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La pandemia de Covid en tiempo real

Unos 400 días pasaron desde que el gobierno de Mario Abdo Benítez decretara la primera fase del confinamiento obligatorio por la pandemia de COVID 19, el 20 de marzo de 2020. Tres días antes, el 7 de marzo, el entonces ministro de Salud Pública, Julio Mazzoleni, había confirmado el primer caso del virus.

El paciente era un hombre de 32 años, de San Lorenzo, llegado de Guayaquil, Ecuador. Tres días más tarde, informa de un segundo caso, un hombre de 61 años proveniente de Argentina. Ese mismo día confirma otros tres positivos. La primera muerte, el 20 de marzo. 

A partir de ahí, la cascada de casos condujo al sistema de salud al colapso. El país se encontró sin camas de cuidados intensivos, sin medicamentos ni insumos, sin oxígeno, con pacientes acomodados en sillas en los pasillos y sus familiares desparramados en carpas en los alrededores de los hospitales, y con las muertes multiplicándose por miles. A la par, la pandemia desnudaba un entramado de corrupción que no ha respetado ni la peor tragedia.

Entre escándalos y desaciertos, el discurso oficial caminó siempre en paralelo a la realidad. El gobierno gestionó U$S 1.500 millones para atender la emergencia, cuyo destino sigue en entredicho. Las inversiones en salud parecen no haber sido tales, a juzgar por las dramáticas escenas que se viven en los centros hospitalarios.

A la falta de inversiones, abundaron las donaciones, de Chile, México, Argentina, Taiwán, Estados Unidos, Corea, e inclusive China Popular, país con el que Paraguay no mantiene relaciones diplomáticas desde mediados del siglo XX.

La pandemia se llevó puesta la gestión de Mazzoleni, obligado a renunciar al cabo de una crisis política derivada de la crisis sanitaria, que eclosionó en la calle y puso en jaque al gobierno de Abdo Benítez, que incluso enfrentó un juicio político fallido y se vio forzado a hacer varios cambios en su gabinete. 

Entretanto, las medidas de confinamiento se declararon inaplicables, en razón del marcado deterioro de la economía, que vio el cierre masivo de pequeñas y medianas empresas, una masa de trabajadores lanzados a la supervivencia y una asistencia oficial marcadamente insuficiente. 

El sucesor de Mazzoleni, Julio Borba, heredó la crisis de las vacunas, que volvió a poner al gobierno contra las cuerdas. Y mientras el Ejecutivo insistía en que había desembolsado U$S 6 millones por unas dos millones de unidades al Fondo Ruso de Inversión y al Mecanismo Covax, al país solo llegaban dosis donadas.

Las primeras partidas contratadas serían el comienzo de un suplicante goteo, que se sucede hasta hoy, junto a un crecimiento exponencial de casos diarios y un pico de fallecidos inédito en la historia sanitaria del país: 10.834, según el último reporte de Salud Pública, del domingo 13 de junio de 2021.

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