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Editorial

El deporte como política pública

Desde hace un año y medio transitamos un oscuro periodo de restricciones que ya está mostrando importantes  consecuencias en la población de todas las edades:trastornos psicológicos y enfermedades asociadas al sedentarismo.

La palabra “deporte” proviene del latín de-portare, que algunos interpretan como trasladarse y otros como traspasar la puerta. En síntesis, significa salir a campo abierto, a espacios al aire libre donde desplazarse y dejar al cuerpo que se manifieste libremente. El deporte ha sido siempre relevante en todas las sociedades humanas y un reaseguro contra muchas enfermedades.

Salud y deporte son indisociables. El deporte mantiene nuestro cuerpo en forma y actúa positivamente sobre las emociones. Una persona que hace deporte tiene más posibilidades de estar saludable y con mayor fortaleza para afrontar las vicisitudes de la vida. Pero los beneficios, como es sabido, no se detienen aquí: el deporte, cuando es practicado en equipo, fomenta la camaradería y estimula el espíritu de colaboración. En la educación de los niños y jóvenes el deporte se hace imprescindible, tanto como en los cuidados de la edad adulta. El deporte es una práctica transversal que cruza diferentes ámbitos, siendo la salud y la educación los principales. Por lo tanto, debe ser considerado una prioridad.

¿Cuáles son las políticas públicas del Paraguay en materia de deporte? ¿Bastan las acciones de la Secretaría Nacional de Deportes? ¿Actúa ella en coordinación con el Ministerio de Salud Pública y con el Ministerio de Educación? ¿Cuáles son los programas transversales que aplican? ¿Cómo se administra el presupuesto público, en las diversas instancias, en lo que a deportes se refiere?

El deporte debe estar presente en todas las áreas de la vida nacional y, por lo tanto, debe ser contemplado en las políticas públicas del gobierno central, así como de los gobiernos departamentales y municipales en todo el país. No se trata solo de auspiciar grandes campeonatos, cosa que también se debe hacer, sino de fomentar el ejercicio de los diferentes deportes en la vida cotidiana. En los barrios es frecuente ver fútbol amateur y piqui-vóley, pero… ¿y todos los demás? En un país como el nuestro, con un verano tan largo como caluroso, todos los niños del país deberían practicar natación. ¿Por qué este deporte, considerado uno de los más completos y beneficiosos para el crecimiento y la conservación de un cuerpo sano y ágil, está reducido solo a ciertos círculos? Hace varias décadas, por ejemplo, la piscina olímpica del Parque Caballero, de jurisdicción municipal, reunía a multitud de niños y jóvenes de diferentes estratos sociales que compartían alegremente ese espacio público. ¿Por qué esto no ocurre más?

Escuelas, colegios, clubes y municipios de todo el país deberían mancomunar esfuerzos para recuperar la salud de la población a través del deporte. Y esto significa no solo propiciar actividades sino también ofrecer espacios públicos idóneos y seguros para la práctica. El Estado tiene la responsabilidad, en todas sus instancias, de arbitrar medidas efectivas y oportunas para reactivar el deporte, reformulando las funciones de la Secretaría Nacional de Deportes, proporcionando a la ciudadanía información útil sobre sus competencias y su presupuesto, poniendo en marcha programas coordinados entre la SND y los diferentes ministerios, especialmente el de Salud y el de Educación, e impulsando las acciones en los municipios, siendo esta una de las instancias principales para la efectivización de cualquier proyecto.

El Paraguay necesita salir de esta sombría etapa que estamos viviendo y recobrar la salud cuanto antes.

 

DDWS

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