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Licitaciones públicas en tiempos de pandemia: ¿En qué gasta el Estado?

Las últimas noticias sobre licitaciones multimillonarias para compras y servicios no relacionados en absoluto con la atención de la pandemia de Covid-19, por parte de organismos y poderes del Estado, ponen en entredicho la calidad del gasto público y la verdadera capacidad del gobierno para la puesta en práctica de políticas de austeridad y redireccionamiento de recursos a la emergencia sanitaria.

Las informaciones sobre el llamado a licitación del Congreso por cerca de G. 1.000 millones para asegurar la sede legislativa volvió a interpelar a la ciudadanía, luego del escándalo por los jugosos aumentos salariales del personal de confianza de autoridades, bancadas y parlamentarios que, finalmente y forzado por la reacción pública, el Senado dejó sin efecto.

Pero decisiones extemporáneas como los aumentos de los sueldos legislativos y el contrato de un seguro para el edificio no son práctica exclusiva del Congreso. El portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) constituye una elocuente muestra del sinsentido del gasto público en estos tiempos de crisis sanitaria, mientras las estimaciones oficiales más optimistas hablan de un crecimiento inferior al 4% celebrado en un principio.

Nuevos guardarropas

Entre las convocatorias de las que informa el sitio web de la DNCP figuran los llamados a licitación de dos unidades militares dependientes del Ministerio de Defensa Nacional, el Comando Logístico y el Comando de la Fuerza Aérea; la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) y la empresa Petróleos del Paraguay (Petropar), todas para la compra de uniformes y calzados, y que en total suman poco más de G. 8.000 millones.

La identificada con el ID 386570, del Comando Logístico, es la de mayor volumen presupuestario, G. 5.600 millones, para la compra de guardarropas de gala, de fajina y de calle para efectivos de unidades militares y cadetes de la Academil y el Comisoe.

G. 800 millones en trajes camuflados, kepis, chapeu y fundas; G. 250 millones para trajes de gabardina verde olivo con birretes; G. 180 millones en trajes para licenciado; G. 1.100 millones en indumentaria para cadetes de las tres fuerzas; G. 680 millones en botas de cuero; G. 540 millones en calzados deportivos. Las cifras forman parte de un catálogo de más de diez páginas, en que también se distinguen G. 14 millones en insignias y distintivos, y unos G. 160 millones en cintos, sábanas y fundas.

La licitación ID 387756, del Comando de la Fuerza Aérea, es similar. En el detalle se consignan insumos como anatómicos, almohadas, birretes, botas, buzos, medias, camisas, camperas, chalecos, chaquetas, pantalones, cinturones, edredones, indumentaria deportiva, y un llamativo artículo llamado “argolla oblonga”, entre otros, que suman unos G. 800 millones.

En el caso de la ANNP, la licitación ID 380761, de enero pasado y también adjudicada, se compone de un catálogo de 11 lotes. El primero, de unos G. 150 millones, detalla elementos que podrían considerarse indispensables para la labor del personal destinado a muelles y puestos aduaneros, como cascos, máscaras, zapatones de seguridad, botas, antiparras y pilotines. Los 10 lotes restantes no parecen estar constituidos por elementos de primera necesidad, entre camperas, chaquetas, kepis, souvenirs y remeras con cuello, que alcanzan unos G. 50 millones.

La convocatoria de Petropar, también de marzo pasado, se distingue por lo abultado de su presupuesto, unos G. 1.400 millones. En el catálogo se detallan artículos como chombas de mangas cortas, uniformes de enfermería, chalecos para los guardias, jeans y remeras para damas y caballeros, camperas tipo parka, mamelucos, pilotines, kepis y también souvenirs.

Son solo tres casos de un listado interminable, donde figuran también licitaciones para compra de pasajes aéreos al exterior, de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) por más de G. 1.300 millones, y la Comisión Nacional de Valores por G. 120 millones, y que incluye convocatorias similares de artículos y servicios para nada imprescindibles, de municipios y gobernaciones.

 

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