avanzada de la humanidad contra el coronavirus.

Apenas un día antes, el presidente Abdo Benítez se mostraba en sus redes sociales hablando por celular con su homólogo ruso Vladimir Putin, en un intento por descomprimir el tsunami de críticas por lo magro de la primera partida de vacunas, dado que apenas alcanzará para inmunizar a 2.000 personas, puesto que la Sputnik V se compone de dos dosis con intervalos de 21 días.

El portavoz del gobierno ruso Dimitri Peskov afirmó en rueda de prensa este jueves que el país no podrá cumplir con los plazos de entrega acordado con al menos 27 países que han aprobado el uso de la Sputnik V, entre los que se encuentran Paraguay, Bolivia, Argentina y Venezuela. “La demanda en el exterior es realmente alta. Es tan alta que supera considerablemente las capacidades productivas”, indicó Peskov a la prensa moscovita.

Argumentó que la población rusa es la “prioridad absoluta” del gobierno de Putin, y que para ello “han sido movilizadas todas las capacidades de producción, que en primera instancia trabajan para el mercado interno”. Rusia ha firmado contratos con al menos 15 compañías farmacéuticas de diez países para la fabricación de 1.400 millones de dosis, para inmunizar a 700 millones de personas, a razón de dos aplicaciones por persona.

En medio a este anuncio, el ministerio de Salud local reportó un nuevo récord de casos positivos diarios de 1.369 casos positivos en el día de ayer y 17 fallecidos, con los que se sobrepasó la barrera de 3.000 muertes por Covid-19 en Paraguay.

Para agudizar la situación, casi 900 personas están internadas, 240 de ellas en terapia intensiva poniendo nuevamente al borde del colapso al precario sistema público de salud. En total Paraguay registra casi 150 mil casos postivos al cumplirse casi un año del primer caso confirmado.

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El 4 de febrero pasado, el ministro de Salud Pública Julio Mazzoleni anunciaba el acuerdo firmado con el Fondo de Inversión Directa de Rusia (FIDR) para la provisión de un millón de dosis de la vacuna Sputnik V, en un momento en que desde los distintos sectores políticos y ciudadanos arreciaban las críticas por la demora del gobierno en concretar la llegada de alguno de los fármacos disponibles.

Mazzoleni habló en la ocasión de la entrega por parte del FIDR de unas primeras 300.000 dosis, por lo que cuando esta semana el secretario de Estado anunció el arribo de las 4.000, las reacciones no se hicieron esperar, deviniendo en un aluvión de cuestionamientos, insultos, burlas, memes, viralizados en redes y medios que ponen en rídiculo al gobierno de Mario Abdo, esto potenciado por el aparatoso despligue para recibir el pequeño lote de ayer.

Acto seguido, el presidente, de visita oficial en Uruguay, publicó en sus cuentas de Facebook y Twitter una fotografía en que se lo ve hablando animadamente por celular, supuestamente con Putin, en una conversación con la que la estrategia oficial quiso tranquilizar los ánimos, mientras los muertos por COVID se siguen contando por docena todos los días.

Pero, más allá de lo marketinero, lo cierto es que nadie en Salud Pública acierta con fechas y plazos de entrega de las vacunas rusas, ni de ninguna de las otras. El gobierno se debate de anuncio en anuncio. Ayer, sin ir más lejos, el mismo Mazzoleni comunicó que se autorizará a las farmaceúticas privadas gestionar la importación de vacunas directamente con los fabricantes, lo que volvió a ser interpretado como una renovada demostración de la incapacidad estatal para gestionar la emergencia sanitaria.

Fuentes de la cartera de Salud señalaron a El Nacional que el acuerdo con el FIDR “no establece fechas ni plazos de entrega”, situando la provisión de la vacuna rusa en el mismo plano de incertidumbre que las más de 4,2 millones de dosis que el gobierno acordó con el mecanismo global COVAX, por las que -según la información dada conocer- Salud pagó en octubre U$S 2 millones, y hasta la fecha nadie sabe cuándo llegarán al país.

Junto a Colombia y Uruguay, nuestro país se ubica entre las únicas tres naciones sudamericanas en no haber comenzado una campaña de vacunación contra el coronavirus, sin siquiera haber inmunizado al personal sanitario encargado de enfrentar diariamente la pandemia, cuyos cuadros registran ya varios fallecidos, entre personal médico y de enfermería.

La heredera soviética

Expertos consultados por BBC Mundo aseguran que el éxito de esta vacuna, producida con fondos estatales y que tiene un 92 % de efectividad, resultará en un golpe de imagen positivo y un instrumento geopolítico para Rusia en su relación con los países de menos recursos.

La primera noticia sobre la vacuna se conoció en agosto del año pasado, cuando el mismo Vladimir Putin anunciaba al mundo que el Instituto Estatal Gamaleya estaba muy avanzado en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus.

La televisión rusa la presentó como otra prueba del liderazgo científico del país, comparándola con el lanzamiento, hace 60 años, del satélite Sputnik, que ubicó a la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) liderando la carrera espacial.

De hecho, la vacuna fue bautizada con el nombre de este artefacto construido por el científico ruso Constantin Tsiolkovsky, una bola de aluminio de 58 centímetros lanzada al espacio el 4 de octubre de 1957 desde Kazajistan, que orbitó la Tierra durante 98 minutos y se anotó para siempre en la historia.

“Este es un momento decisivo para nosotros”, dijo en una entrevista a Bloomberg Kirill Dmitriev, director ejecutivo del FIDR, el organismo estatal que financió la vacuna, y que reporta que muchas de las ocho millones de dosis ya fabricadas se enviarán a aquellos países que las ordenaron hace varios meses.

Una docena de países ha mostrado su interés, entre los que se encuentran aliados históricos de Moscú, como Hungría o Irán, y también un buen número de naciones latinoamericanas como México, Paraguay, Venezuela, Colombia, Argentina, Brasil y Bolivia. En estos dos últimos, la vacunación se viene desarrollando, no sin altibajos.

El vacuna desarrollada por los rusos fortalece su presencia en el tablero geopolítico. Foto: El Confidencial

“La Sputnik V llega en un momento crucial para América Latina”, aseguró a BBC Mundo Vanni Pettiná, experto en relaciones exteriores de Rusia en el Colegio de México, quien señaló que “los países de la región no tienen tecnología propia para desarrollar sus vacunas, ni el dinero suficiente para comprar las carísimas vacunas privadas que han ido aprobándose”. Pettiná pronosticó que la naturaleza estatal de Sputnik V facilitará su distribución y compra por parte de los países con menos recursos.

“Al ser estatal, Putin literalmente puede decidir cuántas dosis dar, a qué precios y a quién. Y todo esto estará condicionado por las evaluaciones políticas y estratégicas del Kremlin”, afirmó el experto.

“Mientras que las primeras vacunas, como las de Pfizer, Moderna y Oxford-AstraZeneca, recibían el visto bueno de las autoridades médicas y comenzaban a distribuirse e inocularse, el optimismo se apoderaba de los países más ricos, que comenzaban a verse más cerca del triunfo sobre la pandemia”, señaló el portal de noticias británico.

Empero, la realidad ha mostrado ser más complicada, y hace semanas la UE se involucró en una sonada disputa judicial con el laboratorio Astra-Zeneca por incumplir los plazos de entrega de la vacuna.

“Occidente no tiene mucha flexibilidad para manejar sus vacunas porque no las controla, son productos privados, y por eso está más expuesto al chantaje de precios y a contratos poco transparentes”, argumentó Pettiná, señalando “errores y debilidades” de la UE y Estados Unidos que “Rusia puede aprovechar muy bien”.

“La retirada de asuntos de política exterior de Estados Unidos durante el gobierno de (Donald) Trump y la complejidad y lentitud de la estructura política de la UE abren un espacio que el Kremlin puede usar para mejorar su imagen e influencia en países de menos recursos”, explicó Pettiná.

“Esto hará que Rusia aumente su influencia en la región, ya de por sí más fácil de ampliar por las tradicionales interacciones con Cuba y otros gobiernos socialistas del siglo XXI como Brasil, Venezuela, Argentina o Bolivia”, señaló Pettiná.

El experto adelantó que Sputnik V no será el final de la investigación rusa contra el coronavirus, sino que hay otras dos vacunas que los científicos rusos están desarrollando en secreto, señalando que este “secretismo” no debe sorprender porque “está muy vinculado a la herencia de seguridad soviética, y no debe olvidarse que Rusia fue una potencia durante la Guerra Fría y que sigue invirtiendo mucho en ciencia y tecnología”.

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