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Economía

La maniobra de LLamosas para salvar su IVA

Ministro de Hacienda, Óscar Llamosas. IP

Ministro de Hacienda, Óscar Llamosas. IP

El tema económico de la semana sin dudas fue la deducción de compras de alimentos, bebidas, medicamentos y otros ítems que hacen al día a día a la hora de liquidar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) por parte de profesionales independientes y el anuncio de tratamiento del proyecto de suspensión del mismo IVA a productos de la canasta básica en medio de la crisis económica que no solo tocó la puerta, sino que entró y se sentó a la mesa de las familias paraguayas.

El sector privado acompañó la iniciativa a través de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu), aunque en esta ocasión fue más mediática, dejando de lado el cabildeo. Sostienen que al ampliar las deducciones, se incentivará las compras formales en un contexto de ingreso masivo de productos de contrabando.

Ante la amenaza de ver recortados sus ingresos, el titular del Tesoro, Óscar LLamosas, entró a la arena política para maniobrar a través de senadores oficialistas y finalmente logró topear en 30 % las deducciones.

Vale recordar que Hacienda viene arrastrando saldos rojos (déficit fiscal) hace años; una situación que se agravó con los gastos de emergencia ocasionados por el Covid-19 y que podría tener consecuencias negativas a mediano y largo plazo, como advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI) en estos días.

Lo que se cuestiona por parte de la opinión pública y organismos financieros multilaterales es la calidad del gasto público ya que el contribuyente no siente una mejora en su calidad de vida a partir de los impuestos que paga.

Los servicios públicos son malos mientras se sigue con el carnaval arropado de bonificaciones, gratificaciones y otros rubros para inflar los ingresos de la clientela estatal, en su gran mayoría colorada”.

La responsabilidad de Hacienda es limitada en este sentido por ser un mero ordenador, aunque tiene margen de maniobra a través del Plan Financiero con los que bicicletea como cualquiera de nosotros para cumplir con los compromisos asumidos por el Estado e “imprevistos” políticos.

Limitada digo porque el propio Tesoro pagó en febrero bonificaciones y gratificaciones incluso por encima de G. 11 millones a los suyos; después que abrió el grifo una docena de entes públicos siguieron el ejemplo. Estos “extras” costaron más de USD 3 millones al contribuyente al cierre del primer trimestre.

El problema de raíz viene del propio Ejecutivo y los poderes Legislativo y Judicial que inflan el presupuesto público todos los años. Una porción importante de este presupuesto está comprometido a los gastos rígidos. El discurso de austeridad es solo para exportación.

“La concesión de privilegios tiene dos consecuencias directas, un costo económico y otro social; el primero se honra con impuestos o desviando recursos públicos de cualquier origen, lo segundo, mediante la generación bochornosa de categorías diferenciadas de ciudadanos”, había opinado al respecto el periodista Luis  Bareiro.

El Día D

El tema de las deducciones del  IVA había cobrado notoriedad a finales del año pasado, cuando el viceministro de Tributación, Óscar Orué, recordó que las compras en los supermercados nunca fueron deducibles bajo la legislación vigente y que el Fisco apretaría los controles a partir del 2022. Siempre según la administración tributaria, unos 300 mil profesionales independientes están bajo este régimen impositivo.

El proyecto para ampliar pasó por Diputados, donde el oficialismo no tiene mayoría y estaba fijado su tratamiento en la Cámara Alta para el jueves  pasado, como finalmente se dio.

Antes, entre el martes y el miércoles, Llamosas y Orué movieron sus piezas y el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, bajó líneas a sus leales en el parlamento, confirmó una alta fuente de Presidencia. Sugirió un tope de 20 %, una salida salomónica de modo a lograr el respaldo político y dar un pequeño alivio a los contribuyentes sin sacrificar demasiados ingresos.

Llegó el Día D, senadores no alineados  propusieron  ampliar las deducciones entre 80 y 100 por ciento en medio de un debate centrado en los intereses del contribuyente  hasta que Juan Darío Monges propuso que quede en 30 % bajo la amenaza de un veto presidencial, un bluff probablemente atendiendo a que estamos en plena carrera electoral y Marito no goza precisamente de una buena imagen; sería como dispararse al propio pie, una vez más.

Según una encuesta divulgada por el organismo internacional Celag, 85 % de los paraguayos están decepcionados con la gestión del actual Gobierno, en especial en materia económica”.

“Como bancada, desde Frente Guasu acompañamos deducción del 80 %, pero no alcanzaron los votos”, cometó la senadora Esperanza Martínez. A su vez, el liberal Eusebio Ramón Ayala pidió que sea del 100 %, como aprobó Diputados.

Por su parte, Enrique Riera, de la bancada Honor Colorado, agregó que algunos senadores “hicieron de las suyas” y que finalmente aprobaron el tope de 30 % para salvar en algo el proyecto. “La eterna discusión entre lo posible y lo deseable”, subrayó.

Resumiendo: El Ejecutivo puede tomar la resolución, por ahora -vuelve a Diputados- como un vaso medio lleno, mientras que para los contribuyentes el vaso sigue medio vacío.

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