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Economía

Crece la producción de flores, pero no todo es color de rosas

María Angélica Centurión, directora nacional de Floricultura del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Gentileza.

María Angélica Centurión, directora nacional de Floricultura del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Gentileza.

A pesar de que el mercado de cultivo de flores va tomando terreno en Paraguay, su producción aún no alcanza el nivel de cantidad y calidad que exige la demanda local y menos para exportación a escala debido a la falta de inversión en infraestructura, acceso a créditos, capacitación técnica y contrabando.

Para conocer más sobre este aromático y colorido negocio,  El Nacional conversó con María Angélica Centurión, coordinadora de Floricultura de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), quien nos brindó detalles  sobre el camino andado y por andar para dar mayor impulso al rubro de la floricultura a nivel nacional.

Uno de los inconvenientes que enfrenta este rubro, es que la producción es estacional por la falta de infraestructura, es decir “los productores no disponen de equipamientos como ser invernaderos, sistemas de riego y semillas de alta calidad genética para lograr que calidad, cantidad y continuidad en la producción”, expuso

Otra de las trabas que mencionó es la falta de créditos accesibles para el rubro de las flores.  “Hasta hoy no tenemos créditos accesibles que puedan incentivar la producción como sí lo tienen otros países que son muy competitivos en el mercado internacional de flores”, mencionó Centurión.

En ese sentido, lamentó que el crédito en nuestro país tenga una tasa de interés muy elevada.

Ni el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) ni el Banco Nacional de Fomento (BNF) tienen créditos accesibles para este sector y mucho menos las entidades financieras privadas, esto imposibilita a los productores a acceder a un préstamo”.

Además, explicó que la mayoría de los productores no califican para obtener préstamos de los bancos porque no son dueños o no tienen el título de propiedad de sus fincas, por lo tanto, no pueden ofrecerlo en garantía a la hora de solicitar el crédito.

Burocracia estatal

Los altos costos y la excesiva burocracia para el registro de variedades de flores en el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) representan también un freno a la expansión del rubro de la floricultura.

Cada inscripción de una variedad de flores cuesta en Senave aproximadamente Gs. 2.900.000, el pequeño productor no está en condiciones de registrar y poder cultivar las especies de flores. Además, para obtener el registro se espera alrededor de un año porque tiene que pasar por todo un sistema de análisis de riesgo para obtener el registro.

Es decir, el costo y la inscripción de cada variedad hacen que la producción no pueda crecer en mayores niveles.

Si bien la producción local ha logrado desarrollar especies de calidad comparables con las traídos desde el exterior, la producción local solo logra atender al mercado nacional en un 25%, quedando el otro 75% cubierto por especies de flores importados desde países como Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil, Colombia, Perú, etc.

El consumo de flores a nivel país está entre USD 8 a 9 millones anuales, no existe un registro de cuánto va a la producción nacional, debido a la alarmante situación de contrabando en este rubro. “La entrada ilegal de flores en el país desde el Brasil es alarmante y lastimosamente no hay control alguno por parte del Senave.

Lo registrado en consumo local es de USD 8 a 9 millones, lo no registrado ronda los USD 17 millones de aproximadamente al año.  Es una mafia organizada”, denunció la trabajadora estatal. Asimismo, indicó que los productos más importados son las rosas, gerberas, claveles, Aster, Gypsophila, crisantemos y Lilium.

Especies Cultivadas

Las especies de flores de corte más cultivadas en el país son las rosas, crisantemos, gerberas, Aster, Strelitzia, gipsofilas, limonium, heliconias, orquídeas phalaenopsis, oncidium, dendrobium, antirrihinum.

De acuerdo con los datos del MAG, la producción anual es de 300.000 a 600.000 plantas de crisantemos cada 4 meses. 250.000 a 300.000 plantas de rosas al año. 40.000 a 50.000 plantas de crisantemos en macetas para jardín cada 4 meses. 100.000 plantas de rosas al año. 15.000 plantas de de Strelitzia para flor de corte. 15.000 plantas de Gypsophila cada 4 meses. 12.000 a 15.000 plantas de Aster cada 4 meses. 12.000 a 15.000 plantas de limonium cada 4 meses. 50.000 plantas de orquídeas oncidium y phalaenopsis.

A pesar de las dificultades que enfrenta el rubro de la floricultura, Paraguay cuenta con un gran potencial para ser un gran productor, gracias a sus condiciones climáticas, ecológicas, luminosidad y mano de obra familiar disponible.

Según el MAG, en los últimos años, la floricultura ha generado mano de obra en proporción de 10 personas por cada hectárea y recursos económicos para las familias del campo.

El negocio de la floricultura es una opción interesante para el país, y existen alrededor de 800 familias a nivel nacional que se dedican, en forma directa e indirecta a la actividad florícola, ya sea cultivando flores de cortes o plantas en viveros.

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