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Economía

El BCP no se dio cuenta de la disparada de precios

Ilustración El País

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La inflación del mes de febrero del año 2021, medida por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), fue del 0,1%, inferior a la tasa de variación del 0,2% observada en el mismo mes del año anterior.

Con este resultado, la inflación acumulada en el año asciende al 0,6%, por encima del 0,2% verificado en el mismo periodo del año 2020. La inflación interanual, por su parte, fue del 2,5%, inferior a la tasa del 2,6% registrada en el mes de enero del corriente año, pero mayor a la tasa del 2,4% apuntada en el mes de febrero del año pasado.

El informe elaborado por el Banco Central del Paraguay, institución que actúa como juez y parte en los reportes de precios atendiendo que también es la responsable de fijar la política monetaria, algo también muy conveniente para los gobiernos de turno.

El descrédito hacia sus reportes obligó en su momento a que el expresidente; Carlos Fernández Valdovinos haga el ridículo de recorrer mercados populares preguntando el precio del tomate y la lechuga, todo un montaje de comunicación institucional  para los flashes ante la crítica de que los técnicos les falta un baño de realidad social y medir la temperatura de la economía, algo que va mucho más allá de sentarse a elaborar reportes desde sus escritorios.

Primero se cerraron los locales, en consecuencia al menos 300 mil paraguayos fueron arrojados literalmente a la calle al perder sus empleos, mientras que 3 de cada 4 familias que lograron sobrevivir al cataclismo, vieron reducir su ingresos, de acuerdo a los propios datos oficiales. La inflación viene a completar este círculo tenebroso para la economía familiar y una antesala para lo peor, aumento de la pobreza.

Lo que dice la calle

El fantasma de la inflación volvió a golpear a la puerta de los hogares paraguayos y quienes se mueren de miedo son los más pobres atendiendo a que casi la totalidad de sus bajos ingresos son destinados a la alimentación y otros productos de la canasta básica; sencilla y llanamente  no tienen ahorros como colchón.

En los últimos días explotaron las quejas de consumidores a través de las redes sociales entorno a precios de alimentos: carne, verduras, aceite comestible y todo tipo de bienes de consumo masivo empezaron a ser reajustados bajo la excusa del encarecimiento del flete, incluso los productos que ya estaban en stock antes de la suba del gasoil, una estrategia comercial muy conveniente y práctica común para parte del retail, cuando se da estos casos.

«Puedo decir con pruebas que la suba de productos es increíble, están subiendo muchísimo, tanto productos nacionales como extranjeros, los que quedamos mal somos nosotros obviamente, como los ladrones que queremos forrarnos pero no nos dejan de otra, un aceite de 500ml de ₲ 5.800 subió a ₲  7.300, y yo que vendía a ₲ 6.800 anteriormente ahora vendo a ₲  8.500», señaló por su parte un referente supermercadista quien prefirió mantenerse en el anonimato, ante las quejas de los consumidores.

 

 

 

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