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Banco Central pronostica cierre de 2021 con la mayor inflación en 11 años

El titular del BCP, José Cantero, presentó la revisión. Gentileza

El titular del BCP, José Cantero, presentó la revisión. Gentileza

El Banco Central del Paraguay (BCP) ajustó al alza su estimación de precios al consumidor para el cierre del año de 4 % a 6,7%, que de concretarse sería la suba de precios de la canasta básica más acelerada desde el año 2010 cuando se registró una inflación de 7,2%.

En el tercer trimestre, los datos observados de inflación se ubicaron significativamente por encima de lo pronosticado para ese periodo, mostrando un incremento en las tasas de variación como en la velocidad.

Esto implica un punto de partida más elevado para las proyecciones y ralentiza la convergencia de la inflación a la meta del 4%.

Los incrementos, si bien están concentrados en los productos alimenticios y de energía, ubicaron a la inflación total interanual por encima del límite superior del rango meta en el mes de septiembre. El aumento se debe principalmente a choques de oferta más persistentes de lo esperado”.

La suba pronunciada de precios está poniendo en aprietos financieros a las familias paraguayas y se volvió un tema gravitante en la agenda política del Gobierno por el creciente descontento de la población que no terminó de recuperarse de los efectos económicos de la pandemia y ahora se enfrenta a una fuerte pérdida de poder adquisitivo.

Ante esta coyuntura, sectores sindicales y algunos referentes políticos oportunistas vienen presionando para un reajuste del salario mínimo.

De esta manera, al considerar los supuestos más probables sobre el comportamiento futuro de las variables macroeconómicas internas y externas, la inflación permanecería en niveles elevados en el primer semestre del 2022 (efecto base importante), para luego empezar su proceso de convergencia a partir del tercer trimestre y llegando a su nivel objetivo en el horizonte relevante para la política monetaria, resalta el informe.

¿Porqué suben los precios?

Los elevados niveles de precios internacionales de commodities alimenticios y energéticos explican en gran parte las presiones inflacionarias existentes a nivel global y regional.

La mayor persistencia de estos choques puede aumentar el riesgo de desanclaje de las expectativas de inflación, lo cual a su vez puede derivar en mayores incrementos de precios. Más aún, los problemas de escasez de energía en países asiáticos y europeos, que han provocado una menor producción en fábricas de otras materias primas, pueden incrementar el riesgo para la inflación.

Las disrupciones más persistentes en las cadenas globales de suministros que limiten la oferta en un contexto de recuperación más rápida de la demanda también podrían exacerbar las presiones inflacionarias.

Para mitigar estos riesgos, diversas economías avanzadas podrían acelerar la normalización de la política monetaria. A su vez, esto implicaría un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, lo cual podría afectar especialmente a las economías emergentes y en desarrollo con altos niveles de deudas en moneda extranjera y amplias necesidades de financiamiento.

¿Qué hace el Gobierno para frenar la inflación?

El Comité de Política Monetaria (CPM) destacó las mejoras en las perspectivas de crecimiento de los socios comerciales del país y los altos niveles de inflación que se están registrando en las principales economías avanzadas y en los países de la región.

Con relación al plano local, el Comité resaltó el buen dinamismo de la actividad económica en el periodo reciente y las perspectivas favorables a la luz del panorama sanitario más alentador, la mayor reapertura de los sectores económicos y la mayor movilidad de las personas.

El 70% de la disparada de precios tiene como responsables a los continuos incrementos de combustibles y carne vacuna”

La inflación, por su parte, ha repuntado en meses recientes, por encima de lo anticipado, explicado por los altos precios de commodities y la mayor demanda externa de la carne vacuna.

Sin embargo, en un escenario de menores holguras de capacidad de la economía y un perfil altamente acomodaticio de la política monetaria, se pueden crear condiciones para que el impacto inicial de estos choques externos se propague en mayor magnitud y velocidad a otros componentes de la canasta del IPC, como así también influir negativamente en las expectativas de inflación de mediano plazo.

Ante este escenario, el CPM consideró prudente iniciar el retiro de los estímulos monetarios en el mes de agosto con un ajuste de la TPM en 25 pb, el cual se aceleró en septiembre (50 pb) y en octubre (125 pb). Asimismo, se prevé que los cambios en la tasa referencial sean de similar magnitud en las próximas reuniones de noviembre y diciembre.

Ilustración El País

En base a reporte del BCP

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