La informalidad en la economía, una bomba de tiempo

23 Diciembre de 2020
23 Diciembre de 2020
La informalidad en la economía, una bomba de tiempo
La informalidad en la economía, una bomba de tiempo

La economía informal es aquella que materializa su actividad por fuera del alcance de la normativa, ya sea porque se evitan controles administrativos o pagos impositivos. Conviene diferenciar aquí, que el término sector informal hace referencia a las unidades económicas que no cumplen con las disposiciones normativas para su funcionamiento (por ejemplo no cuenta con factura o paga la patente municipal); mientras que el empleo informal se refiere al trabajador en relación de dependencia que no aporta a un sistema de jubilación o pensión, o al trabajador independiente que no se encuentra inscripto en el Registro Único del Contribuyente del Ministerio de Hacienda, por ende no emite factura.

Diferenciar los conceptos mencionados es importante, en vista a que muchas unidades formales poseen trabajadores informales, es decir aun cuando cumple los requisitos para establecerse como firmas, solo declarar una parte de sus nóminas de personales, obviando el registro de los demás en el Instituto de Previsión Social. Y por supuesto, en cuanto a las unidades informales generan empleos informales.

La organización Pro Desarrollo estima que la producción del sector informal del Paraguay equivalía al 38,6% del Producto Interno Bruto en el año 2017. Esto básicamente implica que al menos 1 de cada 4 guaraníes que se producen en el país se hacen desde sectores que se encuentran por fuera del marco normativo y por ende no tributan, causando un enorme impacto a las finanzas públicas.

Por otro lado, según los datos reportados por la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos en su último Boletín Trimestral de Empleo, se tiene que 6 de cada 10 trabajadores paraguayos no agrícolas se emplean en condiciones de informalidad laboral. Debe mencionar que no se considera en el análisis a los trabajadores agrícolas dada las condiciones particulares que estas tienen, en especial por la estacionalidad de los rubros de cosecha. En América Latina, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, el 85,7% de quienes se emplean en el sector agrícola son informales.

La primera gran diferencia entre trabajadores informales y formales se verifica en el salario, en promedio la brecha en Paraguay indica que los formales ganan 72% más que los primeros. Esta simple comparación no es del todo correcta, ya que para ser más precisos se debe tener ciertas características similares para verificar el impacto real de trabajar en condiciones de informalidad. En este sentido, en un trabajo que me toco realizar encontré que el simple hecho de trabajar de manera informal reduce el salario 27%, la otra parte de la brecha se ve explicada por los años de educación, experiencia, sector en el que se emplea, entre otros.

El salario no es la única gran diferencia, y la pandemia ha dejado en claro esto. Trabajadores informales con cesantía temporal de ingresos debían recurrir a ayudas del Programa Pytyvo equivalente a básicamente el 25% del salario mínimo, mientras que los trabajadores formales podrían acceder a compensaciones de hasta el 50% por cotizar en IPS. Además, los trabajadores informales no cuentan con cobertura medica similar a la de los formales, por lo que la situación actual los dejó aun más expuesto a vulnerabilidades.

La lucha contra la informalidad debe ser de las más primordiales dentro de las políticas públicas del Paraguay, pues aun en tiempos de crecimiento económico sostenido no hemos logrado reducirlo, por lo que se requiere un impulso adicional. El plan de recuperación económica Ñapu'a impulsado por el gobierno contempla medidas de formalización, una de ellas es inscribir automáticamente dentro del sistema tributario a quienes reciben ayudas de Pytyvo, eso es un gran paso para quienes son independientes o cuentrapropistas. En la misma línea se deben encontrar procesos que faciliten el registro formal a las unidades económicas informales como primer paso.

Ahora la transición a la formalización no debe ser enfocada únicamente en términos legales y debe ser considera como parte de un proceso de transformación productiva que incluya capacitación, identificación de cuellos de botellas que afectan la productividad, inserción a cadenas de valor, programas de créditos con enfoque de crecimiento, etc. La informalidad posee su origen en la falta de poder incrementar productividad y poder competir con mayores estándares, va más allá de contar con todos los papeles que establezcan las normativas.

En cuanto al empleo informal las consecuencias a los trabajadores persisten en el tiempo, no solo es ahora y su exposición a falta de un sistema de compensación por cesantía laboral o cobertura médica, es también mañana con la falta de una jubilación. Aún así es posible encontrar soluciones, incluso en sectores complejos como el trabajo agrícola, donde existen mecanismos de seguridad social para los trabajadores como ser aportes en cuotas en función del valor de sus ingresos y temporalidad de cosechas.

El problema de la informalidad en la economía es una bomba de tiempo que aún estamos a punto de desactivarla, hoy sufrimos en términos de menores ingresos tributarios y excepcionales ayudas a raíz de una pandemia; pero mañana podría ser un enorme problema social dado que por un lado, tendremos a 6 de 10 personas que trabajaron toda su vida en condiciones precarias y con pocas probabilidades de solventar una vejez digna y por otro lado, evasiones impositivas que vuelvan insostenibles las asistencias.

Investigación para el Desarrollo

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