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Editorial

El cinismo del presidente

No sería apropiado decir que el tercer informe anual del presidente ante el Congreso causó decepción. Este sentimiento aparece cuando se espera algo positivo de alguien. La ciudadanía recibió el informe de gestión mayormente con apatía, como sabiendo que nada de lo dicho podría haber sido diferente proviniendo de quien nos tiene ya acostumbrados a la ausencia de compromiso con las necesidades reales del país.

Según el mandatario, durante este último año, hubo mejoras en todas las áreas: educación, obras públicas, salud. Se apoyó en índices que muestran que el Paraguay es el país que registró la menor caída económica en la región. ¿Es posible que nosotros, los ciudadanos, no percibamos todo esto? ¿O es, sencillamente, como se afirma profusamente en las redes sociales, que “Marito vive en una burbuja”? Los cotejos indican que el mencionado aumento de inversión en educación no es tal, sino que por el contrario, ha disminuido, y se prevé un nuevo recorte para el año próximo. Y este es solo un ejemplo.

Lo cierto es que en estos doce últimos meses se ha agudizado la crisis general, no solo la sanitaria, y que la población se debate entre la indignación, la angustia y la impotencia. Hoy por hoy, ni siquiera es posible protestar. El miedo al contagio desactiva cualquier manifestación, los muertos suman día a día, el sistema de salud está quebrado, la educación virtual no puede llevarse a cabo sin una eficiente y extendida conectividad, y la condición de los más vulnerables es cada vez peor. Ya superamos las 13.000 muertes por Covid, la vacunación aún no es masiva y los índices de corrupción aumentan. Hay quienes compararon la gestión de la pandemia con la guerra de la Triple Alianza y, en este sentido, nuestro presidente comparte con Bolsonaro el epíteto de “genocida” que fuera adjudicado a éste por gran parte de nuestros vecinos.

Entretanto, la sombra negra del secuestro vuelve a planear sobre el país. Otra familia padeció la crueldad de no conocer el paradero de uno de sus seres queridos, esperando poder canjear su vida por lo que sea; espera vana, por cierto, ya que finalmente Jorge Ríos, de 24 años, apareció asesinado, a manos del grupo criminal ACA-EPP. Y aún no se resuelve la situación del ex vicepresidente Denis, que parece olvidada por los responsables de garantizar la seguridad pública. Ni de uno ni otro caso habló el presidente en su informe.

Este nuevo dolor se suma al de tantos otros compatriotas por la muerte que la pandemia ha traído a sus hogares. Ningún estado democrático puede permitir esta violación flagrante de los derechos humanos, tanto en el caso de los secuestrados como en el de los fallecidos por Covid-19 sin ser atendidos a tiempo, o directamente sin ser admitidos en los hospitales por falta de sitio, o bien sin poder acceder a los medicamentos necesarios.

Estamos en época preelectoral. Que la insuficiencia -por decir lo menos- del informe presidencial sirva de lección para votar a conciencia, más que nunca, la próxima vez que estemos frente a las urnas.

 

DDWS

1 Comment

1 Comentario

  1. Jesus Rolon

    7 de julio de 2021 at 10:45

    excelente articulo

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