Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la reducción del promedio de ingreso mensual per cápita provocada por la pandemia fue de 10%. Prácticamente todos los deciles (segmentos que representan al 10% de la población total) se vieron afectados por la caída del promedio de sus ingresos.
En 2020, el 10% más pobre tuvo un ingreso igual o menor a G. 270.520, siendo el único decil que tuvo un incremento interanual de los ingresos de 2,6%, lo que se debería a que los programas de protección social ayudaron a mejorar la calidad de vida de los más vulnerables.
Los ingresos de los deciles más ricos también disminuyeron. Sin embargo, ellos cuentan con activos de reserva o pueden acceder a créditos para superar una situación adversa, lo que no es posible para los segmentos con menores ingresos donde la informalidad habría aumentado y con ella la vulnerabilidad.
La reducción de ingresos afecta la capacidad de consumo, y si persiste la situación en el país, la desigualdad podría aumentar afectando el desarrollo.