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Editorial

La inoperancia nos quema

La negligente e irresponsable gestión del Gobierno está afectando gravemente la calidad de vida y la salud de los habitantes de la República del Paraguay, así como impacta también sobre la agropecuaria, la floresta y la misma biodiversidad. Es urgente que el Poder Ejecutivo actúe y detenga la amenaza y poder destructivo de los inacabables incendios y que todos los mecanismos de defensa ambiental existentes en el país dejen de desentenderse tomando decisiones inútiles. Una gestión de Gobierno debe ser previsible, de ahí la importancia del programa de gobierno expuesto antes de cada elección de autoridades, el mismo debe estar plasmado en los objetivos año a año, en el Presupuesto General de la Nación. Las políticas públicas son el conjunto de objetivos, decisiones y acciones que lleva adelante un Gobierno para solucionar los problemas que, en un momento determinado, los ciudadanos y las propias autoridades consideran prioritarios.

En Paraguay las políticas públicas están ausentes, tampoco tenemos planes y programas nacionales eficaces. La ignorancia, la necedad y la falta de preparación de quienes dirigen la política no permiten abordar con seriedad ni contenido una solución que nos acerque a buenos resultados frente a este flagelo. Todos los años es lo mismo, pero cada vez estamos peor y más desprotegidos ante estos desastres. Los organismos ambientales podrían trabajar, incluso, desde el Congreso, ya que este cuenta con la Comisión Nacional de Defensa de los Recursos Naturales (CONADERNA); también con una Comisión de Ecología y Recursos Naturales en el Senado; una Comisión de Ecología y Recursos Naturales y Ambiente en Diputados. ¿Ninguno pudo establecer como políticas públicas la prevención y control de incendios forestales? Ya que no lo han hecho al menos debería de existir un proyecto piloto. Pero ni eso pudieron lograr. Ni siquiera como un proyecto municipal o departamental fue abordado el tema.

En cuanto a los aspectos legales, tenemos superposición entre el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) y el Instituto Forestal Nacional (INFONA). El primero fue creado, como la SEAM, con un perfil normativo y articulador y necesariamente requería de un brazo operativo y ese apoyo debía de haber sido el INFONA, pero los intereses creados pesaron más y esta institución se creó, finalmente, como otro ente regulador normativo. Este desatino se agrava cuando se aprueba una Ley del Fuego en la que no le declara autoridad de aplicación a ninguna de las dos instituciones ambientales, que deberían de ser las líderes de los operativos. Se les otorga esa responsabilidad a los municipios y gobernaciones y a las universidades. Es un despropósito lo mal armado que está el organigrama que tiene por objetivo combatir este flagelo en nuestro país.

La salida es realizar un Plan Nacional de Prevención de Incendios Forestales, pero como política pública, dado que se ha transformado gran parte del ecosistema. Por ejemplo, nos quedan muy pocos hábitats nativos, estamos llenos de pasturas, de agriculturas, de reforestación, y todo eso es inflamable. Hay que empezar a hacer un ordenamiento territorial. El fuego nos destruye, nos empobrece y nos puede costar la vida y hay que sancionar de manera implacable porque el daño es incalculable y en algunos casos irreversible. El Paraguay requiere de un Gobierno patriota e idóneo.

D.D.W-S

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