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Beatriz González de Bosio: “Patriotismo es abogar por un país equitativo y evitar la anarquía”

Hace 210 años la provincia del Paraguay se libraba del dominio español. Foto: Agencia.

Hace 210 años la provincia del Paraguay se libraba del dominio español. Foto: Agencia.

A 210 años de la Independencia del Paraguay del dominio español, la historiadora Beatriz González de Bosio, conversó con El Nacional sobre los hechos que marcaron esta gesta, así como sobre los procesos políticos y económicos que enfrentó el país a lo largo de la historia como gobierno pleno.

“Debemos analizar si fuimos capaces de dar curso a lo planteado por los patriotas de Mayo, con la nota del 20 de julio de 1811, que se erige en la génesis del pensamiento paraguayo en su vertiente occidental: No cambiar una cadenas por otras ni mudar de amo”, reflexiona González de Bosio.

Continúa diciendo que, “debemos comprometernos todos para lograr un país más equitativo donde los derechos humanos alcancen a toda la población. Las culturas originarias están muy postergadas, ocupan el último peldaño de la pirámide social. Patriotismo es animar a que nuestro bono demográfico – población económicamente activa – acceda a una educación sólida para enfrentar el futuro”.

Con relación al desafío más grande que atravesamos para mantener vivo el sentimiento nacionalista, dijo que “el gran reto es encauzar las energía de una población, que en más del 50% está por debajo de los 20 años de edad y que tiene carencias educativas, escaso adiestramiento laboral, y pocas posibilidades de inserción en el mundo moderno”.

Sin embargo, expresó que, entre las virtudes que se logró mantener se encuentran la gran capacidad de tolerancia, el igualitarismo básico y el coraje que no se amilana ante las nuevas tecnologías, las que pueden servir igualmente para su alienación o para su despegue ocupacional  y de supervivencia”.

“Paraguay tiene todas las virtudes y todos los problemas de una nación en proceso de formación y consolidación. Siempre que haya autoridades firmes y legítimas, la población es básicamente disciplinada y respetuosa de las mismas. Sin embargo ante el menor atisbo de debilidad en el ejercicio de la autoridad, la misma se puede volver anárquica como lo estamos experimentando en carne propia”, aseguró la historiadora.

“Paraguay tiene todas las virtudes y todos los problemas de una nación en proceso de formación y consolidación”, asegura Beatriz de Bosio. Foto: Agencias.

1811: año de la Provincia del Paraguay

Ya en términos más históricos, González de Bosio relata: “Cada país tiene un año emblemático. Para el Paraguay es 1811 durante el cual no solo logró su independencia de España luego de rechazar una invasión militar sino que al mismo tiempo la consolidó de modo que el poder colonial nunca más tuvo vigencia.

Para analizar sobre los verdaderos procesos que sucedieron a la revolución de Mayo de 1811 es importante medir la evolución, los avances y retrocesos que pudieron tener lugar. Para ello escogemos los años centenarios.

Así, 1911 tuvo a un país sumido en la anarquía, guerra civil y desorden mientras se esforzaba por imponer una democracia estable y duradera. Para el 2011 tuvimos – y seguimos actualmente enfrentando – otros desafíos sin haber sorteado completamente los primeros. Y si bien la democracia formal parece haberse instalado con elecciones periódicas y cambios más o menos pacíficos de gobernantes, la gran interrogante sigue siendo si a dos siglos de distancia seremos capaces de hacer que el planteamiento de nuestros patriotas finalmente signifiquen la mejora del destino de las grandes mayorías sociales en materia de educación, salud, derechos humanos y culturales”.

Acta de la Independencia. Archivo.

Posindependencia

“Los Gobiernos posindependencia fueron autoritarios. Al doctor Gaspar Rodríguez de Francia se le presentó un imperativo geopolítico que el respondió con el ejercicio del poder absoluto. Luego del Congreso de 1816 que no lo nombra Dictador Perpetuo.

Francia termina aislando al país de todo contacto exterior, monopolizando el comercio, y convirtiendo al suyo en un gobierno mucho más despótico que el colonial. Su sucesor, Carlos Antonio  López (1844 – 1862 ) pone en práctica un proceso modernizador para el Paraguay que incluyó la contratación de dos centenas de técnicos europeos para llevar adelante una industrialización y creación de infraestructura.

López también pone énfasis en la educación y como antiguo profesor de latín, asiste personalmente a los exámenes finales de los  primeros egresados de secundaria. Entusiasmado por el nivel de los alumnos inicia lo que posiblemente fue el primer programa de becas internacionales gubernamentales enviando a Europa a un grupo de destacados jóvenes para su  formación en distintas disciplinas (Crisóstomo Centurión, Cándido Bareiro, Gregorio Benítez, etc.). Con Carlos Antonio López se inicia el periodismo nacional con “El Paraguayo Independiente” y el comercio exterior florece (madera, yerba, tabaco). Las industrias producen implementos agrícolas, hierro  para la construcción, buques de diverso calado y eventualmente cañones y municiones.

La primera línea  ferroviaria se inaugura poco antes  de su muerte  en 1862.

Le sucede su hijo Francisco Solano, General a los 18 años y Comandante Supremo del Ejército a los 36. Tras establecerse la política del  “Equilibrio del Río de la Plata”, como plataforma de gobierno, Paraguay se ve envuelto en la Guerra de la Triple Alianza (1864 – 1870 )”.

Flujo migratorio y economía

“A fines del siglo XIX y principio del XX, Paraguay recibe un flujo migratorio importante. La economía había alcanzado una mayor productividad debido a la presencia del Ferrocarril con conexión internacional para el comercio. La yerba seguía siendo un rubro importante aunque no el único, pues se hallaba creciente la también la ganadería, la agricultura de árboles frutales, la producción maderera transportada en jangadas por los ríos y las industrias tanineras del norte que pusieron al Paraguay como primer productor mundial de ese producto utilizado en las curtiembres, el tanino y la famosa esencia del petit grain, infaltable en los productos de perfumería”, describe la historiadora.

Evolución

“Si bien los años emblemáticos no reflejan el universo de la evolución histórica de los pueblos, su estudio minucioso sirve para ilustrar los avances y retrocesos de un devenir que como nos toca tan de cerca nos resulta difícil estudiar con el desapego que la ciencia exige. 1811 significó para el Paraguay un despertar a las inmensas posibilidades de la libertad, la independencia, la soberanía popular y la capacidad de los pueblos de asumir sus destinos”, finaliza.

 

 

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